Cambian vocación a andenes

Los funcionarios, depredadores de la arquitectura original del Metro

Por Rodolfo Flores Lara

A los que sentimos la responsabilidad ineludible social de nuestra profesión de arquitectos para servir a la sociedad por los cauces establecidos nos laceran las situaciones lamentables por las que atraviesa la ciudad en el “des-desarrollo, des-inmobiliario y des-urbano”, producto de actitudes irresponsables de profesionistas que pretenden imponer criterios tendientes a polarizar a los diferentes sectores de la población con sus soluciones depredadoras arquitectónicas. Afirmamos que es el Estado el conducto adecuado para administrar los satisfactores públicos y redistribuir los beneficios obtenidos con la población de su propia tecnología.

Los arquitectos lamentamos que en cinco años los funcionarios no aprendieron y desperdiciaron la confianza depositada por la sociedad: “La ignorancia y la amnesia son el final de toda civilización”. En tanto, sin tomar como base los razonamientos sobre el significado de la vocación social de servicio, se decidió cambiar la imagen de las estaciones del Metro, transformándolas en escaparates boutiques comerciales.

Los funcionarios se convirtieron en depredadores de la arquitectura de la administración pública, ya que en los pisos de los andenes y accesos colocaron losetas de mármol blanco que resaltan las manchas de basura y propician dificultad para su limpieza; en los muros colocaron lámina esmaltada como recubrimiento para la comercialización de espacios, lo que ocasiona alteración del estrés de los usuarios. Pusieron plafones innecesarios a lo largo y ancho de los andenes, lo que reduce la circulación del aire y se dificulta el mantenimiento de las instalaciones electromecánicas.

Estos cambios radicales y absurdos son carentes de conocimiento técnico. Qué gran diferencia con los arquitectos y técnicos que diseñaron originalmente las estaciones y con qué alto conocimiento técnico de excelencia se definieron los espacios para formar un eslabón del Sistema del Transporte Colectivo Metro, puesto que esta obra forma parte del patrimonio de la sociedad, de ahí nuestra preocupación en la búsqueda de una arquitectura y urbanismo  indiscriminado y de alto valor de uso social.

Los arquitectos también observamos que los espacios deben estar regulados tanto en función como en costo por criterios de productividad y administración. Por lo que se cree que la concepción original del Metro estuvo determinada por las características de cada línea y por oportunidad para conformar los ejes viales paralelos.

Los arquitectos interpretaron los movimientos de los usuarios para dotarlos de los espacios adecuados, atendiendo los momentos sicológicos para disminuir el nivel del estrés. En los materiales se consideró que los acabados fueran permanentes y de buena calidad.

Las definiciones originales para las estaciones del Metro fueron estudiadas a profundidad en 1967 por el equipo de la empresa Ingenieros Civiles de México, ICA. El ingeniero Bernardo Quintana Arrioja, presidente de la empresa, encabezó la concepción visionaria e impulsó el proyecto que se materializó el 19 de junio de 1967, en el cruce de avenida Chapultepec y Bucareli.

Desde su fundación en 1948, el esfuerzo técnico y económico fue factor indispensable para el desarrollo de la infraestructura del país, apoyando a los sucesivos gobiernos federales, estatales y municipales.

Esta acción de los equipos de trabajo entre funcionarios y las empresas, con una mística profesional en la creación del Metro, pone en evidencia la irresponsabilidad de la destrucción de la arquitectura original, por lo que debería detenerse, ya que este sistema de transporte es un patrimonio nacional.

*Arquitecto

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