Advertencias sobre la Fiscalía General
El colectivo #FiscalíaQueSirva buscaba corregir de fondo varios de los problemas del sistema de procuración de justicia, modernizarlo y fortalecer sus atribuciones.
Para tener instituciones públicas que sirvan se necesitan más que buenos deseos y más que buena voluntad. Hoy, la oportunidad de tener una Fiscalía que sirva, una Fiscalía General de la República plenamente autónoma, está en riesgo porque los buenos deseos y las declaraciones de los líderes políticos se desvanecieron ante los intereses de la nueva mayoría legislativa y del próximo gobierno federal.
La iniciativa original de reforma constitucional impulsada por el colectivo #FiscalíaQueSirva buscaba corregir de fondo varios de los problemas del sistema de procuración de justicia, modernizarlo y fortalecer sus atribuciones.
Dicha reforma, que además ha sido impulsada y presentada de manera íntegra por distintas fuerzas políticas como
Movimiento Ciudadano, fue sustituida por una reforma legal que hoy impulsa el Movimiento Regeneración Nacional, la fuerza legislativa mayoritaria.
La negativa de sacar adelante la reforma constitucional para tener una Fiscalía autónoma tiene consecuencias concretas. En primer lugar, sin esta reforma, el nombramiento del Fiscal permanecerá en la órbita de la relación entre el Ejecutivo y el Senado, sin la intervención y participación de la sociedad civil, lo que refuerza los vicios de las negociaciones cupulares.
En segundo lugar, sin la reforma constitucional, las Fiscalías especializadas también carecerán de autonomía, ya que sus titulares serán nombrados y removidos por el propio Fiscal.
En tercer lugar, sin la reforma constitucional, se pone en riesgo la autonomía del órgano interno de control de la Fiscalía, ya que la iniciativa del Movimiento Regeneración Nacional propone que éste dependa orgánicamente del Fiscal, pero como organismo autónomo debería ser responsable ante el Poder Legislativo.
Como se puede observar, la falta de una reforma constitucional para garantizar la autonomía de la Fiscalía se reproduce en cascada en su interior, sometiendo a las Fiscalías especializadas y al mismo órgano interno de control.
Por si esto fuera poco, el colectivo #FiscalíaQueSirva advirtió hace unos días que el proyecto de Ley Orgánica de la Fiscalía que pretende impulsar Morena en el Congreso de la Unión no cumple con las expectativas y acuerdos alcanzados con las organizaciones, ya que posterga el proceso de consulta ciudadana para revisar el modelo de Fiscalía autónoma y no garantiza un proceso de transición adecuado, además de presentar deficiencias sobre duplicidad
de funciones, insuficiencia presupuestaria, falta de acceso a la justicia de las víctimas en el extranjero, entre muchos otros.
Este panorama resulta preocupante por dos razones. Por un lado, vemos cómo la nueva mayoría legislativa está faltando al cumplimiento de sus compromisos con la sociedad civil al desnaturalizar la iniciativa de Ley Orgánica de la Fiscalía que acordó con los colectivos.
Esto es grave porque sienta un mal precedente en la forma de legislar de esta fuerza política. Y por otro lado, resulta preocupante observar cómo se diluye la oportunidad de transitar hacia un modelo de Fiscalía plenamente autónoma.
El cambio de régimen y el cambio de las prácticas políticas no se va lograr con buenos deseos, se va a lograr cambiando las instituciones y, por ello, debemos seguir insistiendo en la reforma constitucional integral para tener una Fiscalía autónoma, porque ésa es la herramienta para lograr que los políticos cumplan su palabra y para evitar que las promesas y compromisos se diluyan en deficientes procesos legislativos.
Senador de la República de Movimiento Ciudadano
por el estado de Jalisco
