Escucharnos

En promedio, el Consejo recibe tres mil 200 llamadas diarias, principalmente de personas que reportan un delito o de quienes, tristemente, ya fueron víctimas de uno, en especial de extorsión

Por Luis Wertman Zaslav

Alguna vez leí que la diferencia entre oír y escuchar reside en qué tan dispuestos estamos a entender al otro.

Esta semana, mientras el director de sicología del Consejo Ciudadano participaba en un programa de televisión sobre suicidio, ocurrió un evento muy particular: por unos momentos se saturó el 5533-5533, la Línea Ciudadana con llamadas de personas que estaban atentas al tema en la televisión.

En promedio, el Consejo recibe tres mil 200 llamadas diarias, principalmente de personas que reportan un delito o de quienes, tristemente, ya fueron víctimas de uno (en especial de extorsión telefónica, el segundo crimen más cometido en la Ciudad de México y en el país), más un universo que oscila entre las 400 y 600 al día que son atendidas en el 072 (que también opera el Consejo).

Eso quiere decir que tuvimos que rebasar las seis mil llamadas para sufrir un pico en nuestra atención, algo que no habíamos visto desde los terremotos del año pasado.

Nos enteramos de esta saturación momentánea porque un usuario se quejó en redes sociales de que no entraba su llamada.

En ese instante pedí un informe y la explicación fue que tuvimos un lapso de capacidad total de los asesores telefónicos.

Contamos con protocolos para que todas las áreas estén en condiciones de apoyar a los dos centros de contacto, y aunque no fue necesario, fue motivo de preocupación saber que ese número de personas llamaron casi al mismo tiempo para recibir información, entender las señales, obtener recomendaciones prácticas, reportar posibles casos o pedir ayudar para no atentar en contra de su vida.

Desde 2014, cuando iniciamos el programa para identificar y atender casos de suicidio, hemos atendido a 28 mil 185 personas que tuvieron la intención o estaban en el proceso de atentar contra sí mismas. Es un promedio de 26 diarias, nueve mil 395 al año.

Sin embargo, en cinco años hemos evitado mil 048 suicidios, es decir, personas que estuvieron a punto o ya se habían lastimado.

Recuerdo mucho el caso de una joven que llamó al 5533-5533 para pedir ayuda porque se había tomado un bote de pastillas y estaba arrepentida, porque quería vivir.

Gracias a la atención oportuna de todos, los servicios de emergencia del gobierno capitalino llegaron antes de que perdiera el conocimiento.

Hasta hace poco, como muchas personas (unas diez al día), recibió terapia gratuita en la clínica que tenemos en nuestras instalaciones.

Hoy ha recuperado su vida y ahí estaremos en cualquier momento que nos necesite de nuevo.

Sospechamos que la multitud de ciudadanos que saturó la línea desea atender una necesidad que evite entrar en un proceso de suicidio; es posible que muchos sólo quieran que alguien los escuche.

Vuelvo a la diferencia entre oír y escuchar. Nos estamos descalificando e insultando con mayor intensidad, únicamente porque tenemos gustos, preferencias o hasta aficiones distintas.

La división no es exclusiva de México, es un fenómeno que avanza en el planeta.

Si a ello le sumamos la desinformación, una de las peores prácticas que hemos inventado, para sembrar desconfianza y luego cosechar manipulación, entonces creo que estaremos experimentando picos de llamadas más frecuentes provocados por la desilusión, la incredulidad y el encono.

Estoy convencido que nos unen más cosas de las que nos separan. Lo hemos confirmado antes.

Si necesitas ayuda, marca al 5533-5533, si sabes de alguien que la necesite hazlo igual. Si lo tuyo son las redes sociales, también atendemos por esa vía.

Dejemos de oírnos y empecemos a escucharnos.

                Twitter: @LuisWertman

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