La construcción de sueños
Soñar cuesta, y cuesta mucho. Más, cuando se trata de futuros sociales. Requiere capacidad, inteligencia, sensibilidad, generosidad. Saber escribir en las conciencias la libertad, para no olvidarla. Trabajar cual curadora, procurando cuidado y justicia
Lo dijo Virginia Woolf: “No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”, y desde tiempos inmemoriales, ése fue el mundo para las mujeres: su mente, la libertad de pensar y pensarse de maneras muy distintas a las que, desde el poder (de los hombres), querían que ellas fueran. No. Querían que ellas dejaran de ser ellas y se convirtieran, al revés de Pinocho, en marionetas.
Pero, lo saben muy bien la reconocida autora de Suite francesa, Irène Némirovsky; la poeta Gertrud Kolmar y la holandesa Etty Hillesum, rescatadas del olvido por Mercedes Monmany, protagonistas centrales de su ensayo Ya sabes que volveré. Las tres, víctimas de los campos nazis, compartieron sentimientos que trasladaron a sus obras. “No sienten odio ni rencor. La palabra odio aparece en sus escritos, pero lo mantienen a raya porque lo ven como el inicio de la barbarie. En un lado están los perpetradores del odio, la aniquilación, la humillación, los verdugos... y, en el otro, los seres humanos. Eso las ennoblece, el mantener la barrera entre las actitudes criminales y los valores morales”.
- Muy valientes mujeres, que, gracias a la imaginación, salvan su dignidad. Desde mucho antes, otras dieron los pasos necesarios para cumplir sus sueños. A unas, nadie les hizo caso y han sido olvidadas. Otras, fueron brutalmente asesinadas (Olimpia de Gouges y su Declaración de los derechos y deberes de la mujer y la ciudadana). Ésas tienen un lugar privilegiado en la memoria. Otras, como la matemática serbia Mileva Maric, activa colaboradora científica de Einstein, tienen un lugar discreto, como su vida misma.
Gracias a esa lucha por los derechos encabezada por las feministas, soñar para las mujeres en estos tiempos no cuesta casi nada. Por eso, muchas se organizan y alzan la voz por un medio ambiente injustamente descuidado. “El cambio climático es un problema creado por el hombre que requiere una solución feminista”. Mary Robinson, primera jefa de Estado en Irlanda y hoy, activista por la igualdad de género y la justicia climática.
Imaginación para confrontar y desmitificar las múltiples violencias vividas cotidianamente por casi todas, con arte, filosofía, música: Un violador en tu camino, de LasTesis, colectiva fundada por Dafne Valdés, Paula Cometa, Sibila Sotomayor y Lea Cáceres, originarias de Valparaíso, Chile. “Nos llamamos LasTesis porque nuestra premisa es usar tesis de teóricas feministas y llevarlas a puestas en escena para que se difunda este mensaje”.
Creatividad para transformar pesadillas y contagiar fortaleza. Vivir Quintana, cantante y compositora de Coahuila, se hizo muy famosa por componer Canción sin miedo, que se ha convertido en himno del feminismo en redes sociales. Lo hizo como respuesta a la violencia y el machismo. “No estás sola”. “Si te sientes sola nos volteas a ver, acuérdate que somos mayoría y hay muchas conscientes y dispuestas”.
Talento para desafiar los privilegios de los hombres, Sor Juana, y convertirse en la escritora más admirada del siglo XVII. Así como el de las colectivas que delinearon siluetas en el Zócalo o convirtieron un muro de acero en un memorial entrañable o iluminaron Palacio Nacional con la frase México Feminicida. O para pintar como María Izquierdo, de quien Artaud dijo: “Incuestionablemente, María está en comunicación con las verdaderas fuerzas del alma india”.
- Soñar cuesta, y cuesta mucho. Más, cuando se trata de futuros sociales. Requiere capacidad, inteligencia, sensibilidad, generosidad. Saber escribir en las conciencias la libertad, para no olvidarla. Trabajar cual curadora, procurando cuidado y justicia. Contar milimétricamente las diferencias, pero sumar las similitudes y lograr la fórmula mágica de iguales en las diferencias. Una mujer autónoma a la Presidencia.
