Señorío, señoría
Hay que lamentar que ahora, los que sí tienen dominio territorial, aterrador, son los que Eduardo Guerrero Gutierrez, llama “monopolios criminales y territorios en disputa”. Los monopolios criminales que han destacado están en regiones de Guerrero, de Sinaloa, de Nayarit, de Veracruz, de Jalisco y de Durango.
Del primero, el diccionario dice que es un nombre masculino y significa “dominio o mando sobre algo”. También significa “territorio perteneciente al señor”. Dignidad de señor. Gravedad y mesura en el porte o en las acciones. Dominio y libertad en obrar, sujetando las pasiones a la razón. Conjunto de señores o personas de distinción”. (https://dle.rae.es/señor%C3%ADo).
Del segundo, señoría, dice: nombre femenino. Significa “tratamiento que se da a quienes corresponde por su dignidad, como jueces o parlamentarios”. O, también, “persona a quien se da el tratamiento de señoría. Soberanía de ciertos Estados particulares que se gobernaban como repúblicas, vg, “la señoría de Venecia, de Génova”. “Senado que gobernaba ciertos Estados independientes”. (https://dle.rae.es/señor%C3%ADa).
Las palabras revelan muchas curiosidades históricas. Es clara la construcción en estos dos vocablos en tiempos patriarcales, del dominio masculino sobre la sociedad. Aunque se diga que es nombre femenino señoría, aludía a jueces o parlamentarios. Las mujeres, por supuesto, no tenían señorío. No tenían derecho a la propiedad. Han intentado modernizar estos vocablos, pero las huellas, allí están.
Hemos cambiado mucho más como sociedad y esos vocablos han ido perdiendo vigencia. Pero, aun sirven para aclarar situaciones tergiversadas. Aquí, un señor que se siente dueño, cual gran señor, de todo el país, vive avallado, (cerrar con valla una propiedad, según el mismo diccionario). Su “señorío” mide lo que ocupa el Palacio Nacional, 40 mil metros cuadrados, que nadie le escrituró. Se lo “autoprestó” por cinco años y once meses. No tiene mando sobre él. Además, es Patrimonio de la Humanidad. Pronto lo entregará.
Señoría no le corresponde porque no cumple ninguna de las condiciones señaladas. Quizás, a la ministra Piña sí le llamen señoría, pues es quien ha mostrado “gravedad y mesura en sus acciones” y se ha sujetado a lo que marca la Constitución. Sus pasiones están en stand by.
Hay que recordar otros señoríos. Aquellos a los que así denominaron los conquistadores. Sus aliados fueron los señores de Texcoco, de Tlaxcala y de Michoacán. Tiempo después, se restituye el señorío tlatelolca. Estos señores fueron fundamentales para lograr la paz y construir las instituciones de la Nueva España. De esto da cuenta el doctor Jesús Bustamante García: “En una carta del 10 de diciembre de 1537 ( ) don Antonio de Mendoza dirige al emperador, se comunica que () se han aceptado y asumido a los viejos señores indígenas en la nueva sociedad colonial”. (https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/1244/17129_D1.pdf?sequ...).
Hay que lamentar que ahora, los que sí tienen dominio territorial, aterrador, son los que Eduardo Guerrero Gutiérrez, llama “monopolios criminales y territorios en disputa”. Los monopolios criminales que han destacado están en regiones de Guerrero, de Sinaloa, de Nayarit, de Veracruz, de Jalisco y de Durango.
De los “territorios en disputa”: regiones de Colima, de Jalisco, de Chiapas, de Guerrero, de Michoacán, del Valle de México, de Sonora, de Baja California, de Tamaulipas, de Guanajuato, de Tabasco y de Zacatecas. (https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/eduardo-guerrero-gutierrez/2024/...).
A estos últimos, sólo les han llamado “los señores del narco” y nadie los confunde con aquéllos a quienes en la Edad Media, llamaron señores, y menos, con los de los pueblos originarios de México. Según quienes han escrito estas historias, las mujeres no aparecían ni en los señoríos indígenas,ni con los capos criminales. O, por lo menos, no se les da “esa dignidad”.
No olviden que hoy es el 8M. Allá nos vemos. Las mexicanas saldrán a las calles en todos los estados de la República. Existimos porque resistimos, ni duda.
