Defender el federalismo en tiempos de Morena
La próxima administración federal y la actual mayoría legislativa de Morena han tomado una serie de decisiones que parecen orientarse hacia la restauración de un modelo centralista y de concentración del poder político en nuestro país. Hay decisiones y acciones ...
La próxima administración federal y la actual mayoría legislativa de Morena han tomado una serie de decisiones que parecen orientarse hacia la restauración de un modelo centralista y de concentración del poder político en nuestro país. Hay decisiones y acciones objetivas que se han tomado durante las últimas semanas que acreditan esta afirmación.
En primer lugar, se aprobó la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, que contempla un modelo de concentración de atribuciones en el Titular del Poder Ejecutivo, un esquema de control político e invasión de atribuciones de las entidades federativas a través de los llamados superdelegados, y una figura que violenta el principio de división de poderes a través de las llamadas comisiones presidenciales.
A esta reforma se sumó la presentación del Plan Nacional de Paz y Seguridad de la próxima administración, en el que, sin disimulo, se plantea un modelo de invasión de atribuciones y competencias de las entidades federativas en materia de seguridad pública, señalando que los consejos estatales de coordinación estarán compuestos por el superdelegado e integrantes del gobierno federal, quedando los gobernadores y funcionarios locales como “invitados”.
Estas y otras acciones del próximo gobierno llevaron a que el gobernador electo de Jalisco, Enrique Alfaro, emitiera un pronunciamiento manifestando las preocupaciones que se palpan desde las entidades federativas ante una posible regresión centralista. En palabras de Alfaro, “las autoridades estatal y municipales electas no somos ‘invitados’ a la mesa de seguridad; somos los responsables de la seguridad en nuestro estado, por mandato constitucional. El Gobierno de la República puede plantear un nuevo modelo en materia de seguridad, sí. Pero ni el Gobierno de la República ni la Cámara de Diputados pueden pisotear la Constitución Política del estado de Jalisco”. Y añadió: “En Jalisco no vamos a permitir que se vulnere nuestra soberanía ni mucho menos que se traicione el Pacto Federal. Hacerlo sería […] resignarnos a una realidad que pareciera ir tomando forma de controles desde el centro del país, sobre el destino político, financiero, administrativo y de la seguridad de nuestro estado”.
Ante este pronunciamiento, que fue el primero de un gobernador electo o en funciones, en contra del proyecto centralista del próximo gobierno, la reacción no se hizo esperar. Por un lado, la presidenta nacional de Morena se convirtió en la vocera de la reforma organizacional de la próxima administración, y atacó a los críticos, diciendo que no tenían suficiente información. Pero la información sobra: una reforma centralista y de concentración del poder, un Plan Nacional de Paz y Seguridad orientado a la invasión de atribuciones, la construcción de una estructura intermedia con carácter partidista a través de los superdelegados y qué mejor evidencia de ello que la defensa de esta figura provenga de la propia dirigencia nacional de Morena.
Además de lo anterior, la reacción se acompañó de amenazas de algunos legisladores de Morena, que van desde la desaparición de poderes hasta retirar el apoyo de las fuerzas federales de seguridad en las entidades federativas que no se ajusten a los planes del próximo gobierno, declaraciones que dejan entrever una naciente vena autoritaria en los voceros de la próxima administración.
Todas estas acciones y señales deben ponernos en alerta; los próximos meses serán cruciales para defender los principios fundamentales y la naturaleza del Estado democrático, el pacto federal y la división y equilibrio de poderes.
*Senador de la República
de Movimiento Ciudadano por Jalisco
