Cine Tonalá
Explicar las razones de los delincuentes para elegir una u otra forma de asaltar, nos permite estar preparados.
Toma un minuto, aunque se siente una eternidad, de acuerdo con las declaraciones de las víctimas. Buscan principalmente los celulares, los artículos electrónicos y luego las carteras; dejan las bolsas de mano y cualquier otro objeto. Aprovechan la noche (después de las 22 horas, en este caso), cuando los establecimientos andan con la guardia baja y la actividad en las calles desciende. Son varios e intimidan de entrada, exhiben armas de fuego para que haya la menor resistencia posible y puedan cometer el delito rápidamente.
Entender cómo funcionan los ilícitos es un primer paso para evitarlos. Explicar las razones de los delincuentes para elegir una u otra forma de asaltar, nos permite estar preparados. El robo en el Cine Tonalá ayuda a comprender a qué nos estamos enfrentando y cómo tratar de resolver el robo a negocio.
Perdonen la expresión, pero si pudiéramos dividir a un delincuente “estándar”, su mayor porcentaje (y ventaja) es la sorpresa, luego el miedo que necesita provocar y, en una proporción menor, su habilidad para efectuar el crimen. El video hecho público ilustra, como en otros que ya conocíamos, la manera de cometer un robo de este tipo, con la diferencia de que los administradores del lugar reaccionaron, pidieron apoyo policiaco y éste llegó con el tiempo suficiente para ubicar y detener a uno de los responsables, a través del dispositivo de ubicación de uno de los teléfonos robados.
Por el número y las características de las personas que conviven diariamente en las colonias Roma, Condesa e Hipódromo, esta zona de la Ciudad de México es un punto atractivo para robar en establecimientos; la sorpresa aquí fue que se hiciera con violencia y con un modus operandi que, aplicado a un negocio como el cine, iba a generar un impacto social y mediático que no es útil para ningún criminal.
Lo anterior no precisamente los detiene, pero sí complica su actuación durante un tiempo. Por ello es muy importante trabajar de manera constante para evitar que, una vez olvidado el incidente, puedan regresar a las andadas.
Desde 2008 iniciamos un programa civil para prevenir y actuar contra los delitos que se cometen precisamente en esta parte de la capital. Cada semana vecinos, empresarios, autoridades e instituciones se reúnen en el Consejo Ciudadano para acordar acciones de seguridad y construcción de ciudadanía para enfrentar a los delincuentes, de todo tipo, bajo la premisa de que si estamos bien organizados, podemos combatirlos.
Hemos aprendido que las tres colonias son puntos que podemos definir como de “contagio” al ser tan visitadas por mucha gente del resto de la ciudad. Si algo bueno o malo pasa en la Roma, en la Hipódromo o en la Condesa, tiene repercusiones en otros puntos de la capital y, sobre todo, en la percepción de seguridad que se tiene en general.
Gracias a la constancia y a la colaboración hemos identificado tendencias, formas de operación, cambios en el comportamiento de los delitos y además obtenemos información estratégica para que las autoridades actúen con eficiencia. Tenemos avances, pero los problemas a solucionar son constantes.
Antes de que la memoria colectiva nos falle en este asunto, es importante destacar que la clave es la denuncia, la organización civil y la colaboración. No podemos permitir que los delincuentes escalen la violencia en ninguna parte de la ciudad, en particular en centros de convivencia como éstos (Coyoacán, Miguel Hidalgo o Tlalpan, son otros ejemplos).
En una gran metrópoli podemos esperar que se cometan delitos, porque se trata de un negocio para quienes los llevan a cabo. No obstante, mantener la coordinación en estas colonias es fundamental para la percepción de seguridad y la tranquilidad real que merecemos los capitalinos. Los vecinos, visitantes, comensales y todo aquel que acude a esta zona tiene a la mano el 5533-5533 para denunciar cualquier hecho irregular. Usémoslo y hagamos lo que nos toca.
Twitter: @LuisWertman
