Por qué necesitamos la mayor unidad posible*
Una pregunta recorre los cuatro puntos cardinales de México: “¿Dónde está la oposición?”. La pregunta surge y se repite porque, frente a la imagen de un Presidente que se debate diario entre ser Moisés o Juárez, no hay en el campo de la oposición el mismo ...
Una pregunta recorre los cuatro puntos cardinales de México: “¿Dónde está la oposición?”. La pregunta surge y se repite porque, frente a la imagen de un Presidente que se debate diario entre ser Moisés o Juárez, no hay en el campo de la oposición el mismo fenómeno. Y yo me pregunto: ¿qué es lo que queremos los demócratas? ¿Queremos otro iluminado o iluminada, pero ahora en el campo democrático? ¿Soñamos con la figura de un pastor que guíe a sus ovejas hacia el triunfo?
¿Nos consolamos pensando en partidos políticos integrados por hombres y mujeres que no han cometido errores, que no los cometerán y que seguirán al pastor mansamente? Esos no existen.
No, no es eso lo que queremos. Necesitamos un despertar democrático, un avivamiento de la inteligencia popular a través de su participación en las principales decisiones que influirán en sus vidas. Una candidatura única que exprese precisamente lo contrario a la riesgosa desunión que todos los días fomenta el Presidente: buscamos la unidad y la concordia entre mexicanos y mexicanas de muy distintas convicciones y experiencias, pero que coincidimos en objetivos y metas fundamentales, entre otras:
* preservar, avivar y profundizar la democracia que hoy está amenazada.
* un programa de gobierno que permita retomar el crecimiento económico y garantizar el cumplimiento de los derechos fundamentales de mexicanos y mexicanas:
* acceso universal a la salud,
* a un medio ambiente sano,
* a la seguridad y preservación de sus vidas y bienes,
- un piso parejo para la infancia,
- una economía de cuidados que permita la incorporación segura de las mujeres a las actividades productivas.
Hace unos momentos se examinaron los resultados globales de la elección federal de 2021 y se vio que la oposición tuvo más votos que la coalición oficialista. Y ello no fue casual. Déjenme compartir con ustedes qué hizo la oposición: Estudió con cuidado las votaciones anteriores y las tendencias en los 300 distritos electorales. La Alianza encontró sesenta y tantos distritos en los que se podía ganar si se concretaban buenas candidaturas, recursos y participación. De esos 60 y tantos distritos se ganaron 46. Estos son el núcleo con el que la Alianza logró arrancar la mayoría calificada a Morena y aliados en la Cámara de Diputados. Y con ello se pudo parar en seco la reforma constitucional en materia energética y lograr el acuerdo de la moratoria constitucional hasta 2024.
Pero en el 21, PRI, PAN y PRD sólo fueron juntos en 219 distritos. Un estudio más a fondo de esas cifras muestra que, en 17 distritos más en los que no hubo alianza, la diferencia con la coalición morenista fue menor al cinco por ciento. ¡De haber prevalecido el principio de “la mayor unidad posible” se hubieran ganado esos distritos! Si además MC hubiera participado en la coalición se hubieran ganado aún más distritos y la oposición hubiera ganado la mayoría en la Cámara y, con ello, el poder de decidir el presupuesto y muchas otras iniciativas trascendentes.
La lección es que la alianza funcionó, pero puede funcionar mejor aún y ahí es donde está el papel del Frente Cívico Nacional. No podemos arriesgarnos a empatar o ganar por un estrecho margen. El huésped de Palacio Nacional jamás ha reconocido una derrota: ni cuando perdió la gubernatura de Tabasco, menos en 2006 y ni en 2012. Como lo ha demostrado en estos últimos meses, el gobierno está decidido a llevar a cabo en 2024 una elección de Estado, que no respete las reglas ni a las autoridades electorales y que está decidido a utilizar todos los recursos —incluyendo la alianza con el crimen organizado— para asegurar su triunfo. Por ello necesitamos “la máxima unidad posible”, no sólo entre los partidos políticos, sino especialmente entre la sociedad civil, organizaciones cívicas y electores que no se han decidido a participar.
Supongo que en sus mentes ronda la pregunta sobre MC. Dejemos que ellos hagan su trabajo y nosotros el nuestro. Tenemos dos años por delante en los que bien podemos coincidir. Si el FCN y sus valiosos aliados hacemos un buen trabajo entre la sociedad civil y sobre todo entre quienes se abstienen de votar, podemos exigir a los partidos “la máxima unidad posible”. Ganar la Cámara y el Senado con buenos candidatos y candidatas. Construir una candidatura presidencial potente e inspiradora, presentar un programa que la ciudadanía reconozca como suyo y sumar dos victorias en el 24: el Congreso de la Unión y la Presidencia. Unidad significa poner adelante lo fundamental: sacar adelante el país, ser generosos con México y poner el corazón en esta batalla.
Ahora sí puedo, podemos, contestar a la pregunta ¿dónde está la oposición en México? Está aquí, en la fundación del Frente Cívico Nacional y en los miles de mexicanas y mexicanos que —como dijo Heberto Castillo al apoyar la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988— no nos preocupa tanto de dónde viene tal o cual aliado, sino saber a dónde vamos. Y vamos a ganar la elección de 2024, por el bien de México.
*Discurso pronunciado en el Congreso Fundacional del Frente Cívico Nacional.
