Una consulta, Dr. Freud
Al celebrado “que siga la corrupc…” en los primeros minutos del discurso de inicio de campaña de Claudia Sheinbaum se ha sumado un nuevo lapsus, quizá más significativo. Su vocera, Tatiana Clouthier, ha respondido en X antes Twitter a las especificaciones ...
Al celebrado “que siga la corrupc…" en los primeros minutos del discurso de inicio de campaña de Claudia Sheinbaum se ha sumado un nuevo lapsus, quizá más significativo. Su vocera, Tatiana Clouthier, ha respondido en X (antes Twitter) a las especificaciones planteadas por Xóchitl Gálvez, de que en su gabinete incluirá a “especialistas de cada área", ofreciendo el currículum de Claudia Sheinbaum. “Mientras buscas —le responde a la candidata opositora— la Doctora ya es, aquí un perfil y ya no digamos experiencia", y adjunta un breve CV (los errores de redacción y ortografía son aportaciones originales de la vocera).
Independientemente de las dudas, temores y razones que estén detrás de este lapsus, lo interesante es examinar si Xóchitl Gálvez debería explorar la viabilidad del ofrecimiento de la señora Clouthier. Tampoco vale la pena preguntarse si Claudia Sheinbaum lo comparte. Imaginemos, a modo de experimento mental, las condiciones para que ello sucediera. Se requeriría de un triunfo significativo de la coalición Fuerza y Corazón por México, tanto en la Presidencia de la República como en el Congreso y en la mayoría de las gubernaturas en juego. Nada imposible si examinamos que en las últimas cuatro elecciones presidenciales las cifras de las encuestas de marzo para los principales contendientes fueron muy diferentes a las cifras finales, ya sea en el sentido del ganador y/o en el porcentaje del triunfo.
Imaginemos: Claudia es derrotada y Morena pierde la mayoría simple en el Congreso. Ebrard o quien logre el liderazgo en el Senado se convierte en el líder opositor y principal negociador con el próximo gobierno. ¿Y Claudia? ¿Cómo seguir siendo una figura política relevante e impedir que la partícula “ex” la defina y la mande a la irrelevancia? Probablemente seguir el ejemplo de su mentor: tomar la dirección de Morena y darle las gracias Mario Delgado. Pero la entropía toma a Morena después de la derrota y dirigir al partido resulta un infierno. Claudia decide decirle adiós a la política y regresar a la academia a intentar ponerse al día después de casi 10 años de ausencia. Xóchitl, ya para entonces presidenta y que tiene un talento especial para ver oportunidades positivas, decide iniciar conversaciones con ella sobre el tema medio ambiental.
¿Encontrarían coincidencias, habría áreas de convergencia en pro de una mejora sustancial del cuidado del medio ambiente y del cumplimiento de los acuerdos que México ha firmado frente a la comunidad internacional?
Difícil, muy difícil. La concepción sobre ecología y medio ambiente que Claudia Sheinbaum comparte con su mentor corresponde a la del desarrollismo de los años setenta. A su vez, esta forma de concebir el desarrollo pone a nuestra especie como coronación de la evolución de la naturaleza. Los especialistas le llamarían a esto “antropocentrismo”. La naturaleza al servicio de lo humano. Este antropocentrismo viene de lejos, basta recordar el mandato bíblico del libro del Génesis: “Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla: dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra”.
El desarrollismo es arrogante y ama las grandes obras de infraestructura: las presas, entre más grandes, mejor; el desvío de los cauces de los ríos y su embovedamiento; los puertos gigantescos para recibir barcos cada vez mayores, etcétera. Y la naturaleza debe aceptar esta intervención humana sin chistar. Pasadas las décadas, siguiendo los tiempos y ciclos de la naturaleza, ésta habla y no siempre para bien. Por ello, la aceptación del cambio climático como fenómeno potenciado por la acción humana ha resultado en una revolución que concibe a nuestra especie como una parte de la naturaleza y no como la especie dominante que tiene derecho a “someterla”.
Las declaraciones de Sheinbaum respecto a las críticas ambientalistas al tramo 5 sur del Tren Maya son representativas de esta visión antropocéntrica. Esto recogió el portal Latinus en la visita de la candidata a Quintana Roo: “Sheinbaum aseguró que es inevitable la devastación generada por una obra como ésta, pero resaltó que ha sido compensada con acciones de mitigación, como que el gobierno declaró área natural protegida a un millón 400 mil hectáreas en la región. Además, minimizó la protesta que ayer hizo José Urbina, espeleobuzo e integrante del colectivo Sélvame del Tren, en medio de un mitin en Playa del Carmen, a quien descalificó como panista”. Y aquí asoma otro problema de las conversaciones de Xóchitl presidenta con Claudia excandidata: en el universo de Morena no cabemos millones de mexicanos. Pepe Tiburón (José Urbina) no es panista ni pertenece a partido político alguno, pero había que descalificarlo porque afirmaba algo que cuestionaba el proyecto del Presidente.
Difícil ser científica y estar casada con el ejemplo y el pensamiento de un señor. La ciencia cuestiona, critica, destruye mitos y creencias, imagina lo inimaginable: que algo puede estar en dos lugares a la vez, que al mirar cambiamos lo que miramos, que no existe el tiempo en sí, que podemos cambiar los genes de una persona y librarla de la enfermedad y que no hay destino manifiesto. Ni menos arroz cocido.
