Participación política de mujeres en el siglo XXI

Si causa enojo que, en los partidos, las feministas (porque en todos las hay) no impidan ese “nepotismo”, no promuevan reglas claras para acceder a candidaturas, no reclamen y hagan valer sus méritos. Pero así estamos.Muchas mujeres participando en la política, pero sólo para aplaudir, no para modificar las estructuras que violentan, oprimen e impiden el desarrollo de las demás.

Es uno de los derechos que más trabajo ha costado. Por supuesto que compartir el poder no es regalo más que en idealismos poco ilustrados. Constancia ha quedado de que han sido las feministas quienes se han sacudido los nefastos polvos patriarcales, alzaron la voz, alcanzaron la meta. Sabíamos los riesgos. El más persistente, mujeres cargadas con lozas patriarcales, dispuestas a acatar al líder sin rechistar. Fueron las novias, las amantes, las esposas, las hermanas, las primeras apuntadas por sus hombres en las listas para ocupar cargos de elección popular. Ellas no hacen diferencia, no mejoran las múltiples situaciones de agravio que viven las que no tienen ni voz.

Aún se escuchan voces de personas sorprendidas porque ellas estén en esos lugares y reclaman que habría que hacer algo para evitarlo. Los feminismos son apasionadamente democráticos y respetamos esas formas de estar, de vivir, de pensar y de votar. Si causa enojo que, en los partidos, las feministas (porque en todos las hay) no impidan ese “nepotismo”, no promuevan reglas claras para acceder a candidaturas, no reclamen y hagan valer sus méritos. Pero así estamos. Muchas mujeres participando en la política, pero sólo para aplaudir, no para modificar las estructuras que violentan, oprimen e impiden el desarrollo de las demás.

Pasa en todos lados. Italia eligió a Giorgia Meloni, aparentemente orgullosa de la horrenda tragedia gestada por Mussolini. “Dios, Patria y Familia”. Según Umberto Eco, el fascismo es una mezcolanza de pocas ideas y muchos sentimientos arraigados. Fomenta el culto a la tradición, tiene terror a la diferencia y está encandilado con el machismo. La versión Meloni: contra la inmigración, contra los derechos de las mujeres, contra el aborto y a favor de aumentar la tasa de natalidad.

A cien años de la catástrofe que fue para Italia y para el mundo el fascismo, ya no hay testigos que narren lo sucedido, la memoria siempre es flaca y estudiar no está de moda, así que pocos pueden prevenir contra estas posturas intolerantes. Ser primera ministra es aún algo excepcional, casi en cualquier parte del mundo. Para muchas personas, es motivo de alegría. Pero no hay que confundirse. Ser mujer no significa pensar en las otras, planear para que esas otras vivan mejor. “Meloni representa el factor electoral novedoso de ser mujer, pero no representa los derechos de las mujeres”.

En otro lugar, las iraníes se levantan contra la injusticia y la barbarie. No quieren más opresión, hiyabs ni ropa elegida por viejos ayatolas. Las protagonistas del estallido arrastran a los hombres a las calles y reclaman junto a ellas. “Esto es un dato novedoso e importante, porque, hasta ahora, no había hombres en las protestas por los derechos de las mujeres”, dice la politóloga iraní Nazanín Armanian. “Un grupo de sacerdotes medievales no la puede parar, porque no tiene medios para hacerlo. Recurrirá a más represión, pero el pueblo ha perdido el miedo. Quiere que se deroguen las leyes”. “Mujer, vida, libertad”.

Más cerca, en Oaxaca. El Congreso estatal aprobó por mayoría de votos una reforma sin consulta previa. La paridad en sistemas normativos internos o indígenas será gradual. Sorprendieron por intempestivos y las mujeres organizadas han respondido con enorme sensatez: “El Observatorio Estatal de Ciudadanas para la Participación Política de Mujeres Indígenas y Afromexicanas asume una postura plural para construir una agenda de mujeres indígenas para alcanzar la paridad y hacemos un llamado a realizar una construcción colectiva de propuestas y estrategias, con una mirada interseccional y antirracista para que las mujeres indígenas, desde nuestras realidades, accedamos a la participación en condiciones dignas”. Ojalá escuchen. “Nuestra meta es el sistema”.

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