El “plantón” en la SCJN

En una democracia, donde la mayoría tiene fuerza, es urgente, imperativo, proteger al individuo. Proteger la dignidad de cada una y cada uno de los individuos que integran la sociedad. Sin este principio, que se puede calificar de “nobleza de humanidad”, la vida sería imposible

Algo que nadie esperaba, que es producto del ¿coraje?, ¿la rabia? o ¿el berrinche? No sabemos, pero lo evidente, es el enojo porque alguien —y se culpa a la presidenta— no es una sumisa. Lo que sí es la ministra Norma Piña, es ser una mujer cabal, valiente y autónoma.

Sirva este ejemplo para mal generalizar lo que arriesgan las mujeres por no acatar la orden dada por un hombre que, sólo por ser hombre, cree tener razón siempre. Para que una mujer logre expresar su pensamiento, hemos requerido siglos de feminismos, de insumisas que encienden la llama de la libertad en quienes las observan, las escuchan y las procuran.

En ocasiones, esas observadoras son incapaces de apoyarlas. Las valientes alzan la voz y el castigo es sólo para ellas, aun cuando busquen mejorar la situación de todas. Ejemplos sobran, desde líderes sindicales, hasta la compañera de oficina que, ante el hostigamiento y acoso del jefe, demanda respeto y  es separada del cargo.

  • Este “plantón” tiene otra dimensión. Es el enojo de quien ostenta el cargo de Presidente y sabe que sus “seguidores” (lacayos) y los presupuestos públicos se pueden dedicar a hostigar a quien ha dado muestras de honorabilidad y buen juicio, sin “engancharse” en un pleito producto del berrinche. ¿Por qué se da el lujo de hacer pataletas cual crío malcriado? Razones puede haber muchas. Lo evidente es que carece del aval constitucional.

Y de las y los ministros podemos esperar en principio, un apoyo de los ocho que votaron por defender la Constitución. De las otras dos y el otro, los seguiremos viendo hacer el ridículo, con la dignidad personal cual trapo de sacudir. ¡Qué pena tan grande! Quizá, con el paso de los días, atemoricen a alguno, alguna. Entonces, esa defensa se desvanecerá, y la lección a toda la población será contundente. ¡El horror!

Javier Gomá, filósofo, afirma: “Nadie puede atropellar la dignidad sin envilecerse, sin degradarse y sin degradar”. Hay que leer su libro Dignidad (Editorial Galaxia Gutenberg), para recordar que la dignidad es una cualidad que toda mujer y todo hombre tiene por el hecho de serlo, y en virtud del cual el resto de la humanidad le debe algo: respeto. Ahora, personas que no la conocen, que no saben nada de ella, se atreven a insultarla, amedrentarla. No sólo a ella, a todos los que integran la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y quizás, a todo el Poder Judicial. La barbarie.

En una democracia, donde la mayoría tiene fuerza, es urgente, imperativo, proteger al individuo. Proteger la dignidad de cada una y cada uno de los individuos que integran la sociedad. Sin este principio, que se puede calificar de “nobleza de humanidad”, la vida sería imposible. A eso aludía quien haya dicho que “no se si coincido con lo que piensas, pero defenderé siempre tu derecho a expresarlo” (dicen que Voltaire, otros, que Helvecio). Esa libertad que sólo da el recto pensar, meditado y reflexionado. No disparates dichos ante la menor provocación y ante micrófonos y redes sociales.

Increíble que una señora plagiaría pueda estar sentada tan tranquila, ahí, en la Suprema Corte de Justicia, con la dignidad hecha pedazos e intentando silenciar a la UNAM. O que el otro señor, también ahí, haga malabarismos que hasta Cantinflas le envidiaría, para seguir siendo “importante”. O la que prefiere vivir en las tinieblas de las cosas públicas. En verdad, ¿no se dan cuenta de que han perdido eso tan valioso, la dignidad?

  • El filósofo habla de dos niveles en dignidad. Uno, el que todas y todos poseemos por ser parte de la humanidad y no se puede arrebatar. Otro, donde se evidencia el valor que cada una, uno le otorga a esa dignidad. Es decir, “cómo una/o se comporta, si su acción moral, su libertad, está o no a la altura, es o no conforme con la dignidad de la que se es portador”. 

Estamos con la ministra Piña.

Temas: