No hay sorpresas. Sólo sorprendidos
Es preciso recurrir al viejo adagio de la política, que confirma que en ella no hay sorpresas. Solo sorprendidos. Aperitivo: El Aperitivo Electoral Es evidente que todavía pasarán semanas para que se pueda analizar bien qué fue lo que pasó aquel domingo de elecciones ...
Es preciso recurrir al viejo adagio de la política, que confirma que en ella no hay sorpresas. Solo sorprendidos.
Aperitivo: El Aperitivo Electoral
Es evidente que todavía pasarán semanas para que se pueda analizar bien qué fue lo que pasó aquel domingo de elecciones en México, que hoy configuran la correlación de fuerzas con las que se enfrentarán los agentes políticos en las elecciones federales y la presidencial de 2018.
Pero he escuchado argumentos, que, más que eso, parecen pretextos, justificaciones y francas patrañas.
Por ejemplo, la especie que asegura que el PRI perdió por la iniciativa de matrimonios igualitarios que impulsó el Presidente. Por favor.
Es ridículo. Absurdo.
Que se quiera utilizar como ariete para frenar la igualdad en protección derechos, o bien, usar como pretexto para salvaguardar su propia incompetencia, es distinto.
Nomás vean a los ganadores de las contiendas, en absolutamente todos los casos, han opinado favorablemente respecto de la iniciativa del matrimonio igualitario.
De los ganadores, nadie la criticó, ni se le echó encima.
Creer que la gente castiga en urnas la homosexualidad es un desatino. Todavía más pensar que a la gente le indigna más que la corrupción, es alucinante.
También me parece una exageración pensar que la gente vota como le dicen en la misa del domingo.
Ni uno ni otro caso hace número. Son, en realidad, patrañas.
Así como argumentan algunos políticos priistas que fue la iniciativa de la mariguana medicinal lo que los mandó a la lona electoral. Eso es un disparate.
Venga, vamos a ponernos serios.
Vamos a parafrasear al buen Bill Clinton que está a un paso de convertirse en el primer damo de Estados Unidos: Es la corrupción , estúpido.
Por supuesto que lo que ocurrió fue un voto de castigo a los malos resultados de los gobiernos del PRI en las entidades donde perdieron. Es un voto de castigo a la eterna corrupción que ya llegó al hartazgo de la gente.
Nomás tomen el ejemplo del gobierno veracruzano de Javier Duarte. El que haya perdido no es ninguna sorpresa. Al contrario.
Lo sorprendente es que hubiese ganado su gallo, o su partido, después de una administración tan desastrosa. En política no hay sorpresas, sólo sorprendidos.
PIATTO FORTE: CIUDAD DE MÉXICO
En lo que toca a la Ciudad de México, la votación a la Asamblea Constituyente para la Constitución de la capital del país resultó en un desdén, en un desaire pocas veces visto.
Sólo vean ustedes los números: 28% del electorado acudió a votar. Esto es menos de tres de cada diez capitalinos. Pero ahora, resten a quienes, acudiendo a votar, anularon su voto. Esto gravitó alrededor del ocho por ciento.
Esto quiere decir que, sin paja, sólo a dos de cada diez mexicanos les resultó interesante la votación a la Asamblea Constituyente de nuestra ciudad. ¡Dos de cada diez!
¿Causas? Variopintas.
Una es el “mal humor” prevaleciente entre los chilangos, tras las medidas de contingencia ambiental que afectan su movilidad, aunque hayan sido determinadas por instancias externas al gobierno de la Ciudad de México.
Otra es comunicacional. Nadie salió a explicar con claridad de qué diablos iba esta elección.
Adicionalmente, el diseño electoral y la propia Asamblea, merecía una campaña más detallada, pues fue algo complejo.
Del Constituyente de 100 legisladores, 40% los ponen el jefe de Gobierno, el Presidente, el Senado, la Cámara de Diputados, y el restante 60%, en el que hubo independientes y de partidos políticos, fue designado por los ciudadanos que votamos.
Con esa complejidad y esa falta de información, el electorado no pudo conectar sus necesidades ciudadanas con la Asamblea Constituyente y cómo le afecta.
Así, poco más de 20% de los capitalinos decidió poner a Morena en la cabeza con 22 curules, seguida del PRD con 19 curules, y después el resto.
¿De qué sirve la elección? Sirve para poner a las personas que eligieron para que nos representen a la hora de realizar y aprobar nuestra Constitución.
Es decir, dos de cada diez decidieron poner a más representantes de Morena que contempla el derecho a la manifestación e, incluso, el derecho a la “resistencia civil pacífica”, pero no contempla el derecho del.... ¡libre tránsito!
Sólo por poner un ejemplo ¿Sorprendidos? Recuerden que en política no hay sorpresas, sólo sorprendidos.
DOLCE: DONAS CON CHOCOLATE
Y la pregunta crucial, tras la elección, que incluye a todos: ¿Qué van a hacer con los resultados? A quienes perdieron y entienden las causas ¿las resolverán con leyes anticorrupción? Y, quienes accedieron al poder ¿para qué lo quieren?, ¿qué van a hacer con él?
En tanto le piensan, ya humea un cafecito puro de Chiapas en mi escritorio. Comper.
