Adela y Amparo

Si vivir con dignidad es imperativo categórico y sólo la educación da acceso a ella, morir con dignidad podría estar al alcance de muchas personas que viven con dolores innecesarios. Rescatar la dignidad humana hasta en el buen morir

Hace 76 años, Adela, con un propósito claro, dijo, ante un auditorio masculino: “Nosotras las mujeres decimos que juntos hombres y mujeres damos vida a la vida. Es por eso que (…) las mujeres (…) estamos deseando colaborar en todos los problemas humanos”(¹). Así nació la Universidad Femenina de México. La UNAM recibía pocas mujeres(²). Había que abrir brecha. Adela citó a Aristóteles: “El único estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley”. Entonces, las mujeres no éramos legalmente ciudadanas. Pronto, vino el reconocimiento ante los reclamos. En 1953, se hizo efectivo el voto femenino.

Adela Formoso Ferrer, nacida en 1905, fue una rebelde con causas. Inició formando una orquesta de mujeres. El éxito de la Universidad Femenina, gracias a los muchos prejuicios, hizo que su ejemplo cundiera. Estuvo presente en la apertura de otras universidades femeninas, a las que apoyó en todo lo posible: Veracruz, Guadalajara y Acapulco. Es considerada la primera gran impulsora de la educación superior para mujeres en México.

  • Amparo Espinosa Rugarcía crea, en 1993, “Premios DEMAC para mujeres que se atreven a contar su historia”. Leer sus vidas, las reconoce y les ayuda a sanar heridas. Visibilizan los dolores ignorados y las desigualdades genéricas. Han realizado certámenes para mujeres presas, sobre la vejez, la soltería, las mujeres indígenas, las afromexicanas.

Creó la Fundación ESRU, en 2000 para analizar y entender la realidad educativa. Dirige sus esfuerzos a garantizar el acceso a una educación de calidad de ciertos sectores de la población que requieren oportunidades educativas mucho más favorables. Para ello, realiza el Estudio de Movilidad Social, desde 2006, importante insumo para orientar los recursos educativos a quienes más lo necesitan.

El estudio de 2023 es desalentador si alguien esperaba un milagro. Si se mira con el ánimo de encontrar vías que promuevan la movilidad social, es un faro de luz. Queda claro que no es sólo con transferencias económicas con lo que las personas tendrán un mayor bienestar. Enfocarse en promover la movilidad social en los grupos menos favorecidos, la gran mayoría, implica dirigir acciones educativas que permitan superar las barreras que impone la realidad social y reintegrar el sentido de dignidad. El informe 2025, sobre inclusión financiera  y movilidad social reitera que la variable que más impacto tiene son los años de educación (³).

Las dos, mujeres conscientes del valor de la educación para los grupos con escasas oportunidades. Adela y Amparo, por esas cosas raras de la vida, habitan la misma bellísima casa. Adela, en 1930 inició su construcción en el barrio de Tlacopac. Tras remodelaciones y varios propietarios, hoy alberga la Fundación Amparo Espinosa Rugarcía. Y será por el romanticismo que en muchas cabezas ronda la idea de que Adela y Amparo platican largo en el jardín sobre la urgencia de la educación para niñas, niños y adolescentes y de otros temas. Amparo, quizás en acuerdo con Adela, trabaja por el derecho a morir con dignidad.

Encabezar esa lucha requiere valor en estos oscuros tiempos, donde a diario asesinan más de 60 personas. Pero, si vivir con dignidad es imperativo y categórico, y sólo la educación da acceso a ella, morir con dignidad podría estar al alcance de muchas personas que viven con dolores innecesarios. Rescatar la dignidad humana, hasta en el buen morir. Con Gioconda Belli, Adela y Amparo dicen: “Doy fe del tiempo y los escollos encontrados para reivindicar la mirada femenina”.

                1. https://www.redalyc.org/

                2. https://www.planeacion.unam.

                3. https://www.jornada.com.mx/

Temas: