El IECM cumple
El Congreso dio al IECM 91 días naturales para adecuar la estructura y, para ello, se realizó un cuidadoso análisis sobre las atribuciones que deben cumplir las direcciones y unidades técnicas, tanto de lo que está escrito en la norma como las actividades y procesos que se realizan actualmente
Por Erika Estrada Ruiz
El pasado 2 de junio, el Congreso de la Ciudad de México aprobó cambios a la estructura del IECM que impactaron principalmente en Unidades Técnicas que atendían temas de igualdad de género, reconocimiento de los derechos humanos, la comunidad LGBTTTQ+, colectivos de personas con discapacidad, personas migrantes, vinculación con otras instituciones, fiscalización; así como la coordinación con órganos desconcentrados y la capacitación de los funcionarios electorales de la rama administrativa y del servicio profesional electoral nacional.
El Congreso dio al IECM 91 días naturales para adecuar la estructura y, para ello, se realizó un cuidadoso análisis sobre las atribuciones que deben cumplir las direcciones y unidades técnicas, tanto de lo que está escrito en la norma como las actividades y procesos que se realizan actualmente. También se estudió cómo se distribuyen las actividades entre el personal y las funciones de apoyo que cumplen los sistemas informáticos implementados en el instituto, esto derivado de información que se recolectó en cuestionarios, entrevistas y documentación.
Por un lado, la reforma implicó cambios que deben cumplirse, lo que configuró las modificaciones más drásticas en la estructura y el grueso de los movimientos, pero también, dado que el análisis de la estructura es integral y que se cuenta con la atribución (y la obligación) de modernizarnos para ser más eficientes, se analizaron todos los rubros en el resto de las áreas.
Por otra parte, la redistribución de las funciones y atribuciones de las áreas eliminadas no fue una simple acción de cortar y pegar las plazas en el área receptora, involucró un estudio de cómo se podrían hacer las cosas conservando los estándares a los que la ciudadanía y partidos están acostumbrados, pero con una óptica de eficientar el actuar de la institución sin sobrecargas de los tramos de control y manteniendo la operatividad del personal.
Se consideró necesario también definir criterios generales en torno a los ajustes que debían realizarse para dotar de certeza a propios y externos sobre cómo se procedió a analizar la estructura actual. Puedo afirmar que este proceso ha sido un ejemplo del ejercicio de nuestra autonomía, dado que, aun cuando se nos ordenó eliminar algunas áreas, las decisiones que hemos tomado respecto a qué puestos integraron el instituto a partir del 2 de septiembre corresponden a la propia atribución constitucional para determinar nuestra estructura interna y cumplir nuestra razón de ser, que sólo está condicionada a la suficiencia presupuestal.
De esta reingeniería de procesos y funciones encomendadas al personal del instituto se nos ha planteado la reducción de 57 puestos de trabajo que, en un cálculo anual, implicará una reducción de 43 millones de pesos en el presupuesto del siguiente ejercicio fiscal en lo correspondiente a servicios personales.
Celebro el resultado al que se ha llegado, puesto que si consideramos la reducción de personal que ha involucrado la disminución presupuestal que se logró y el fortalecimiento institucional que sigue vigente, estoy segura de que podremos continuar sacando adelante los retos que tenemos en puerta, como lo es el proceso electoral que inicia el próximo año.
Finalmente, quedan temas pendientes en el rubro presupuestal, pues las instituciones necesitamos contar con los recursos necesarios para cumplir nuestras altas responsabilidades constitucionales, pero esto involucra a otras autoridades del Estado mexicano que deberán analizar con mucho cuidado el no poner en riesgo la democracia y el ejercicio de derechos político-electorales en la Ciudad de México.
Mi agradecimiento a todo el personal del IECM, que es ejemplo de esfuerzo, talento y compromiso.
