Litiofantasías
¿Los recursos de litio en México equivalen a los de Cantarell y van a ser el gran detonante del desarrollo de Sonora y de México, como fue dicho después de la creación de la paraestatal Litio para México, LitioMx? Cantarell fue un macroyacimiento petrolero, cuya ...
¿Los recursos de litio en México equivalen a los de Cantarell y van a ser el gran detonante del desarrollo de Sonora y de México, como fue dicho después de la creación de la paraestatal Litio para México, LitioMx?
Cantarell fue un macroyacimiento petrolero, cuya extensión abarcó 21 mil kilómetros cuadrados. Estuvo clasificado entre los 100 más grandes del mundo y llegó a contribuir con 45% de la producción mundial de petróleo. Gigantesco.
Hasta ahora, el único yacimiento de litio en México con un potencial económico por la calidad de su ley es el de Bacadéhuachi, en el norte de Sonora. Ahí, el litio se encuentra en rocas arcillosas, asociado a otros minerales. Ese tipo de yacimientos representa el 3% de recursos de litio del mundo y los de México —todavía potenciales— representan el 1 por ciento. Bueno, ¿pero dentro de ese uno por ciento somos los más grandotes? No, tampoco.
El mayor yacimiento de litio en roca arcillosa es el de Jadar, en Serbia, con una calidad de ley excepcional, superior al 7 por ciento. Su localización en 2006 estuvo acompañada del descubrimiento de un mineral nuevo, la jadarita. La ley del mineral en Bacadéhuachi es de 0.38%, calidad relativamente buena que lo hace económicamente explotable.
Para dar una idea de la diferencia de estos dos yacimientos, el de Serbia y el de México, Río Tinto, la gigantesca compañía minera anglo-australiana que descubrió el yacimiento de Jadar, tenía previstos 2,500 millones de dólares de inversión.
Utilizo el imperfecto porque el gobierno serbio canceló en enero pasado los permisos de explotación del yacimiento por manifestaciones ambientalistas y la cercanía de las elecciones. Los permisos no se han otorgado nuevamente. En Bacadéhuachi, la compañía china había buscado recursos por poco menos de 500 millones de dólares.
A diferencia de los depósitos de litio en salares o en rocas duras, no hay ningún yacimiento de litio en roca arcillosa que a la fecha haya producido litio económicamente. Ninguno. Es decir, no hay una tecnología ya probada de la cual nos podamos beneficiar indirectamente, como cuando pudimos producir el tetraetilo de plomo para producir gasolina, a pesar del bloqueo de las compañías americanas e inglesas que habían sido expropiadas en 1938. La compañía china, con la concesión de Bacadéhuachi, Ganfeng Lithium, la mayor experta en producción de baterías de litio, ya cuenta con una planta piloto para intentar producir carbonato de litio, pero todo eso está detenido por la incertidumbre causada por el decreto que nacionaliza no los recursos de litio en el subsuelo que ya eran de la nación, sino la exploración, explotación, etcétera.
El decreto que crea a LitioMx habla de que la paraestatal podrá asociarse “con otras instituciones públicas y privadas”. La pregunta es si compañías privadas querrán asociarse con el Estado mexicano después de leer cuidadosamente el decreto del 23 de agosto de este año. En su artículo 2, dice: “El objeto de Litio para México es la exploración, explotación, beneficio y aprovechamiento del litio, ubicado en territorio nacional, así como la administración y control de las cadenas de valor económico de dicho mineral.” ¿La administración y control de las cadenas de valor? ¿LitioMx deberá tener mayoría en los consejos de administración de las empresas que produzcan y comercialicen las baterías de litio? ¿LitioMx deberá “controlar” a las empresas que produzcan marcapasos, farmacéuticas que elaboren litio para personas con bipolaridad, baterías para celulares, cámaras, etcétera?
En el articulo 6-VII detalla aún más cuáles son sus objetivos: “Administrar y controlar las actividades necesarias para la producción, transformación y distribución de productos derivados del litio, para lo cual podrá asociarse con otras instituciones públicas y privadas”. El Estado mexicano no puede garantizar que llegue paracetamol a todas las farmacias de México, pero quiere “administrar y controlar las actividades necesarias” para la distribución de los productos derivados del litio. ¿Querrá tener el control administrativo de las compañías de logística —aéreas, ferrocarrileras y navieras— que distribuyan las baterías?
La única nota optimista en este asunto de fantasías disparatadas es que el gobierno es tan marcadamente incompetente que difícilmente podrá producir por sí solo un kilo de carbonato de litio de calidad para baterías antes de 2024. Después lo haremos nosotros.
