Días y noches de muchos agostos

Y llegó el 16. A las 18:30, en la Glorieta de Insurgentes, se reunieron las jóvenes, insurgentes modelo 2019. Siguiendo esa aludida lección, quizás muchas pensaron que “Yo impondré, desde el principio, y con un poco de impertinencia, las reglas del juego… (Pero)...”

El 2 de agosto de 2006 amaneció con una muy diamantina promesa: la expedición de la Ley General para la igualdad entre mujeres y hombres. Hasta hoy, en eso ha quedado. En palabras.

Olvidamos que el día 7 debíamos guardar luto por nuestra Rosario Castellanos, pero hicimos algo más consolador para el deber de memoria. Desempolvamos sus libros y nos topamos con su palabra “Pero si es necesaria una definición para el papel de identidad, apunte que soy mujer de buenas intenciones y que he pavimentado un camino directo y fácil al infierno” (Pasaporte). En Oficio de tinieblas, Balún Canán y Ciudad Real, descripciones terribles de una realidad insoportable. Hay que memorizar Lección de cocina: “¿Y ahora qué? A esta carne su mamá no le enseñó que era carne y que debería de comportarse con conducta”.

La noche del 12 incrementó el enojo. Después de una marcha y una lluvia de brillante diamantina morada, el secretario de Seguridad protegiendo posibles violadores y la jefa de gobierno desafiando a las jóvenes, nos fuimos a dormir con la desesperación a cuestas. Seguro Rosario Castellanos hubiera asistido para reiterar que es posible “otro modo de ser humano y libre, otro modo de ser”.

El 15, ni lo sabíamos. Murió, en 1974, María Luisa Ocampo Heredia, invisible mujer de talento, como muchísimas otras, guerrerense, maravillosa, dramaturga y traductora, impulsora de la creación de las bibliotecas populares. Entre sus obras, La casa en ruinas (y hay tantísimas), Castillos en el aire (y hay tantísimos). Después de leerla, un lector masculino dijo: “Tendré que revisar mis sueños y mis costumbres”.

Y llegó el 16. A las 18:30, en la Glorieta de Insurgentes, se reunieron las jóvenes, insurgentes modelo 2019. Siguiendo esa aludida lección, quizás muchas pensaron que “Yo impondré, desde el principio, y con un poco de impertinencia, las reglas del juego… (Pero) Esta definición no me es aplicable y tampoco la anterior, ninguna corresponde a mi verdad interna, ninguna salvaguarda mi autenticidad”. Quedamos a la espera de propuestas y con la esperanza de milagros que disminuyan velozmente, la violencia contra las mujeres.

El 18, pero de 1954, murió Hermila Galindo, quien, en 1916, ante el Congreso Constituyente hace la primera propuesta para que las mexicanas tengamos derecho a votar. 37 años esperó para ver cristalizado el anhelo de miles de mujeres. Hoy, ¡nos sostiene el deseo de que la violencia feminicida no sea tan terca como la antidemocracia! Fue, como María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, periodista. Esta Leona, espía, financiera, cómplice del movimiento insurgente, mujer adelantada (porque pensaba y actuaba) escribió, con motivo de la jura de la Constitución de Cádiz por Fernando VII: “¿Más víctimas buscando acaso vienes, en estas soledades apartadas, porque en los pueblos donde impío dominas, tu insaciable furor ya no las halla?” Murió el 21 de agosto de 1842.

Al día siguiente, el 22, pero de 1998, fallece Elena Garro, escritora, periodista y dramaturga. Considerada una de las grandes escritoras mexicanas del siglo xx. Precursora del realismo mágico por Los recuerdos del porvenir, donde, “a la voz del narrador se suman las de los habitantes del pueblo para contar su desencanto con el orden impuesto”. Entre otras frases memorables, hay que citar: “El único oasis en ese desierto son las palabras, aquí la ilusión se paga con la vida. Adelante de los pasos de un hombre siempre van los pasos de una mujer. Ya se está amontonando la desdicha...”.

Rosario Castellanos: “de todo este vendaval humano sólo quedaron letras que viven, papeles que gritan y este diálogo” que, esperamos, encuentre vías para el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia y sólo así, será algo más que papel mojado la Ley de igualdad. De Elena: “¿De dónde llegan las fechas y a dónde van? Viajan un año entero y con la precisión de una saeta se clavan en el día señalado, nos muestran un pasado, un presente en el espacio, nos deslumbran y se apagan”. Ha quedado bien clavada, la saeta de la marcha feminista en el calendario: 16 de agosto de 2019. “Agosto vuela con su camisa de papel y su corazón de brisa”. Gloria Cecilia Díaz.

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