La casa de los siete balcones
No parece ser caso raro. Evadirse de la cruel realidad no les pasa sólo a las mujeres. En México estamos viendo un caso similar, pero lo grave es que aquí, quien ha perdido el sentido de realidad es quien tiene el poder. Entonces, un día decide tachar a las personas desaparecidas. Es decir, desaparecer del registro a quienes ya han desaparecido en la realidad. Increíble.
In memoriam Sergio García Ramirez
Hace años, se presentó esta obra de teatro de Alejandro Casona, en Oaxaca. Fue impactante. La historia no es novedosa, y fue adaptada a ese estado, por lo que todo transcurre de América a Europa. Una mujer abandonada por un novio, quien se fue a buscar fortuna en Europa, jurando volver, no cumple. La novia, trastornada, decide tachar todo lo que no le gusta. Es decir, ni ve ni se entera de aquello que contradice sus deseos. “La obra expresa la necesidad por escapar de la cruel realidad buscando alcanzar la felicidad, aunque sea en fantasías”.
Por ese camino de tachar, llega un día en que decide que los jueves no le gustan, por lo que en su vida, pasa de miércoles a viernes sin mayor trámite. Pero, ya sabemos, la realidad se lo cobra. Un día ya no sabe si ella está en el error, pues la gente dice que es domingo, pero para ella, ya es miércoles y la vida transcurre como cualquier domingo, con todo el comercio cerrado. Ella, desesperada por no poder conseguir ni siquiera medicinas, intenta un acuerdo consigo misma, pero sigue enredada con la realidad. Tanto así que al final cree que el famoso novio huido ha regresado y la espera en el barco, en un puerto que, por supuesto, no existe.
De esta obra dicen que “está considerada como uno de los mejores dramas poéticos de su autor. En ella construye un conflicto intenso con el enfrentamiento de varios personajes que representan mundos muy diferentes, por un lado, Ramón y Amanda encarnan la codicia, la ambición del poder, la lujuria y, por el otro, Genoveva y Uriel representan la inocencia la ilusión y el amor”. (https://www.alternativateatral.com/obra14003-la-casa-de-los-siete-balcones).
No parece ser caso raro. Evadirse de la cruel realidad no les pasa sólo a las mujeres. En México estamos viendo un caso similar, pero lo grave es que aquí, quien ha perdido el sentido de realidad es quien tiene el poder. Entonces, un día decide tachar a las personas desaparecidas. Es decir, desaparecer del registro a quienes ya han desaparecido en la realidad. Increíble.
Sueña con pasar a la Historia, con hache mayúscula y borrar todo lo anterior en la historia del país. Pasará a la historia con minúscula y no como quisiera, sino como quien, por irresponsabilidad y andar tachando lo que no le gusta, ha ocasionado un millón de muertos en cinco años.
No le gustó que llegara la pandemia. Lo negó y no hubo contención. Eran cuentos neoliberales y cerca de ochocientas mil personas no tuvieron acceso a medicamentos, hospitales, servicios médicos. “A lo largo de la pandemia, el presidente López Obrador buscó minimizar la gravedad de la situación. Al principio, se resistió a los llamados para promulgar un bloqueo en todo el país y continuó realizando mítines en todo el país antes de que, finalmente, el 23 de marzo de 2020, México entró a confinamiento por dos meses. Con frecuencia se negó a usar cubrebocas”. Con un “detente”, listo.
(https://www.elfinanciero.com.mx/mundo/2021/05/20/amlo-y-otros-cuatro-man...).
Tachó con igual vehemencia los poderosos intereses y pasiones del crimen organizado. Hay “abrazos, no balazos”, por lo que llevamos más de 170 mil asesinatos. Hay que sumar a quienes han desaparecido, pues ni siquiera son buscados: 113 mil, de los que más de 40 mil sucedieron en este gobierno.
Un millón de muertos en cinco años. Un libro de Gironella se titula así y es sobre los terroríficos años de la guerra civil española. ¿Por qué cree que son más peligrosos los ciudadanos que disienten que los criminales que asesinan, secuestran, extorsionan e interfieren en elecciones? Ambición desmedida, pérdida de realidad, mala fórmula para gobernar. ¿2º piso? Ni regalado.
No olvidemos a Acapulco. Cuidemos a México y a las y los mexicanos. Urge el Sistema Nacional de Cuidados.
