Ante Big Brother, flor y canto
Pobre Big Brother, no ve a las mujeres. ¿Se atoró en 1875, cuando la revista Universal preguntó: “¿Son personas las mujeres?”. Lourdes Alvarado documentó cómo, desde los años 80 del siglo XIX, las mujeres ingresaron en la Preparatoria Nacional, y después de 140 años, a todas las carreras universitarias en el siglo XXI.
Big Brother, de George Orwell, se ubica siempre fuera del espacio, fuera de la realidad. Personaje abominable, controlador de la sociedad mediante una de las armas más antiguas: el miedo. Inspirado en los líderes autoritarios que no toleran a quien piensa diferente. La uniformidad, con todo y atuendo verde olivo, su paraíso.
Valle-Inclán fue un genio para inventarse una biografía con humor, leyendas y pocas verdades. Creó un género literario a partir de un simple callejón. El género: el esperpento. Dice que, en el Callejón del Gato, había dos espejos deformantes. “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento”. Por eso, no veían la realidad. Afirmó que “¿para qué más libertad?’ o “¿La República?, que la defiendan quienes la necesiten”.
¿Qué haría Big Brother paseando por ese extraño callejón? Quizá, mirar la trágica realidad de muchas paisanas reflejadas en el cóncavo espejo para exclamar sobre el feminismo: “Ya se logró; fue una lucha de muchos años de mujeres y del movimiento democrático, ya se logró”. ¿Cómo? ¿Y los feminicidios o el cobro de piso a trabajadoras sexuales? ¿La brecha salarial? Ni duda, se dio una vuelta por el Callejón del Gato y a esas esperpénticas realidades las intenta transformar en un ¿inocente? juego de niños.
¿Qué haría ante la tradición de Flor y Canto? Las flores, símbolos de belleza y pureza en la cosmovisión prehispánica, son una forma de interpretar el mundo. Para que haya flores, se requiere paciencia y cuidado en su cultivo. Dice el maestro León Portilla: “Los cantos son a su vez entonación con variedad sin límites. Alegran, hacen pensar y aun llorar. Se conciben para llegar al corazón y propiciar la comunión entre los seres humanos”. Tampoco es fácil entonar, inspirarse y comunicar emoción.
Pobre Big Brother, no ve a las mujeres. ¿Se atoró en 1875, cuando la revista Universal preguntó: “¿Son personas las mujeres?”. Lourdes Alvarado documentó cómo, desde los años 80 del siglo XIX, las mujeres ingresaron en la Preparatoria Nacional, y después de 140 años, a todas las carreras universitarias en el siglo XXI. Pero, a igual preparación, no hay igualdad de resultados. Las mujeres, amén de otros sinsabores, son las únicas responsables del cuidado familiar. Reclamamos dignidad, o sea, respeto a nuestra persona y a nuestra autonomía, a la capacidad de proponernos planes de vida y buscar los medios para alcanzarlos. Eso no se ha logrado.
Flores y cantos son múltiples, diversos, todos dignos de apreciación. Así la sociedad, múltiple y variada, descolorida y desentonada a veces. La delicadeza, la suavidad y la cortesía virtudes apreciadas para convivir, cantar y acercarse a la amistad con libertad. Es posible encontrar flores y cantos en todo lo que nos concierne en la vida. Con la flor y el canto percibiremos mejor la realidad. Concluye el maestro: “Las significaciones de la flor y el canto son muchas, pero en el fondo son una: la que brota al percibir lo bueno y lo bello, unas veces patente y otras oculto en la realidad”.
La miopía de Big Brother hace constante referencia sólo a dos mundos, el bueno y el malo. Quizá, dos culturas. Sara Sefchovich recomienda leer La miseria del mundo, de Pierre Bourdieu, en el que analiza lo que sucede cuando dos culturas diferentes tienen que convivir, lo que pone en cuestión los repertorios y hábitos más profundos de ambas.
Coordenadas 2050, de la UNAM, afirma: “El pasado se reconstruye; el futuro se construye”. Con la flor en la mirada, con el canto en el corazón, coloquemos al Big Brother en el pasado y construyamos con todas nuestras experiencias y saberes, el futuro de esta nación.
Un gobierno coaligado para caminar con rumbo y firmeza en la incertidumbre de este siglo XXI.
(https://coordenadas2050.files.wordpress.com/2017/02/09_sara-sefchovich.pdf).
