Pruebas

Bastaría escuchar unos minutos a las mujeres del colectivo Por las Voces sin Justicia. Escucharlas con disposición de hacer algo. O mirar cómo vivieron ayer en Mazatlán el Día de las Madres. Leo la nota en el Noroeste: “Desde la desaparición de sus hijos, hermanos, esposos y sobrinos, cada fecha importante se ha convertido para ellas en un recordatorio de la falta de un ser amado, dejando de lado las flores, los regalos y las reuniones familiares, instalándose un vacío en los hogares donde antes había convivencia y celebración”. Bastaría eso para llamar a cuentas a los Rochas, Pitys, Insunzas y demás funcionarios que abandonaron a la gente en manos de los peores criminales de la tierra. ¿Qué más prueba necesitan quienes se llenan la boca con las palabras justicia y soberanía? En el Noroeste encuentro también las cifras de privaciones de la libertad en Sinaloa. En 2019, se registró un pico de 3.6 diarias en promedio (mil 314 al año). Cuando Rocha asumió el gobierno en 2021, el promedio había caído a 2.2. Pero desde 2025 se ha estabilizado en 5.9 (2 mil 153 al año). De ahí viene la monstruosidad de desaparecidos. ¿De verdad hay que pedirle pruebas a Washington? Sinaloa vivió una tragedia masiva. Una devastación criminal. Otra cosa es que, parafraseando a Saramago, Palacio Nacional actúe como ese ciego que, viendo, no ve. Prefiere no ver.