¿Será que todo es mentira?
Perder dos veces una elección presidencial no es poca cosa. Y más cuando se construye la fantasía de que ganó una de estas elecciones. Quizá estas experiencias convencieron al candidato del PRD y luego de Morena de mentir a placer y prometer en sus discursos de ...
Perder dos veces una elección presidencial no es poca cosa. Y más cuando se construye la fantasía de que ganó una de estas elecciones. Quizá estas experiencias convencieron al candidato del PRD y luego de Morena de mentir a placer y prometer en sus discursos de campaña lo que la gente quería oír. Estuviera o no de acuerdo en su fuero interno con lo que prometía. Una segunda hipótesis la desarrolló más adelante.
Tal es el caso del tema de la militarización. Ante la propuesta de asignar la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa (Sedena), las redes sociales están llenas de ejemplos, de videos, declaraciones, escritos del actual Presidente criticando a sus antecesores por usar a las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad y en especial por querer hacer una reforma constitucional que legalizara esto (Infobae 10/08/2022). Pero Wikileaks, fundada precisamente por el “periodista que más admira” el actual mandatario, Julian Assange, publicó en 2011 parte de los cables que en 2006 el entonces embajador estadunidense en México enviaba al Departamento de Estado.
En el cable 06Mexico505 se relata el contenido de la conversación del entonces candidato del PRD con el embajador Tony Garza en enero de 2006. Al hablar sobre seguridad, afirmó:
“Primero, dijo, quiere dar a los militares más poder y autoridad en las operaciones contra las drogas debido a que es la menos corrupta de las agencias mexicanas y puede ser la más efectiva. Sin embargo, señaló que esto requeriría una reforma constitucional, pero estaba convencido de que podría conseguirla. Agregó que al dar más autoridad a los militares se limitaría a la Procuraduría General de la República (PGR), que AMLO considera demasiado corrupta para encabezar la lucha contra las drogas. La segunda parte de la ecuación, según AMLO, sería consolidar a las agencias de procuración de justicia y de inteligencia en la Secretaría de Gobernación (Segob)” (traducción mía del cable de Wikileaks).
En abril de 2010 criticó abiertamente la iniciativa de reforma enviada por el entonces presidente Felipe Calderón para ampliar el fuero militar. Para ello, recordó la tradición civilista de Benito Juárez y cómo éste, a su regreso de Chihuahua, una vez derrotada la invasión francesa, “ordenó a los militares a entregar el poder a los civiles, lo que generó mucha molestia en estos… no es con el Ejército cómo se pueden resolver la inseguridad y la violencia… no podemos aceptar un gobierno militarista”.
Posteriormente, más cercano al triunfo electoral de 2018, el entonces candidato desarrolló la tesis de que México, por su condición geopolítica, no necesitaba de un Ejército para defenderse de un peligro exterior y que, por lo tanto, había que darle nuevas tareas. En mayo de 2018, al presentar su decálogo sobre seguridad, reiteró que la clave era rodearse de “personas buenas” y que el retiro de las Fuerzas Armadas de las labores de seguridad debería realizarse poco a poco”.
¿A quién le miente el candidato: al embajador de Estados Unidos o a su electorado? Por lo que ha venido realizando a favor de la militarización del país es claro que fue sincero con el diplomático americano y mentiroso con los y las mexicanas. Pero uno podría disculpar el engaño como parte de un hábito de los políticos, aunque éste se precie de ser diferente.
La segunda hipótesis es más perturbadora. Al recordar a Juárez, el entonces jefe de Gobierno dijo en 2010, “no podemos aceptar un gobierno militarista”… más que el nuestro, agrego yo.
Es decir, la obsesión por ganar era más importante que el contenido en sí de diversas iniciativas. Si el presidente Calderón hacía algo que él pudiera haber hecho, como reformar la ley para darle algún marco legal a la participación de las Fuerzas Armadas en las tareas de seguridad, había que rechazarlo, porque eso le tocaría hacerlo a él cuando ganara las elecciones. Lo mismo sucedió en numerosos casos de discusiones en el Legislativo por órdenes del mandamás de Morena. Recuerdo especialmente el voto negativo de todo el grupo parlamentario guinda contra la reforma constitucional para transformar al entonces Distrito Federal en una entidad federativa más que llevaría el nombre de Ciudad de México. Afortunadamente no pudieron frenarla porque no tenían suficientes legisladores para romper la mayoría constitucional. De haber podido hacerlo, lo hubieran hecho. No importaba retrasar la evolución de la capital del país tres años más porque lo importante era que fuera un triunfo de ellos.
Así que, como dice el hermoso tango Yira, Yira, de Enrique Santos Discépolo, en materia de comunicación del actual gobierno “verás que todo es mentira, verás que nada es verdad”, incluyendo, claro está, la inundación de videos con motivo del enésimo informe de gobierno presidencial. Proteja sus oídos y su estado de ánimo. Lo importante es lo que se hace, no lo que se dice.
