Volver a los 17

Creen que el arco completo de generaciones que formamos el pasado, presente y futurode México no tenemos el derecho de encontrarnos, en la calle, nuestros pasos resonandoal compás de ciertos versos, los de Violeta...

En las críticas lanzadas desde Palacio Nacional a la participación de personas ajenas a la Generación Z en la marcha de noviembre 15 se presenta a quienes tenemos una edad que suma décadas, muchas, como prohibidas de aproximarse a los jóvenes, como si quienes  sumamos miles en el kilometraje de marchas y protestas, contamináramos las intenciones de quienes no suman 30 años. Creen que el arco completo de generaciones que formamos el pasado, presente y futuro de México no tenemos el derecho de encontrarnos, en la calle, nuestros pasos resonando al compás de ciertos versos, los de Violeta:

Volver a los diecisiete,       

Después de vivir un siglo                         

Es como descifrar signos              

Sin ser sabio competente.            

Volver a ser de repente

Tan frágil como un segundo

Volver a sentir profundo

Como un niño frente a dios

Eso es lo que siento yo

En este instante fecundo.

En las elecciones de 2024, comparadas con las de 2018, más de dos millones de electores que se esperaba que fueran a votar, dejaron de ejercer su derecho al voto, aumentando el porcentaje de abstencionistas de 40 por ciento a 43 por ciento. No se acercaron a las casillas ni para anular su voto ni para protestar. La mayor parte de estos desencantados fueron jóvenes: adultos jóvenes de hasta los 40 años cuyo porcentaje de votación bajó de 55.3 a 50.4 por ciento  y jóvenes de 19 a 29 años, cuyo porcentaje descendió de 54.8 a 49.6 por ciento. Tampoco participaron en la vigilancia electoral, ni siquiera para comprobar qué tan mal hacemos las cosas los adultos. ¿No es un instante fecundo que salgan a marchar? ¿No es un instante fértil en signos misteriosos e impredecibles que no se contenten con expresar su rabia y descontento en memes y videos?

Mi paso retrocedido                                                    

Cuando el de ustedes avanza   

El arco de las alianza 

Ha penetrado en mi nido.      

 Lo que puede el sentimiento 

No lo ha podido el saber

Ni el más claro proceder

 Ni el más ancho pensamiento

El asesinato de Carlos Manzo fue la saeta que hirió el corazón de todos y todas. Ya palpitaba inquieto por la muerte de Bernardo Bravo, líder de los citricultores. Y los cincuenta y tantos asesinados diarios. Y los incontables desaparecidos. Seis de cada 10 de estas víctimas,  jóvenes de la generación Z. Pero, dice la Presidenta, los jóvenes no deberían de haberse indignado porque  “les damos becas”. Ella, en el rango de edad de quienes creemos que el saber lo es todo, seguro olvidó a Violeta: “Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber”.

Todo lo cambia al momento      

Cual mago condescendiente       

Nos aleja dulcemente.                     

De rencores y violencias.            

Sólo el amor con su ciencia        

Nos vuelve tan inocentes.           

De par en par la ventana

Se abrió como por encanto

Entró el amor con su manto

Como una tibia mañana

Y mis años en diecisiete

Los convirtió el querubín

De par en par la ventaja, se abrió. Y como dice el poema: “Se va enredando, enredando, como el muro la hiedra, y va brotando, brotando, como el musguito en la piedra.

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