El nuevo gobierno en Nuevo León
El pasado domingo tomó posesión de su cargo El Bronco, primer gobernador independiente. Por el apodo y por algunas declaraciones, las mujeres no podemos esperar mucho. En su agenda, hasta ahora, no está la igualdad entre los géneros como una prioridad. Esperemos que haya escuchado con atención (y si no, se las apuntamos), las declaraciones del presidente Enrique Peña Nieto en días pasados, en la reunión de Naciones Unidas.
“Elevaremos a nivel ministerial la coordinación de los trabajos del Sistema Nacional de Igualdad entre Mujeres y Hombres, máximo mecanismo de coordinación interinstitucional en esta materia; se promoverá una mayor corresponsabilidad entre mujeres y hombres para mejorar la distribución de la carga de trabajo en el hogar, e intensificaremos las acciones para prevenir el embarazo en adolescentes y reducir la mortalidad materna”.
De cualquier forma, estamos vigilantes. Sabemos del excelente trabajo realizado por el Instituto de las Mujeres de Nuevo León, con María Elena Chapa al frente, y por ello, no bajaremos la guardia. Hay muchas personas que ya están comprometidas con el avance de dicha agenda y que residen en ese estado. Hay muchas otras en todo el territorio nacional que nos preocupa que las niñas, las adolescentes y las jóvenes continúen viviendo situaciones de grave violencia; mujeres que a pesar de trabajar la famosa y lamentable doble jornada, su salario alcance apenas para sobrevivir; muchas mujeres de la tercera edad, que con violencia, sin salario digno y cuidando a sus seres queridos, no ven la luz de la alegría de tener una vida digna. Defender la dignidad de la vida de todas y todos es el objetivo central de la agenda de la igualdad. No la bravuconería para atropellar los derechos humanos de quienes tienen la mala suerte de estar cerca de ellas, ellos. Este término, bravucón, nos dice el diccionario: “Etimológicamente está compuesto del adjetivo bravo procedente del latín pravus que quiere decir inculto y del sufijo ón que indica como valor aumentativo”; conducta diametralmente opuesta a la de María Elena, quien no sólo es sabia (en amores y en perspectiva de género), sino en todo momento ha dado muestra de su refinada educación, mostrando el debido respeto a todas las personas que hemos tenido el privilegio de encontrarnos con ella en el camino de la vida.
El Instituto que deja María Elena ha sido ejemplo nacional por su compromiso decidido con las mujeres. Trabajó en todos los frentes: educación en igualdad, salud, trabajo, empleo digno, contención de la violencia, denuncia de la misma en todas sus formas y modalidades. En su gestión pudimos apreciar lo que significa una mujer valiente y segura, en ella se inspiró Manuel Carrasco para escribir aquello de “La vida tiene tu nombre, mujer de las mil batallas.
La fuerza de tu mirada, con el valor no se esconde.
Hay que plantar la esperanza en el lugar donde duele”. El Bronco no puede dejar de apoyar a esta institución.
Sería un gran paso que la nueva titular del instituto diseñe una estrategia efectiva para que los hombres asuman 50% de la responsabilidad de los trabajos domésticos y de cuidado de las personas dependientes (niñas/os, adolescentes, con discapacidad, tercera edad), como lo señaló el jefe del ejecutivo nacional.
De cualquier forma, estaremos muy pendientes y dispuestas a apoyar tanto al gobierno entrante, como a la sociedad, para que no haya retrocesos. Ya sabemos que en materia de derechos humanos de las mujeres, esto no es un juego. Recordemos Turquía, donde “las calles te enseñan a tener miedo por ser mujer” o donde testimonios como “Me doy cuenta de que siendo mujer en Turquía interiorizamos el abuso diario, se vuelve algo normal, rutinario”, entre muchos otros.
Hay otros muchos lugares en los que, a pesar del alto nivel de civilidad, los “bravucones” las han vuelto a atrapar en burkas, casas y prejuicios de toda índole, impidiéndoles hasta respirar.
