5 días, 4 transformaciones

Hace cinco días, tomó posesión el nuevo Presidente de la República y, desde el primer momento, puso de manifiesto algunas contradicciones o transformaciones en su discurso y en algunos de sus principales compromisos de campaña. En primer lugar, en su primer discurso ...

Hace cinco días, tomó posesión el nuevo Presidente de la República y, desde el primer momento, puso de manifiesto algunas contradicciones o transformaciones en su discurso y en algunos de sus principales compromisos de campaña.

En primer lugar, en su primer discurso ante la nación como Presidente de la República, destacó, como lo hizo durante toda su campaña, que el pasado de México ha estado impregnado por la corrupción y que ésta, como todos sabemos, es el principal mal de México. Pero, a pesar de su diagnóstico, anunció que instruirá a la Fiscalía General de la República para que no se investiguen los actos de corrupción del pasado. Ésta es una transformación peligrosa, ya que además de garantizar la impunidad en los graves casos de corrupción que ha vivido México en los últimos años, revela el nulo interés del nuevo Poder Ejecutivo por dotar de autonomía al sistema de procuración de justicia y a la Fiscalía General.

En segundo lugar, y también en su primer discurso ante la nación, el Presidente anunció una nueva condicionante para cumplir uno de sus principales compromisos de campaña, el de reducir los precios de los combustibles y revertir los gasolinazos. Este ajuste no se realizará de manera inmediata, como lo anunció, pero tampoco el primer año de su administración, sino hasta que se rehabiliten las refinerías del país y se construya una nueva, lo cual, según su muy optimista pronóstico, sucederá dentro de tres años. Esta transformación del discurso del Presidente es una de las más graves, dado que el primer día de su gobierno anuncia que no cumplirá con una de sus principales promesas de campaña.

Una tercera transformación de su discurso sucedió al día siguiente de su toma de posesión, cuando su Gobierno anunció que sí se continuará con las obras de construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, echando por la borda los resultados de la consulta a modo que se llevó a cabo hace unas semanas. Aunque muchos señalamos que esa consulta era un engaño, el problema es que esta decisión del nuevo Gobierno revela la abrumadora facilidad con la que serán capaces de contradecirse y dar bandazos.

Finalmente, una cuarta transformación en el discurso, y quizá una de las más graves, es la iniciativa para eliminar el fuero, presentada por el titular del Ejecutivo ante el Senado de la República el día martes. En esta iniciativa, de manera sorprendente, el Presidente propone que no se elimine el fuero a ningún servidor público, propone mantener el texto actual de la Constitución en lo que respecta al juicio de procedencia de los servidores públicos, es decir, que se mantengan el fuero y la impunidad de los servidores públicos que cometan un delito.

Estos cambios en el discurso, estas transformaciones de los compromisos del nuevo Gobierno, registrados apenas en los primeros 5 días de gestión, son señales que deben poner alerta a todos los mexicanos, y en particular a las fuerzas políticas de oposición. Lo que vemos son contradicciones y caprichos ante los que no podemos ser complacientes. Los mexicanos quieren justicia en los casos de corrupción, quieren eliminar el fuero, quieren ser escuchados y quieren que sus gobernantes honren su palabra y cumplan sus compromisos de campaña; por ello, tendremos que seguir en pie y con firmeza para exigirle consistencia y congruencia a este nuevo Gobierno.

                *Senador de la República

                de Movimiento Ciudadano por Jalisco

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