Trump, otro efecto del covid largo

Una de las preguntas más repetidas en las encuestas preelectorales y de salida es si el elector sentía que su economía estaba mejor ahora o antes. En las pasadas elecciones norteamericanas, la mayoría respondía que estaba mejor “antes” y se fue a votar por Trump. ...

Una de las preguntas más repetidas en las encuestas preelectorales y de salida es si el elector sentía que su economía estaba mejor ahora o antes. En las pasadas elecciones norteamericanas, la mayoría respondía que estaba mejor “antes” y se fue a votar por Trump. ¿Qué pudo ser ese factor benéfico que impulsó a la gente a votar por el candidato republicano sin que fuera determinante alguno de sus muchos pecados?

A diferencia de la crisis de 2008-2009, cuando el gobierno de Obama no pudo aprobar a tiempo un paquete de ayuda gracias al bloqueo de los legisladores republicanos que dominaban el Congreso, en la pandemia de 2020 el Congreso norteamericano, dominado por los demócratas, aprobó en marzo de ese año un megapaquete de ayuda de poco más de 2 billones de dólares (póngale usted 12 ceros). La ley, conocida como CARES (Covid Aid, Relief and Economic Security Act, Ley para la Ayuda, Alivio y Seguridad Económica durante el Covid), fue aprobada por ambos partidos en marzo y el presidente Trump, en su primer periodo, la firmó, no sin antes exigir vía el secretario del Tesoro, que su nombre estuviera incluido y que los cheques estuvieran acompañados de una carta de la Casa Blanca. Dos semanas después, el 15 de abril, empezaron a llegar los primeros cheques a aquellas familias cuyos ingresos no superaban los 75 mil dólares anuales. Una familia de 4 podría recibir hasta 3,400 dólares: 1,200 por cada adulto y 500 dólares por cada menor de 17 años. Además, la ley prohibía los desahucios, las ejecutorias hipotecarias por mora y extendía los beneficios del desempleo de 26 a 40 semanas. La ley dedicaba una cuarta parte del paquete para ayudar a los pequeños negocios, otra cuarta parte a las empresas grandes, ayudaba a los sistemas y compañías de salud, a municipios y estados y evitó la quiebra de las líneas aéreas. Aproximadamente 160 millones de hogares recibieron cheques en tres ocasiones. Con todo, en noviembre de ese año, Trump perdió la reelección por otros errores que los demócratas supieron aprovechar.

Aunque en marzo de 21, ya bajo la presidencia de Biden, los legisladores demócratas, sin un solo voto republicano, aprobaron un paquete casi tan grande, de 1,900 billones, los efectos de la inflación por el desastre logístico mundial causado por el covid, agravado por la guerra de Ucrania en 2022, afectaron el poder de compra de millones de familias. Aunque la inflación ha venido bajando, en la práctica, ello significa que los precios no aumentan más, pero siguen altos. Y es ahí cuando el recuerdo del “antes” se refuerza.

Un segundo bloque de razones de por qué perdieron los demócratas tendría que ver con razones culturales: una reacción de los electores hombres a los avances de los derechos y prominencia de las mujeres y de ahí la insistencia en presentar a Trump como el supermacho y festejar sus insultos misóginos a Kamala Harris. Sus avances entre el electorado latino quizá se expliquen por el acendrado machismo de nuestra cultura. En las elecciones mexicanas ese obstáculo se venció con la fusión total de Claudia Sheinbaum con Andrés Manuel López Obrador. ¿Por quién votaron los mexicanos, por Claudia o por Andrés o por Claudia/Andrés? He ahí un tema de tesis.

Azuzados por el cambio tecnológico, los cambios de hábitos culturales —más que de valores— también han sido dramáticos. Varios analistas han insistido en que parte del triunfo de la campaña de Trump se debe a que millones ya no se informan a través de los medios tradicionales, sino mediante podcasts y TikToks que han venido dominando entre la derecha republicana. “Kamala comunista, Kamala socialista” y todo tipo de conspiraciones, incluyendo la de caracterizar a los migrantes como los protagonistas de una invasión para sustituir a la raza blanca, etcétera, son materia diaria de esas emisiones. Los errores de Kamala, especialmente en su campaña en las primarias de 2019, agrandados por la campaña de Trump y la nueva constelación de redes sociales. Los errores y barbaridades de Trump normalizados y aceptados como parte de su folklore.

¿Cómo le irá a México? Depende de la habilidad del nuevo gobierno y, sobre todo, de que el presupuesto para 2025 refleje la decisión de reforzar la defensa de nuestros paisanos allá y nuestra capacidad de cabildeo ante la ONG defensoras de derechos de los migrantes, ante grupos empresariales y de legisladores federales y estatales y ante medios informativos. El próximo presupuesto y los nombramientos internos en varias secretarías e instituciones que tendrán la responsabilidad de preparar y llevar nuestra defensa y negociaciones con EU, no pueden ignorar que, con la elección de Trump, el mundo y nuestro vecino cambiaron, y muy probablemente para mal.

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