El pueblo manda
En la última concentración en el Zócalo de la Ciudad de México para la celebración de los cinco años de la victoria y el comienzo de la Cuarta Transformación, el Presidente terminó su discurso con algo clave para entender la esencia de la transformación que ...
En la última concentración en el Zócalo de la Ciudad de México para la celebración de los cinco años de la victoria y el comienzo de la Cuarta Transformación, el Presidente terminó su discurso con algo clave para entender la esencia de la transformación que impulsamos millones de personas en México: estar con y para el pueblo. “Por eso, lo más humano y eficaz es mirar siempre, atender siempre y caminar siempre acompañados de la gente, porque en ella está la bondad y la lealtad verdadera”.
“Estar con el pueblo” no es una frase retórica o chaira; no es un elemento meramente discursivo, es una especie de mantra que viene acompañado de una manera de pensar, de actuar y de vivir.
Durante décadas, en nuestro país se gobernó sin pensar y, mucho menos, sin consultar al pueblo; desde arriba unos cuantos personajes pertenecientes a las élites económicas y políticas decidían el rumbo que tendría el país los siguientes años, mismo que buscaría el beneficio, principalmente, de los mismos que decidían, de sus intereses y negocios, pero que disfrazaban por medio de grandes campañas mediáticas a través de las que decían que buscaban el bienestar de la mayoría y que “ya merito” venía un cambio.
El movimiento que logró el comienzo de la Cuarta Transformación sabe perfectamente que ése no era el rumbo que debía continuar, que el pueblo debía ser el que tenga la última palabra y el que sabe qué es lo que le conviene conforme sus necesidades.
Por eso, el triunfo de 2018 contó con tanto respaldo popular, porque Andrés Manuel López Obrador propuso un proyecto de nación para el sexenio que está por terminar (2018-2024) recogiendo el sentir de la población, después de haber recorrido cada uno de los municipios de nuestro país como nadie y hacer propias las necesidades del pueblo.
Si hoy el presidente López Obrador y el proyecto que encabeza cuenta con el respaldo de la mayoría de la población a pesar de la difusión de mentiras, la generación de miedo y odio y la política de relación con los medios alejada de los grandes contratos para que hablen bien de su gobierno, es fundamentalmente por la conciencia de un gran sector de la población de las dos visiones de país en disputa: la del viejo régimen y la presente con futuro.
Ahora para el proyecto de nación 2024-2030 nuestro partido-movimiento, desde el 8 de julio y hasta el 27 de agosto, ha comenzado un ejercicio único en el mundo que, a través de foros, consultas, mesas de trabajo, talleres, conferencias y espacios de reflexión, buscará construir un proyecto de nación que permita profundizar la transformación del país.
Estos espacios de reflexión y construcción no se hacen únicamente en el centro del país como se hacían normalmente en otros momentos, se hace en los 300 distritos federales del país y es abierta la participación de hombres y mujeres que deseen formar parte del ejercicio, sin importar si son o no militantes de Morena. Es una discusión que busca preguntarnos en colectivo qué ha hecho la 4T, qué pendientes y qué avances hay, qué no salió como pensábamos y, sobre todo, bajo la certeza de que queremos que siga cambiando este país.
Para quienes no queremos regresar al pasado, vale la pena recordar las preguntas y respuestas que el Presidente nos mencionó también ese 1º de julio de 2023: “¿Quién es nuestro mejor aliado?, ¡el pueblo!; ¿por quién estamos aquí?, ¡por el pueblo!; ¿a quién hay que servir primero?, ¡al pueblo; ¿con quién transformar?, ¡con el pueblo!; ¿en quién confiar?, ¡en el pueblo!; ¿quién nos protege?, ¡el pueblo!; ¿qué somos?, ¡pueblo, pueblo!, muchas veces, ¡pueblo, pueblo, pueblo!
Quienes lo entiendan, propios y extraños, acertarán al nuevo momento que vive nuestro país; quienes piensen que es una frase hueca o sin sentido, quienes hagan política sin definir claramente qué proyecto defiendan, quienes no se vinculen con el pueblo, entonces tendrán la condena de ir perdiendo la vigencia y quedarán en el olvido.
