Me preocupa el tema
Hace algunos años demasiados que vivía en Madrid como intrépido y joven corresponsal, rentábamos un apartamento en la calle de Ferraz, conocida por albergar también la sede del PSOE. Pues resulta que teníamos una casera llamada Helen, jubilada inglesa, viuda de un ...
Hace algunos años (demasiados) que vivía en Madrid como intrépido y joven corresponsal, rentábamos un apartamento en la calle de Ferraz, conocida por albergar también la sede del PSOE.
Pues resulta que teníamos una casera llamada Helen, jubilada inglesa, viuda de un español, que tenía varios apartamentos en la zona.
Recuerdo que llamaba seguido y nos comentaba, en su escaso español, con acento inglés, sus múltiples preocupaciones.
Me preocupa el tema del gas. Me preocupa el tema de la instalación del agua. Me preocupa el tema de... lo que se les ocurra. Había veces que hasta nos confesaba sus preocupaciones familiares, más allá del tema de su apartamento.
Hoy, previo a las elecciones de medio término en México lindo y querido, me sorprendí como nuestra antigua casera.
Paulatinamente nos agobia el síndrome Helen y nos empiezan a preocupar ciertas cosas.
Me preocupa el tema.
APERITIVO: DE LA TRANSPARENCIA
Pues sí. Me preocupa el tema de la transparencia.
Uno de los logros recientes de los mexicanos fue el haber construido instituciones ciudadanas como el IFE (Hoy INE) o el IFAI. No obstante, hoy sufren. Ambos sufrieron transformaciones desde mi punto de vista innecesarias.
Después me motivó que la reforma constitucional en materia de transparencia contemplaba transparentar los recursos públicos de partidos políticos y sindicatos.
¡Vaya! Por fin, esos hoyos negros de los sindicatos, donde cada peso público que entra, nadie podía saber a dónde iba, por la mentada autonomía sindical. Ahora si, al menos en lo que toca a los recursos públicos, no las cuotas de sus miembros que, eso sí, son particulares. La idea es que sirvan a los trabajadores, no sólo a sus cúpulas sindicales.
No obstante, ahora que debaten la ley secundaria en el Senado, misma que instrumentara la constitucional, aparecen nubarrones, objeto de nuestras preocupaciones.
Una es que le quieren quitar dientes al IFAI, para que no tenga facultades de sanción ni tampoco podrá abrir directamente información sobre violaciones graves a derechos humanos.
Si al IFAI se le retira la facultad para sancionar a los funcionarios que violen la ley, o bien el procedimiento de responsabilidad, entonces ¿para qué existe?
Me preocupa el tema.
PIATTO FORTE: DE LA CORRUPCION EN ELECCIONES
Sí, me preocupa.
En este país hemos podido resolver, con éxito, el tema del “día de la elección”, es decir, el tan llevado y traído fraude electoral.
Desde la reforma del 96, que parió un IFE ciudadano, a la fecha, el tema de un posible fraude de embarazo de urnas, como era la realidad cotidiana del México de antes, es ahora casi imposible.
Es el nuestro uno de los pocos sistemas en el que algo así como un millón de ciudadanos cuentan los votos, y en el que un fraude se complica extraordinariamente en el día de la elección.
No obstante, no hemos podido resolver las rutas del dinero, es decir, los días previos a la elección.
Me preocupa la cantidad de dinero que se mueve en una elección. No solamente las dotaciones que el mismo INE ministra a los partidos políticos para que estos lo dilapiden en basura electoral.
Preocupa también ese dinero que no viene directamente de las suministraciones oficiales. Ése que es ilegal y que fluye en las campañas políticas mexicanas como sangre en arteria.
Por lo visto el tamaño es varias veces el que reciben oficialmente, y es el aliciente más destacado de la epidémica corrupción, ya que multiplica geométricamente su tamaño.
Desde el dinero privado, hasta el crimen organizado, pasando por los millonarios desvíos de recursos públicos. ¿Se han puesto a pensar que lo más caro de nuestra democracia no está en las medidas para evitar el clásico fraude electoral, (que en sí es una millonada) sino en los dineros ilícitos que engordan las campañas políticas de todo signo?
Lo peor es que la misma clase política que podría resolver esto es la misma que se beneficia con ello. Esta sencilla premisa catapulta la corrupción a niveles insospechados.
Sí, me preocupa el tema.
DOLCE: DE LA IZQUIERDA (SUB) DIVIDIDA
Le pese a quien le pese, el PRD es el partido más grande de la izquierda. No obstante, sufre de una constante erosión. Recientemente le cerraron el paso el exjefe de Gobierno Marcelo Ebrard, para una diputación.
Si al final de la próxima semana Ebrard toma la decisión de irse del PRD, se llegaría a una insólita situación: se habrán ido del PRD todos los perredistas que accedieron a la jefatura de Gobierno de la capital del país, máximo templete que ha llegado a conquistar el partido amarillo.
Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles, Andrés Manuel López Obrador, Alejandro Encinas... todos fuera ya del sol azteca.
Quizás sea el tóxico caudillismo que ha padecido desde su fundación, o quizá la típica esquizofrenia de la izquierda latinoamericana de morderse la cola y pulverizarse hasta la saciedad.
México necesita una izquierda fuerte, moderna y responsable. Pero nomás vean su panorama.
Me preocupa el tema.
Café y el tradicional chocolate al lado. Para transitar.
Twitter:@CiroDi
