Reivindicar el federalismo para defenderlo
Aunque el federalismo es uno de los pilares de la organización política del Estado mexicano, su historia reciente ha estado marcada por una serie de descalabros que lo han desvirtuado y desviado. Así lo muestra la incesante dependencia de las entidades federativas hacia ...
Aunque el federalismo es uno de los pilares de la organización política del Estado mexicano, su historia reciente ha estado marcada por una serie de descalabros que lo han desvirtuado y desviado. Así lo muestra la incesante dependencia de las entidades federativas hacia la Federación, la fragilidad de las instituciones democráticas locales y el largo listado de “gobernadores feudales” emanados en las últimas décadas.
El próximo presidente de la República ha anunciado la creación de la figura de “súper delegados”, que algunos no han dudado en llamar “virreyes” o “procónsules”. Se ha señalado de distintas formas el peligro que entraña esta propuesta: La concentración de poder y recursos en una sola persona, la partidización de los perfiles encargados de esta tarea, la discrecionalidad y politización de los programas federales y, desde luego, el carácter extralegal y antifederalista de la figura.
El federalismo mexicano tiene deficiencias y limitaciones, pero dar pasos a su desmantelamiento o hacia su cooptación puede ser más costoso de lo que nos imaginamos. En este contexto, resulta crucial identificar los principios y valores del federalismo que debemos rescatar y enderezar para de esta manera protegerlo frente a las tentaciones centralistas.
Para defender al federalismo primero hay que reivindicarlo, y esta será una tarea de muchos frentes: Será responsabilidad de las propias entidades federativas y del Senado de la República como instancia representativa del pacto federal.
Reivindicar el federalismo requerirá de gobernadores y Congresos locales dispuestos a alzar la voz contra las imposiciones, pero también dispuestos a poner el ejemplo. Los poderes públicos de las entidades federativas deben asumir como una prioridad el fortalecimiento de sus democracias, porque no podremos defender el federalismo con sistemas políticos locales débiles, corrompidos o autoritarios. Fortalecer las democracias locales pasa, entre otras cosas, por empoderar a los organismos autónomos, por diseñar mecanismos efectivos de participación ciudadana y por tener fiscalías autónomas, poderes judiciales independientes y auditorías superiores sólidas. Para que las entidades federativas defiendan sus intereses, primero deben consolidar su proceso de institucionalización democrática. Esto no sólo les dará legitimidad y poder de influencia, sino también capacidad de incidir política y jurídicamente ante la Federación.
En el plano nacional, reivindicar el federalismo requerirá de Senadores dispuestos a defender a sus estados, a convertirse en portavoces de las necesidades de sus representados, a tocar las puertas de la Federación para que se hagan escuchar las demandas tanto de los poderes públicos de sus entidades como de su sociedad civil local. Reivindicar el federalismo también necesitará de algo de legislación por parte de diputados y senadores: Una profunda revisión del esquema de distribución de recursos, el diseño de incentivos y mecanismos para mejorar la recaudación local y, ante la tentación centralista, la construcción de instrumentos efectivos de vigilancia y supervisión de la administración de los programas federales.
Es posible contener la tentación centralista, pero primero debemos rescatar y revalorar el federalismo porque sólo así podremos defenderlo.
*Senador electo por Movimiento Ciudadano en Jalisco.
