De 1975 al acoso 2025
Se habló del maltrato familiar, las violaciones y el menosprecio. En el documento final sólo recomendaron hacer una convención para eliminar la discriminación en contra de la mujer. Desde entonces, hablamos de MUJERES, en plural, porque las circunstancias que viven no son las mismas de una a otra y los reclamos, válidos, deben ser escuchados y atendidos. La Convención es faro de luz
Hace 50 años, México fue sede del primer encuentro internacional dedicado a analizar la condición de la mujer en el mundo. Se alzaron voces oficiales, inteligentes y alineadas al poder y voces frescas, combativas de las organizaciones civiles. Mujeres jóvenes, con una arrolladora voluntad de libertad. Tiempos en que se les prohibía casi hasta respirar.
Ya se habían legislado derechos imprescindibles, como el del sufragio, pero su realidad estaba muy distante. Desde el foro alterno, Tribuna Internacional, señalaron que para lograr un cambio en la condición de las mujeres era necesario el reordenamiento de la economía mundial y un reparto justo de la riqueza.
Discutieron en torno al concepto mujer. Unas, desde la postura de Betty Friedan, clase media y norteamericana. Otra en voz de Domitila Barrios, boliviana, minera, tercermundista. Imposible lograr acuerdos y menos, en el ambiente de intensa violencia en el que ambos foros se desarrollaron. La opinión pública y los medios intentaron trivializar desde la convocatoria hasta los acuerdos. El acoso las rodeó, pero era “normal”, invisible.
- Domitila criticó las propuestas: igualdad de oportunidades, anticonceptivos y libertad individual. Para ella, eran problemas secundarios, preocupaciones banales, que no superaban la importancia de la explotación y el reparto desigual de riquezas. Su libro, Si me permiten hablar.
Friedan, conocida por su libro La mística de la feminidad, puso en evidencia la represión velada que vivían las mujeres bajo el peso de los estereotipos. El malestar de las mujeres, causado por la opresión, que no alivian los electrodomésticos ni la píldora anticonceptiva, aunque ambos, muy útiles. El no ser tratadas como personas con derechos, causa del malestar. Y, además, las violencias.
Se habló del maltrato familiar, las violaciones y el menosprecio. En el documento final sólo recomendaron hacer una convención para eliminar la discriminación en contra de la mujer. Desde entonces, hablamos de MUJERES, en plural, porque las circunstancias que viven no son las mismas de una a otra y los reclamos, válidos, deben ser escuchados y atendidos. La Convención es faro de luz.
Hay avances importantes, también, otras formas de violentar a las mujeres. Unas, nuevas; otras, poco percibidas. De estas últimas, el acoso pareciera menor. Si no se atiende, puede tener graves consecuencias. #MeToo
Alertar a niñas y jóvenes. El don del miedo, de Gavin de Becker, habla de esta conducta y los muchos prejuicios que lo rodean. Señala advertencias. Que un chavo persiga a todas partes, todos los días a una muchachita, se ve como “persistencia”. En realidad, el chavo no está enamorado, sólo desea controlarla. La persistencia demuestra persistencia, no amor.
Afirma: “El hecho de que un acosador romántico sea inexorable no significa que seas especial, sino que él está trastornado”. Bien informado: “Los hombres son agradables cuando persiguen y las mujeres, cuando rechazan. Esto confunde. Y más, por eso de que ellas deben “hacerse de rogar”. Hay que enseñar a los hombres que no, es NO”. Importantísimo.
Las películas influyen. Según su tradicional narrativa, “cuando un hombre persigue, consigue a la chica. Si una chica persigue, acaba muerta”. Cuidado, no son inofensivos ni chistosos. Son peligrosos. El acoso es un delito de abuso de poder. Lo hace porque es hombre y eso basta. Más, si es maestro, doctor, sacerdote. Hay que negarse firme y explícitamente a este tipo de relación. Eso puede salvar la vida.
Sabemos que la familia y la comunidad enseñan que una chica debe “conseguir al novio ideal”, pero no, cómo deshacerse de un “novio tóxico” e identificarlo a tiempo. Con quien no quieres, NO NEGOCIES. Dile explícitamente: NO: Y no aceptes NADA después. No deseches tu intuición”. El miedo que no paraliza, salva.
Las Madres Buscadoras no desisten.
