Un ejercicio de transformación verdadera

Lo lógico sería entonces, que los hombres también modifiquen su comportamiento, a partir de valores como la igualdad y la empatía. Para ello, sería justo y necesario que las Fuerzas Armadas instauren en su estructura, un sistema de cuidados en el que participen quienes integran su institución. Ese sí sería un ejercicio transformador.

Ante los acontecimientos del pasado 8M, quedó claro que hay que buscar cómo hacer realidad la “paridad en todo”. El trabajo y la propuesta están a la vista: cómo combinar el verde olivo con el morado feminista.

Nadie duda de que el Ejército es una de las instituciones más patriarcales que hay, cuyas estructuras replican de manera vertical el mandato de la fuerza física y la obediencia a una jerarquía incuestionable. Las mujeres que ya están integradas en ese cuerpo, han debido aceptar sus reglas, usos y costumbres, a un alto costo.

Lo lógico sería entonces, que los hombres también modifiquen su comportamiento, a partir de valores como la igualdad y la empatía. Para ello, sería justo y necesario que las Fuerzas Armadas instauren en su estructura, un sistema de cuidados en el que participen quienes integran su institución. Ése sí sería un ejercicio transformador.

En la estricta disciplina militar, que exige ejercicios físicos y largas jornadas, se puede incluir la capacitación en los muchos y extenuantes trabajos de cuidado. Esta doble capacitación en armas y en cuidados haría posible el sueño educativo de Torres Bodet: una educación que desarrolle todas las potencialidades del ser humano. Y entonces, elegir la opción militar como proyecto de vida laboral, superaría un cuestionamiento apabullante: quienes eligen estar en el Ejército, lo hacen en gran medida por falta de oportunidades reales cuando se vive en condiciones de pobreza.

El ascenso en el escalafón militar se lograría tal y como se hace hasta hoy: principalmente por concurso de promoción (exámenes teóricos/físicos), antigüedad, buena conducta y aprobación de cursos de capacitación. En cada uno de éstos, se incluiría el nivel dentro del sistema de cuidados. Requería ampliar el mínimo de años de servicio (tres años y seis meses para cabo, dos y medio para sargento).

Para elegir en qué cuerpo desarrollarse, sería conveniente que durante el primer año, las y los soldados participaran de forma rotativa como hasta hoy, en todos los cuerpos militares: caballería, infantería, fuerza aérea, fuerzas especiales. Y en cuidados: educación infantil, cuidados de la tercera edad, atención a las personas con discapacidad, alimentación y nutrición, mantenimiento y limpieza de instalaciones.

Quizás, dados los avances tecnológicos de este siglo XXI, sea conveniente abrir otro cuerpo: inteligencia militar, donde se capaciten como analistas, recolectores de información, especialistas en sistemas. Analistas de inteligencia, que procesan información. Inteligencia geoespacial/imágenes: analizan fotos satelitales o drones. Contrainteligencia: protegen contra espías enemigos. INTEL humana: recolectan información en el campo. INTEL de señales: interceptan comunicaciones.

El Ejército no tiene integrado un sistema de cuidados. Para brindar los servicios necesarios a los soldados, tiene acuerdos con diferentes dependencias públicas. Ha sido una buena estrategia. Lo que aquí se propone, es que los soldados participen en estos indispensables servicios y se capaciten adecuadamente para cumplir con eficiencia tanto en lo relativo a las armas como en las labores de cuidado.

Parafraseando a la Presidenta: “Un México donde ningún hombre tenga límites; un México donde la igualdad sea una realidad cotidiana; un México donde la historia, el talento y la vocación de cada mujer y cada hombre encuentren siempre un espacio para florecer”.

Garantizar condiciones paritarias de participación, reconocimiento y defensa de los derechos de todas las personas que viven en el Ejército. Al mismo tiempo, haría realidad el derecho al cuidado, considerando que todas y todos podemos cuidar y, en muchos momentos, requerimos ser cuidados. Transformación profunda para la vida de las y los militares. ¿Paridad en todo menos en el cuidado?