Diputación migrante

Por Yuri Gabriel Beltrán Se suele decir que la Constitución de la Ciudad de México es la de mayor vanguardia en el país. Es cierto. Fue creada bajo el paradigma de los derechos humanos y como tal los reconoce en forma explícita para toda la comunidad. Respecto a ...

Por Yuri Gabriel Beltrán

Se suele decir que la Constitución de la Ciudad de México es la de mayor vanguardia en el país. Es cierto. Fue creada bajo el paradigma de los derechos humanos y —como tal— los reconoce en forma explícita para toda la comunidad. Respecto a los originarios de la capital que residen fuera del país, les reconoce “el derecho a votar y ser votados”.

Los chilangos en el exterior han ejercido varias veces su derecho a votar, pero no han podido ejercer su prerrogativa a “ser votados”. La ley electoral local explica que esa prerrogativa debe materializarse en un “diputado migrante” que será electo por vez primera en 2021.

Hay quienes consideran que esa figura puede suspenderse. ¿Se puede? ¿Es deseable?

El derecho está reconocido en la Constitución, de manera que echar para atrás su concreción en ley es una regresión.

La segunda interrogante es menos evidente. Tienen razón quienes afirman que la tasa de participación desde el exterior ha sido baja. Omiten decir que en la elección de 2018 los oriundos de la Ciudad de México emitieron más votos que cualquier otra entidad federativa del país, incluidas las más expulsoras. Los chilangos en el exterior multiplicaron por siete el número promedio de sufragios foráneos que se obtuvieron en los estados de la República.

Además, el año pasado los capitalinos en el exterior enviaron a su ciudad de origen mil 437 millones de dólares. La economía capitalina tiene mucho que agradecer al vínculo que une a familias chilangas viviendo dentro y fuera del país.

¿Cómo hacer más estrecho ese nexo? Me parece que el Constituyente de la ciudad avanzó por buen camino, al reconocer que los migrantes son parte de la comunidad política, con derechos plenos.

Pero reconocer derechos no basta. La conexión con los migrantes será más nítida en la medida en que se sientan mejor representados dentro de los Congresos locales. Tener parlamentarios que sean reconocidos por los migrantes como una figura propia, representativa de su situación, puede incentivar en forma decidida las posibilidades de que voten y se sigan involucrando en asuntos públicos de la Ciudad.

¡Ojalá pronto el Congreso de la Ciudad de México sea enriquecido por una voz que hable en nombre de la comunidad chilanga en el exterior!

 *Consejero del Instituto Electoral de la Ciudad de México

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