Bicicleta para todos

Ya que estamos en el terreno de lo aparentemente increíble, la ciudad también podría ser de ciclistas

Por Luis Wertman

Ésta puede ser una ciudad ordenada. Así como lo lee. Es una cuestión de respeto por los demás, cultura de la corresponsabilidad y normas claras, aceptadas por la mayoría. Esta semana, junto a un grupo de organizaciones civiles especializadas en movilidad y con el apoyo de un gran establecimiento llamado Galibier Cycling House, lanzamos un breve manual para ciclistas urbanos. Pero no es sólo para ellos. Es para cualquiera que busque ayudar a mejorar la movilidad de nuestra capital (es decir, todos).

Ya que estamos en el terreno de lo aparentemente increíble, esta ciudad también podría ser de ciclistas. No tengo nada en contra de los automovilistas, a final de cuentas ésta y otras metrópolis se han construido alrededor de la idea del coche, y como soy peatón de tiempo completo, tampoco veo ningún inconveniente en que pudiéramos movernos más por calles cerradas a vehículos como Madero, 16 de Septiembre o Regina.

Lo que sí creo que ha llegado a su límite es la “ley de la lámina” que rige en este momento (y desde hace años), donde el espacio se asigna dependiendo del volumen y no del área reservada para cada uno. De esta manera, el peatón es el último eslabón de la cadena de la movilidad y el camión de doble remolque es el rey de la selva.

Si no aprendemos a convivir en el espacio público, perderemos progresivamente calidad de vida, y en algún momento, tendremos que tomar medidas drásticas para bajarnos de los autos. Todos cabemos, si aceptamos que cada uno tiene su lugar: peatones, ciclistas, monopatines, motociclistas y vehículos motorizados. La batalla campal por quién pasa primero es el origen de muchos de los problemas cotidianos.

Por eso elaboramos un manual que puede descargarse gratuitamente en el sitio web del Consejo Ciudadano (www.consejociudadanodf.org.mx) y repartiremos tres mil ejemplares de una primera edición.

Los consejos son sencillos, las imágenes claras y la explicación es puntual sobre los derechos y las obligaciones de los ciclistas (les estamos hablando a ustedes que circulan en sentido contrario). Asimismo, uno de los propósitos es motivar a quienes consideran que viajar en bici es peligroso o complicado, se animen a un auténtico cambio de estilo de vida.

Hoy que está de moda buscar nuevas experiencias y modificar los vicios que nos crea el sedentarismo, la bicicleta y el monopatín se convierten en opciones radicales para vivir mejor. Sin embargo, tendremos que contar con reglas precisas sobre las alternativas que representan las bicis sin anclaje o los patines del diablo eléctricos, pero aumentar la base de capitalinos que no necesariamente se mueven solos en cuatro ruedas, siempre será positiva.

PD.- Viene un recorte de agua como nunca antes lo hemos visto en la Ciudad de México. Sin el líquido, cualquier otro tema acerca de nuestro futuro sale sobrando. Es muy importante que cuidemos y cosechemos agua durante los días previos a la suspensión del servicio. Una cubeta en la regadera, ollas bien tapadas y en un solo lugar, un tambo en el patio si es posible. Y, de una vez por todas, adoptar hábitos que consoliden una cultura de cuidado (no de ahorro) del agua. Las obras son necesarias para seguir contando con el líquido en los próximos años, pero también son una oportunidad para modificar la manera en que la utilizamos. Un dato: si la mayoría cerráramos las llaves cuando nos estamos enjabonando en la ducha, Iztapalapa tendría un servicio adecuado. Primera llamada.

                Twitter: @LuisWertman

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