Primero los no tan pobres (sobre todo si votan)

Hay que reconocer que el presidente norteamericano Donald Trump parece un tímido párvulo comparado con el gobierno de Claudia Sheinbaum en materia de eliminar lo que le resulte incómodo. Trump despidió a la comisionada responsable del Bureau of Labor Statistics Oficina ...

Hay que reconocer que el presidente norteamericano Donald Trump parece un tímido párvulo comparado con el gobierno de Claudia Sheinbaum en materia de eliminar lo que le resulte incómodo. Trump despidió a la comisionada responsable del Bureau of Labor Statistics (Oficina de Estadísticas Laborales) porque no le gustaron las cifras de empleo que dio a conocer, pero no desapareció la oficina. Aquí, mediante una reforma al vapor, la Presidenta desapareció al Coneval, la institución responsable de la evaluación de las políticas sociales contra la pobreza y, con ella, a decenas de expertos que tardaron muchos años en formarse

El descontento con las mediciones del Coneval vienen desde el sexenio pasado. No les gustaron muchos resultados, entre otros los relativos a la falta de acceso a los servicios de salud de 40 millones de mexicanos. Ahora el Inegi hará las evaluaciones sobre pobreza multidimensional. Ojalá que el Inegi no sea víctima del efecto Midas inverso que propicia Morena: que echa a perder todo lo que toca. Como se refleja en los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, ENIGH, levantada por el Inegi cada dos años, es verdad que la pobreza por ingresos ha disminuido significativamente, gracias a los aumentos al salario mínimo y al efecto faro sobre otros salarios. Como lo demuestran investigadores mucho más expertos que yo en este campo, los programas sociales han jugado un papel más bien marginal, contribuyendo con alrededor del 4% de los ingresos, mientras que el ingreso laboral ronda el 65%, además de otros ingresos como las remesas.

¿Que esto es un triunfo de López Obrador que luchó contra viento y marea para lograr estos aumentos? La verdad es otra. Voy a decir algo que hará temblar en sus centros la tierra: el aumento a los salarios mínimos y, sobre todo, la reforma constitucional que los desvinculó de aproximadamente 2 mil precios, lo que impedía aumentarlos, es resultado de la coalición política del Pacto por México, de 2014 a 2018. Sin el PRI o el PAN no había mayoría constitucional y, por tanto, no había posibilidad de reforma constitucional. Y en el frente de onda que se atrevió exitosamente a desafiar el credo de que “el aumento a los salarios llevaría inevitablemente a la inflación galopante”, estuvo la coalición de economistas con Ricardo Becerra, Salomón Chertorivski, Enrique Provencio, Raymundo Campos, Juan Carlos Moreno-Brid y otros, quienes recibieron el apoyo político de Miguel Ángel Mancera, entonces jefe de Gobierno de la CDMX, para lanzarse a la batalla contra la hegemonía intelectual de Hacienda y el Banco de México. Los legisladores de Morena y sus voceros hicieron mutis. Quienes hoy están en la oposición abrieron el surco y sembraron, y López Obrador cosechó como lo hubiera hecho otro gobierno de haber ganado las elecciones.

La pregunta siguiente es si este avance en los ingresos de los mexicanos y la consecuente disminución de la pobreza era la única manera de conseguirlo. Si el precio que hemos pagado los mexicanos, especialmente la niñez, compensa estas cifras. El informe sobre Desarrollo Sostenible para 2024 encuentra una regresión en la proporción entre la estatura de la niñez mexicana y la referencia de la Organización Mundial de la Salud para cada edad. Mientras que de 2000 a 2016 nuestros niños y niñas fueron ganando estatura, de 2016 al 2019 hubo un deterioro y éste apenas ha disminuido hasta el 2022. El diseño a troche moche de los programas sociales, deformado por el interés de ganar votantes, ha logrado que los adultos mayores reciban más que la niñez en los cruciales primeros 1000 días de existencia. El crecimiento lineal de la estatura de los infantes, especialmente en los primeros dos años, es un buen indicador del desarrollo o falta de desarrollo futuro de los niños. Si nuestros niños son hoy más chaparritos que en 2015 eso quiere decir que mejores ingresos no se han reflejado en mejor alimentación.

Lo mismo puede decirse de la decadencia del programa de vacunación. La OMS reporta que en México, para 2024, la vacuna contra la tuberculosis sólo cubría 89%, mientras en Brasil era de 95 por ciento. La aplicación de la vacuna DPT cubrió sólo 83%, mientras en Brasil 90 por ciento. Y la tercera dosis sólo cubrió 78% de los niños y niñas. La vacuna contra la Hepatitis B sólo alcanzó 63%, mientras en Brasil fue de 90 por ciento. La vacuna de polio sólo cubrió 83%, mientras en Brasil fue de 91 por ciento. Sarampión: México, 80%; Brasil, 93 por ciento.

Finalmente, varios investigadores han documentado que de 2018 a 2022 los más pobres entre los pobres recibieron menos ingresos vía programas sociales, mientras los ingresos a partir del quinto decil aumentaron. Así, en 2018, los dos deciles más pobres recibieron 35.6% de las transferencias monetarias; en comparación, en 2020 recibieron 14% y en 2022, 21 por ciento. Y a la inversa: los cuatro deciles más ricos recibieron en 2018 25.2% de las transferencias; en 2020 recibieron 41% y en 2022, 34 por ciento. La razón: cuesta mucho llevar a los más pobres a votar, por ello, Morena concentró recursos en la clase media baja y en los adultos mayores. El verdadero lema es: Por el bien de Morena, primero los no tan pobres.

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