Hablemos de traición y de mujeres

Clara Scherer

Clara Scherer

Editorial

Sheinbaum: “Vienen por unos (los 10 de Sinaloa) y luego por otros (tal vez, Durazo y Villarreal), hasta que oficinas del Departamento de Justicia se vuelven el principal elector de México”. No es la conclusión correcta. Sería, quizás, “hasta que oficinas del Departamento de Justicia se vuelvan la Fiscalía de la República”. Algo claramente absurdo, por estar fuera de lugar. Esa errada conclusión evidencia que aquí no detendrán a ninguno. ¿Traición? Verdad y justicia, a buscarla en esas oficinas de Estados Unidos. Aquí “manda el pueblo”, aunque 57% pida la extradición de Rocha Moya, según el Semanario Zeta.

Ese fraseo recuerda a Martin Niemöller: “Primero vinieron por los socialistas, y no dije nada porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no dije nada porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío. Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre”. El contexto: Segunda Guerra Mundial. El pastor Niemöller alerta contra el gobierno fascista alemán. ¿Estados Unidos, fascista? 

La realidad dice: “Vienen por un presunto narcogobernador y luego por otros presuntos narcopolíticos, hasta que ¿las oficinas del Departamento de Justicia pidan la detención con fines de extradición del expresidente? ¿Y para entonces ya no quedaba ningún narcopolítico que hablara en su nombre? ¿Eso pensaron al evocar a Niemöller? ¿Si ella y él “son lo mismo”, tendrán el mismo trágico destino?

Para intentar detener la andanada de desprestigio y la pérdida de popularidad, decidieron caminar por el territorio. Con una pierna en la soberanía y con la otra… ¿en la impunidad? Quizá, perderán el equilibrio. Gastar dinero, que no se da a las fiscalías para encontrar a las personas desaparecidas, se usará en poco menos de 2,500 asambleas para informar sobre ¿injerencias extranjeras o la urgencia de votar para salvar a Morena? ¿Caerán por intentar correr con falsedades? ¿Las transferencias ayudarán al rescate? o ¿los rescatarán los narcosocios?

¿El futuro de algunos es verse encadenados como presentaron al general Mérida en la Corte de Nueva York, uno de los 10 de Sinaloa? ¿El miedo no anda en burro, sino cual conejo en peligro, “a salto de mata” badiraguatense, como el senador Inzunza? El hilo siempre se rompe por lo más delgado, ¿seguirán aliados el PVEM y el PT a este carrete? ¿El ejército, resistirá la prueba del deshonor? ¿Cien-fuegos?

Del enorme deseo de poder de Trump, nadie duda. De que la palabrería sin sustento lo detenga, todos se carcajean. De que regrese el bueno y se vayan los malos, ni en las caricaturas. La súplica de un cobarde, que sabe que su peor delito es el de colisión: no defendió la soberanía, la entregó al narco: abrazos, no balazos. El paraíso perdido es lo único que le queda. La autoridad paternalista, empeñada en rebajar al ciudadano al estatus de menor desvalido. La traición, forma de supervivencia.

Sale en redes la fotografía de un hombre regordete, indefenso. Soberbio: “empezaré desde abajo”. Otra fotografía con su padre: “Soy hijo de quienes aman y lucharon por el pueblo”, pero, los privilegios que le han ventilado son ¿producto de sus arduas jornadas en turbios y siniestros negocios? ¿Traición? Si fuera honesto diría: lucho sólo por mí. Ahí quedará con su cara compungida.

El ánimo por el Mundial y el olvido de políticas que detengan la violencia contra las mujeres. En estos espectaculares eventos se incrementa. Sin cabeza la Secretaría de las Mujeres, desaparecida Conavim, con presupuesto insuficiente los refugios. Dirán, “a cargar su cruz”. La primera mujer Presidenta nada hará. Está ocupada salvando a su predecesor. ¿Traición?

En el Ángel, gritemos: ¡Patria de mujeres y hombres libres! ¡Fuera narcos! ¿El que nada debe, nada teme?