Voces sobre política
Para entender el presente, una recomendación frecuente ha sido buscar ideas iluminadoras del pasado como guía para la acción. Así, podríamos reflexionar que “La acción combinada de la ideología y el terror se realiza por medio de una organización compleja, afectada por una típica “falta de estructura”, caracterizada por una multiplicidad y superposición de instancias e incumbencias. Los principales actores de esa organización son la administración estatal, la organización del partido único y la policía secreta”. Hannah Arendt, filósofa y teórica política.
“Todo lo que sé se lo debo a las mujeres,
brujas que se atreven a pensar”.
Graciela Hierro
En el momento en que “se pierde la contigüidad humana, es decir, cuando las personas sólo están a favor o en contra de las demás, [...] el discurso se convierte en ‘mera charla’ [...] y sirve para engañar al enemigo o para deslumbrar a todo el mundo con la propaganda; las palabras no revelan nada”. Hanna señala que un error teórico fatal en tiempos de la Revolución Francesa “fue creer, de modo casi automático y acrítico, que el poder y el Derecho tenían su origen en la misma fuente [es decir, en el pueblo]”.
Quizás no haya ser humano que no haya pensado en frases como las que escribió Katherine Mansfield, escritora neozelandesa: ¿Por qué? ¿Por qué tenía que pasarme a mí? ¿Qué he hecho? ¿Por qué toda mi vida ha sido marcada? Es una conspiración, a quien serenamente le responde Anne Applebaum, historiadora estadunidense: “La atracción emocional de una teoría de la conspiración está en su simplicidad. Simplifica fenómenos complejos y la posibilidad del azar o de que sea un accidente, y ofrece al creyente la sensación satisfactoria de tener un acceso especial y privilegiado a la verdad”.
Mujeres sensatas, instaladas en momentos tremendamente insensatos. Guerras mundiales, revoluciones, tragedias causadas por emociones y pasiones poco esclarecidas, de hombres que no desentrañaron los misterios del amor y del odio en sus vidas. Pero hay más. “Lo más revolucionario que una persona puede hacer es decir siempre en voz alta lo que realmente está ocurriendo”. La libertad es siempre libertad para quien piensa diferente. Rosa Luxemburgo, teórica polaca, considerada una de las grandes revolucionarias del siglo XX y fundadora del socialismo democrático. Y una frase inspiradora de una mujer de implacable determinación, Eleanor Roosevelt: La comprensión es una calle de doble sentido.
Una palabra en desuso, escrúpulo, de scrupus piedra, simboliza una “piedrecilla que se mete en el zapato” y el diccionario define: “la inquietud de ánimo provocada por la duda acerca de si algo es bueno o malo, correcto o incorrecto, verdadero o falso”. Paola Domínguez, coach mexicana, previene: el sin escrúpulos, maneja a la perfección la habilidad de mentir, engañar y hacer sentir mal o no al otro para lograr sus objetivos. Y como sentenció Virginia Woolf, escritora inglesa: Es más difícil matar un fantasma que una realidad.
Las naciones y los proyectos nacionales —como los Estados y todo tipo de organización social o política— son regímenes de género, es decir, espacios o proyectos configurados sobre una determinada estructuración de las relaciones de género, entre otros ejes. El control poblacional que subordina los derechos reproductivos de la mujer o el sometimiento de las diversas aspiraciones de las mujeres a los supuestos intereses de la colectividad son otras de las manifestaciones del control sobre la autonomía de la mujer en nombre de determinadas construcciones nacionales jerarquizadoras y excluyentes. Anna y María Villellas, investigadoras españolas.
Y en este breve recordatorio de la palabra femenina, debe tener un lugar excepcional Mary Wollstonecraft filósofa y escritora inglesa, una más de las ingenuas que creyó que la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano incluía a las mujeres. El desengaño le ocasionó múltiples dolores, pero fue fiel a sí misma: “Siempre he considerado la independencia como la gran bendición de la vida, la esencia de toda virtud”.
