Después de las piernas en el balcón y las burbujas de chapopote que nos envía Lucifer desde los infiernos, nos han estimulado la capacidad de incomodar y cuestionar al poder, por sus muchas mentiras y sus trágicos errores.
¿Por qué, ante las evidencias, hay quien cierra los ojos? Desde que se anunció la “reforma al poder judicial” millones de voces se alzaron para decir que lo urgentisimo era reformar a las fiscalías, pero, no señor, ¡a quitar jueces!
Ahora, estupefactas e incrédulos, sabiendo todo lo publicado del nefasto Naason Joaquín Guzmán, líder de la Luz del Mundo, nos informan las víctimas que se cerró la investigación. Rápidamente, la fiscal dice que se reabrirá el caso. Ya veremos, pues hay diputados y funcionarios comprometidos con esa iglesia. ¿Será el escándalo Epstein en versión mexicana, encabezado por Naason Joaquín García? Si lo cerró el fiscal Gertz, ¿por qué no se le llama a rendir cuentas y en cambio, lo mandan a un “exilio dorado”?
A pesar de la inmensa alegría de Citlali Hernández el 14 de abril, celebrando que el Senado aprobó la Ley General para Prevenir, Investigar, Sancionar y Reparar el daño por Feminicidio, al día siguiente, el 15, renuncia para “ayudar a Morena” en las elecciones de 2027. Más claro ni el agua (no de la del golfo de México) de sus intereses.
Como una extraña señal, el 15 de abril, Edith Guadalupe desaparece. Rápidamente, la familia se moviliza. En la fiscalía, pazguates e intento de extorsión. 15 horas después, encuentran su cuerpo. El 17, se acusa al velador. Existen fundadas sospechas de que ahí opera una red de trata. El mismo día en Polanco, asesinaron a Carolina.
Bertha Alcalde, fiscal de la CDMX refiere en su informe: “destaca la consolidación del Modelo de Atención Temprana (espacio que brinda atención inmediata y oportuna a las víctimas de delitos), con el objetivo de proporcionarles apoyo y asistencia en el momento más crítico después del suceso delictivo. ¿Cómo?, ¿ Rechazarán casos y sólo siguen algunos?
Aunque tarde, gracias a una familia muy valiente y consciente, la fiscalía se movió. Sorprende lo rápido que encontraron al culpable. ¿Por qué un velador mata a una chica sin más? Falta el motivo. Y ese raro edificio, que traga muchachas. El velador, según su abogado, fue golpeado. Increíble, como las fiscalías no funcionan, ahora las familias tenemos otra responsabilidad más: presionar al límite para que investiguen.
Las prioridades se aclaran: conservar el poder a costa de lo que sea. Las mujeres, que aguanten, aunque las sigan matando. ¿Y el caso de Maciel A. Sánchez? Edith y su familia dejan una lección que, como dice Carlos Carranza, no debemos olvidar: el valor, la dignidad y la exigencia no son negociables.
La fiscal Ernestina Godoy anuncia una reestructuración de la Fiscalía, con un buen discurso. Días antes, esa fiscalía acusó a tres personas de ser causantes del descarrilamiento (¿será correcto decir deslizamiento?) del Tren Interoceánico, cuando todas y todos escuchamos las grabaciones, vimos a quién nombraron supervisor honorario y además, decreta “secreto de Estado” la investigación.
De su discurso, sorprende y mucho, esta aseveración: “Sólo mediante la estandarización de protocolos será posible desarticular la violencia sistémica contra las mujeres”. Violencia sistémica, cuando una institución, sistema político o grupo de individuos al mando, opera con agresividad o maltrato, no percibida por los grupos vulnerados ni por los agentes externos”. ¿Estandarizar protocolos será suficiente?
Cómo creerles, si ya es práctica imputar al más vulnerable: el Interoceánico, el huachicol fiscal y Pemex. Ni espacio para tratar la profecía escalofriante de las elecciones de 2027. Las de Perú, palidecerán. La impunidad sigue tomándonos del brazo, como dijo Cristina Rivera Garza.
