¿Otro poder a someter?
Para el feminismo ha sido fundamental la labor de las y los periodistas. Por eso, alzar la voz para reclamar por las agresiones que viven es un deber democrático. Honrar la vida y el trabajo de quienes nos acompañan desde esa tribuna, solidarizarnos y expresarles nuestro reconocimiento por ampliar nuestra voz, nuestra búsqueda y festejar nuestros logros.
Buscar la verdad es una bella manera de nombrar la utopía. Cuando más, encontraremos certezas que nos hagan pensar que la cosa pública no es como la dibuja quien ejerce el poder. Esa tarea es fundamental para garantizar una vida de libertades. Saber qué pasa con cada factor de nuestra calidad de vida puede llevarnos a corregir, insistir, buscar nuevas veredas. Vivir en el engaño nunca mejorará el bienestar.
Para el feminismo ha sido fundamental la labor de las y los periodistas. Por eso, alzar la voz para reclamar por las agresiones que viven es un deber democrático. Honrar la vida y el trabajo de quienes nos acompañan desde esa tribuna, solidarizarnos y expresarles nuestro reconocimiento por ampliar nuestra voz, nuestra búsqueda y festejar nuestros logros.
Ciro, periodista consciente de la trascendencia de su labor para la sociedad, cuestiona, duda y manifiesta inconformidad con “las grandes verdades”, cuando detecta y señala detalles que la hacen inviable, improbable y, a veces, hasta risible. Hace reflexionar y dudar de palabras ampulosas o a veces llanas y pueblerinas, casi siempre, sólo pintorescas, que revelan el intento de ocultar huellas que darían con una nota opuesta con la que intentan persuadir.
No insulta, rebate con argumentos, con hechos, con datos. Enfrenta “verdades oficiales” con información oficial y hace ver contradicciones y falacias en las que se envuelven quienes engañan, mienten y defraudan la confianza ciudadana. Con empatía, comunica situaciones que laceran la dignidad o eventos que dejan mucho que desear. No son “grandes hazañas” como las presumen quienes desean aplausos.
Asume su quehacer con responsabilidad. No es todólogo y llama a quienes han dedicado su vida a investigar a través de métodos rigurosos, no puros latidos y visiones fallidas de “buenas personas” que tienen “buenas intenciones”. Quienes saben recomiendan medidas acertadas, quienes buscan salir de un embrollo, balbucean disparates para distraer al respetable.
No doblegarse, virtud de buen periodismo. Sostener sus convicciones, no sobre temas ideológicos, sino sobre la necesidad de investigar si lo que se dice y hace desde el poder tiene y contiene dosis de verosimilitud que lleven a la sociedad a mejores políticas y controles.
Y no por ser uno de los mejores periodistas tenemos la obligación de creerle. Nos empuja a dudar de sus certezas sobre las problemáticas que enfrentamos. Desde temas de género, hasta de reconversión energética. Ofrece panoramas y señala nudos conflictivos. Cada quien tiene derecho de asumir una posición. De cualquier forma, respeta otras visiones.
Quienes debaten con él deben proporcionar datos duros, información verificada, hechos probados basados en fuentes confiables. Por eso ha sido maestro de varias generaciones. No acostumbra sacar del pecho-bodega algo que cruza por su mente desmañanada, cargada de emociones incontrolables, dichas con ánimo de ganar el reconocimiento. Misión imposible.
Desde hace siglos, el cuarto poder, los medios de comunicación, incomodan, debido a la información que brindan. Hay quien quiere anularlos, ser la única voz y que todos bailen al son que les toque.
Artículo 19, “los actos de intimidación y hostigamiento contra los reporteros han aumentado 52% respecto al mismo periodo de 2016 y señala a las autoridades mexicanas de todos los niveles como los principales agresores. Durante los primeros seis meses, 39% de los ataques, 128 en total, fueron perpetrados por funcionarios. El crimen organizado, por su parte, fue responsable de 30 agresiones” (https://elpais.com/mexico/2022-12-18/mexico-vive-su-momento-mas-letal-pa...).
Afortunadamente, fallaron. Seguiremos contando con su trabajo para cuestionar nuestras certezas feministas y para saber qué pasa aquí. Abrazo para Ciro.
