Gracias a todos aquellos que hace 82 años participaron en el desembarco a Normandía el 6 de junio de 1944.
Es difícil imaginar a Sócrates simpatizando con los obreros ingleses de principios de 1800 en sus ataques y destrucción a la maquinaria que les había quitado su empleo. O con los copistas franceses que, tres siglos antes, destruyeron una imprenta en París por la misma razón: el invento de Gutenberg los había dejado sin clientes. Hoy se discute en toda conferencia, encuentro, simposio, podcast o red de conocimiento la inminencia de la generalización de la inteligencia artificial (AI por sus siglas en inglés) y los efectos devastadores que puede tener o ya está teniendo sobre los empleos tradicionales.
La verdad es que Sócrates tuvo una posición claramente contraria a una de las invenciones más sublimes de la humanidad, la escritura, sin la cual no habría habido imprenta y menos inteligencia artificial. Eso nos cuenta Platón, su inmortal discípulo, en el diálogo Fedro. Hay que recordar que para Sócrates aprender no era sino recordar. El alma ha aprendido antes de habitar nuestro cuerpo y el saber resulta de un ejercicio de reminiscencia, de introspección, para reencontrar ese conocimiento primordial. Por ello, en el Fedro, Sócrates afirma: mediante la escritura “llegarás al recuerdo desde afuera, a través de caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos”.
Para fortalecer su argumento, Sócrates recuerda un diálogo entre el rey egipcio Thamus y el dios Theut, que quería dar al pueblo las bellas artes. El rey va aprobando una a una, pero se detiene la escritura, reprobándola: “(la letra escrita) no producirá sino el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; fiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu. Tú —le dice el rey al dios Theut— no has encontrado un medio de cultivar la memoria, sino de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma”. Y termina con un argumento que hoy le compraría la CNTE: “Porque cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida”. El homenaje que hace Platón a su maestro hace 2,500 años es una guía para nuestra actitud hacia la inteligencia artificial. Platón recoge todos los argumentos de Sócrates, gran defensor de la verdad, el bien y la justicia y los escribe. Los escribe. Y gracias a su escritura, Sócrates sigue viviendo, educando, provocando, ayudando a conocernos, a tolerarnos, a escucharnos mediante el diálogo. La escritura y posteriormente la imprenta nos dieron el Renacimiento, la Ilustración, la posibilidad de la educación masiva y tantos bienes y …males, porque el mal también se escribe y se difunde y confunde y gana adeptos, como fue el ejemplo de Mi lucha, de Adolf Hitler, y tantos más. Porque la escritura es apenas el vehículo de lo humano.
La inteligencia artificial es otro de esos grandes inventos que condensa, literalmente, millones de años de conocimientos y que puede dar paso a nuevos renacimientos en las artes, las ciencias, la salud y sí, en el acortamiento de la jornada de trabajo para ganar horas libres para el descanso, para el ocio creativo, la vida familiar, el amor, para conocer, para crecer.
Un instrumento tan poderoso que impactará a todos los sectores de la economía, que requiere ingentes cantidades de energía, de infraestructura urbana, de instituciones de educación, de infraestructura de transporte, no puede ser controlado exclusivamente por unos cuantos gigantes tecnológicos, la mayoría de ellos sin la claridad o el interés de tener un impacto social positivo más allá de los intereses de su propia compañía o de los salarios obscenos de sus presidentes corporativos. La sociedad tiene que poder participar en decisiones que la afectarán profundamente. La sociedad a través del Estado y del dialogo socrático de éste con empresarios, universidades, centros de investigación, medios de difusión, etcétera.
Desafortunadamente, en nuestro país las oportunidades de diálogo incluyente están canceladas. Morena sólo escucha a Morena. Quienes estamos convencidos y convencidas de que México debe aprovechar la oportunidad histórica de la AI, más significativa que el nearshoring, tenemos una cita en las elecciones legislativas de 2027. Para que gane la ciencia, para que gane el futuro y no la fetichización del pasado, para que gane una nueva política de salud, para que gane la educación de excelencia y florezca el talento de nuestros jóvenes. Vamos, para hacer saber a Sócrates que su palabra hoy se reproduce oralmente, como él quería, en podcasts que escuchan millones gracias a la AI y también por escrito, y en filmes y en videos… gracias a la AI.
