Umbrales mínimos

Onetti: El amor ese infierno tan temido

POR LEDA RENDÓN

Juan Carlos Onetti (1909-1994) era un escritor obsesionado principalmente con cuatro temas: el amor, la muerte, la reflexión sobre los mecanismos de la ficción y el mal. A lo largo de casi cincuenta años, el uruguayo animó la ciudad de Santa María en la que habitan la mayor parte de sus personajes. Este territorio cuestiona el nuevo espíritu latinoamericano y revela una esencia cosmopolita y subversiva. El espacio sanmariano es deprimente, mentiroso, misógino, en suma, decadente. Recuerda a las pinturas de Otto Dix y sus escenarios de prostíbulo. Aunque esconde dentro del fracaso de todos sus personajes una extraña luz, quizá esa que significa tocar fondo en una vida atribulada. Santa María es un espacio textual inventado por Brausen, el protagonista de La vida breve, así será el escenario de 13 relatos y tres novelas. Este corpus delata la idea de obra total que observamos por ejemplo en William Faulkner y en Thomas Mann.

Uno de los relatos que tiene como telón de fondo a Santa María es El infierno tan temido. El cuento relata la historia de Risso, quien comienza a recibir fotografías de su exmujer, Gracia César, teniendo relaciones sexuales con diferentes hombres. Enseguida nos enteramos, a partir de una narración fragmentada, de cómo fue su matrimonio mientras Risso sólo podía ofrecer “una asombrada, leal, incomprensión” (201). Pronto las fotos le llegan a otros habitantes de Santa María, entonces el periodista de El Liberal, Risso, piensa que: “El amante que ha logrado respirar en la obstinación sin consuelo de la cama el olor sombrío de la muerte, está condenado a perseguir —para él o para ella— la destrucción, la paz definitiva de la nada” (201). Este “consuelo” le será otorgado cuando su pequeña hija vea una de las fotos.

El infierno tan temido es un cuento de amor dentro del universo de Onetti, en donde este sentimiento es casi siempre doloroso o pervertido. Recordemos la relación sádica que mantienen Brausen y la Queca en La vida breve. Pensemos en el amor cochino de Jorge Malabia y Julita en Juntacadáveres. No olvidemos a Larsen con la loca y babeante de Angélica Inés en El astillero. Gracia delira de pasión por Risso, monta escenarios carnales pensando en él: “Trataba de sonreír y de tentar, remedaba los chasquidos cariñosos que se hacen los recién nacidos, calculando el paso de los segundos, calculando al mismo tiempo la intensidad con que la foto aludiría a su amor con Risso” (197). Gracia representa la mujer onettiana perfecta, porque es de tanto usarse a sí misma casi puta; es además una muchacha de las que los personajes de Onetti, generalmente, se enamoran.

Los héroes onettianos sólo pueden relacionarse a través del dolor y a partir de pequeños instantes de cariño retorcido, son prófugos de la idea melodramática amorosa de muchos textos contemporáneos. Al tiempo convivimos con espíritus libres en la búsqueda permanente de su ser auténtico. Por esa razón, la mayoría escapa, ya sea del matrimonio o de alguna relación pasajera. La idea es huir, cambiar de territorio; negar el yugo del otro para atarlo al recuerdo con más fuerza. El infierno tan temido es un cuento que marca una sutil diferencia en la narrativa de Onetti, ya que no es el hombre el que busca una nueva vida breve en el cuerpo femenino, sino es Gracia quien colecciona instantes afectuosos como ofrendas para Risso. La fascinación de Onetti por las mujeres jóvenes, locas y promiscuas llega a su cúspide en este relato en el que las fornicaciones malignas dan a luz al amor.

TÍTULO:

Cuentos completos

AUTOR:

Juan Carlos Onetti

EDITORIAL:

Alfaguara, México, 2013; 536 pp.

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