La fuerza de la vida
Otra mujer: “Para recuperarme, tuve que desprenderme del miedo a ser yo misma, de lo que me impedía ejercer mi libertad (empezando por mis actitudes y pensamientos codependientes), los rencores y resentimientos y a trabajar en el perdón. Fue muy difícil perdonarme.
Así lo entendí. Un día como cualquiera, recibe una llamada y se estremece. Se derrumba. Decide levantarse y luchar. Ella sola. Con rabia, con indignación. Sus preguntas: ¿cuándo aprendí a reprimir mi rabia? ¿Qué hice para que nada me afecte? ¿En qué momento normalice y me resigné a que ésta sea la vida y posiblemente, nuestra muerte? M. D.
Se viste de blanco y compra cartulina y plumón negro. Pone: “Huelga”. Abajo: “¿Por qué un rector convoca a un partido de futbol y no pide un minuto de silencio por una maestra asesinada?”. Con su rabia y su cartulina, se para firme frente a la rectoría. Solita. Llama la atención. Llegan compañeras. Se suman a su huelga. Todas juntas. La procuraduría informa: fue suicidio. La rabia sube de nivel. Ya son decenas de chicas en huelga. Pasan días largos. Recuerdan la calidez de la maestra, sus ganas de vivir, sus lecciones emocionantes de danza. Siguen en su huelga.
La escuela se estremeció. La mitad apoyaba y la otra las acusaba de revoltosas. “Por las tardes, colgábamos hamacas en los árboles y nos propusimos leer los primeros textos de teoría crítica feminista. En esos momentos dejamos de cargar con la vergüenza de decirlo, que sí, que luchar por nuestras vidas era una corriente teórica y un movimiento social histórico, sí, ése es nuestro lado de la historia.
“La universidad trabaja en colaboración con la Fiscalía para que los trabajos de investigación sobre este lamentable hecho se realicen de manera expedita”. Después: “La Fiscalía General de Justicia del estado informó que consiguió una sentencia condenatoria de 26 años y ocho meses de prisión, por el feminicidio de la maestra de teatro”. Finalmente, “acuerda la universidad con colectivas construir la Unidad de Género y un nuevo protocolo de actuación contra violencia”. Justicia.
(https://www.elsoldetoluca.com.mx/policiaca/dan-26-anos-de-prision-a-femi...) y (https://www.uaem.mx/difusion-y-medios/publicaciones/boletines/acuerda-ua...).
La resiliencia. El hacer emerger desde el interior, la fuerza acumulada por el cariño. Una madre desolada por la muerte de su chiquita. Tras un duelo largo y profundo, recuerda sus palabras: “No estés triste, Ana”. Toma la decisión de honrar su sonrisa, su fuerza y valentía. “Hoy sé que honrarla es esfuerzo diario por hacer que la vida valga la pena. Procurar no tener dolor, estar saludable, estable emocionalmente, conectada y en comunidad, a través de formas amorosas y cotidianas como el crecimiento de una planta, la creación de la sombra de un árbol, la apertura de una flor que has cuidado durante meses, la preparación de una comida compartida, la sonrisa y comprensión de una persona, las muestras de cariño de un animal, el agua limpia, el cielo claro y la luz del sol. Las acciones generosas de la vida que dan vida”. A. I. M.
Otra mujer: “Para recuperarme, tuve que desprenderme del miedo a ser yo misma, de lo que me impedía ejercer mi libertad (empezando por mis actitudes y pensamientos codependientes), los rencores y resentimientos y a trabajar en el perdón. Fue muy difícil perdonarme. Entender y aceptar mi parte de responsabilidad. Aprendí a responsabilizarme de mis acciones”. Justicia. L. E. L.
Dicen que una buena periodista debe ser, ante todo, una buena persona. Eso define a Ivonne Melgar. Orgullosa de ser quien es, de hacer lo que hace, incansable en perseguir la siempre escurridiza verdad, solidaria. A pesar de los riesgos que afronta, se ha atrevido a publicar un libro donde hace recuento de más de 20 años de seguir a Xóchitl Gálvez, para entender por qué aceptó la candidatura. Sabe que desafía al poder y sigue tan sonriente. ¿Entenderemos por qué lo hace Ivonne? Quizá, las dos, por resiliencia y justicia.
