Los derechos de las mujeres

La palabra, las palabras siguen siendo el más preciado tesoro para establecer relaciones. El “feminismo deja ‘una herencia sin testamento’, o sea, deja sí una herencia, pero a todo el mundo y sin condiciones”; dice Françoise Collin, “requiere una iniciativa nueva por parte de quienes la reciben”. Dejan saberes y compromisos

Hace años, las integrantes de la Librería de Milán publicaron un texto que conmovió al mundo (feminista) que tenía unas cuantas habitantes. No creas tener derechos. La Librería y muchas del movimiento de las mujeres revolucionaron las relaciones entre los sexos y las relaciones de los sexos, lo cual es lo más importante de la cultura entera.

Los libros y la escritura han sido sus herramientas para reflexionar. Y vaya que lo han hecho con rigor y entusiasmo. Muchas, a partir de novelas escritas por mujeres, que muy pocas conocían. Han seguido creciendo y adaptándose a la época. El Circolo della Rosa, fundado en 1990 por algunas de la Librería junto con mujeres de la Udi (Unione donne italiane). Desde 1991, publican la revista trimestral de política y práctica política Via Dogana, y una colección de libros, los Quadernidi Via Dogana. En 2002 nace la página web www.libreriadelledonne.it

  • A pesar de todo, piensan que estos esfuerzos no responden a necesidades (conscientes) de mujeres jóvenes de hoy. Hablan de la urgencia de hallar formas políticas y terrenos de lucha adecuadas. La cuestión se plantea no sólo ni únicamente en términos generacionales, sino también en términos de la  relación con el mundo tal y como es hoy.

No ha terminado el trabajo de publicar los frutos del poner en palabras, fenómenos innombrados y descubiertos por las mujeres al pensar desde sí mismas. La palabra, las palabras siguen siendo el más preciado tesoro para establecer relaciones. El “feminismo deja ‘una herencia sin testamento’, o sea, deja sí una herencia, pero a todo el mundo y sin condiciones”; dice Françoise Collin, “requiere una iniciativa nueva por parte de quienes la reciben”. Dejan saberes y compromisos.

(https://dialnet.unirioja.es/artículo/unaherenciasintestamento).

Han cambiado, y siguen siendo las mismas. “La continuidad de la práctica política —poner en el primer lugar la relación entre mujeres y reflexionar sobre la realidad a partir de sí junto a otras— no ha sido puesta en cuestión a lo largo de los años, y hoy se le reconoce un papel más indispensable que nunca, el papel de la práctica que sirve para tomar conciencia de los cambios ya ocurridos de los que todavía no somos conscientes”.

https://www.descentrada.fahce.unlp.edu.ar/article/view/DESe095/11165

Uno de sus últimos textos, El final del patriarcado, ha desatado desde indignación, pasando por sorpresa, llegando al cuestionamiento. Asombrosa afirmación cuando vemos lo que pasa en México. Pero hay que leer, aunque sea el prólogo, para entender la profundidad de la sentencia: “La política de lo simbólico es importantísima para que la violencia del otro no vaya dentro, muy adentro de tu alma para matarte. Es cierto que hay mujeres que no lo logran. Las mujeres han aprendido a defenderse”.

(https://mariamilagrosrivera.com/otros-textos/que-sera-lo-que-no-se-entie...).

El orden simbólico de la madre no ha llegado o, si ha llegado, es muy distinto de lo que esperábamos. “La libertad femenina existe, el ser mujer no es un menos —en el sentido común— y el patriarcado ya no tiene crédito. Hay que registrarlo como algo ya ocurrido. No es un dato sociológico, sino una realidad del orden simbólico: la diferencia femenina libre ya no es un impensado. Donde la libertad femenina es negada, existe como algo que es negado, o sea, existe”.

  • La libertad de una mujer pone en juego algo más que el yo, pone en juego la conciencia de la posibilidad de lo otro, presente en la configuración de su cuerpo, en su “capacidad de ser dos”. Algo que no se puede decir claramente con los lenguajes corrientes de la libertad, pero que se muestra en las prácticas de las más de 200 colectivas de madres buscadoras, por ejemplo. El patriarcado no tiene ya el crédito femenino.

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