Ganó la democracia
1. No por obvio hay que dejar de resaltar el mejor resultado de estas pasadas elecciones: la democracia electoral salió fortalecida. El árbitro electoral, nuestro INE, nuevamente cumplió con creces sus responsabilidades, así como los miles de funcionarios del INE, los ...
1. No por obvio hay que dejar de resaltar el mejor resultado de estas pasadas elecciones: la democracia electoral salió fortalecida. El árbitro electoral, nuestro INE, nuevamente cumplió con creces sus responsabilidades, así como los miles de funcionarios del INE, los integrantes de los organismos electorales estatales y los y las ciudadanas que cubrieron cada una de las etapas de la jornada electoral que, por cierto, no termina hoy. Esto no sería noticia si no fuese porque desde el gobierno se desconocen estos logros y se ha desatado una andanada de ataques encabezada por el Presidente de la República, que pretende reemplazarlo por un engendro. Mejorarlo, claro, pero si funciona y funciona bien, ¿para qué cambiarlo?
La democracia electoral es uno de los pilares de la democracia, el sistema en el que creemos la mayoría de los y las mexicanas. De hecho, después de que encuestas como el Latinobarómetro venían detectando en décadas pasadas una creciente erosión de la confianza de los mexicanos en la democracia, ésta nuevamente viene fortaleciéndose. En la encuesta del Inegi sobre cultura ciudadana, ENCUCI 2020, 65.2% de las personas mayores de 15 años considera que “la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno”. Solo 16.2% considera que, en ciertas circunstancias, podría admitirse un gobierno no democrático. El INE es la tercera institución que genera más confianza entre la ciudadanía después del Ejército y la Marina y la Guardia Nacional; en cuarto lugar, el presidente, tres puntos abajo del INE.
2.- También ganó el principio constitucional de la paridad. No puede haber una democracia fuerte y vibrante si ignora o discrimina a la mayoría de su población, es decir, nosotras las mujeres. Aunque en el Congreso y en el Senado la paridad en candidaturas e integración ya están firmemente establecidas, en ámbitos locales falta mucho; en gubernaturas y presidencias municipales vamos cuesta arriba. De ahí que en esta ocasión casos como el de Aguascalientes, en el que todas las candidaturas fueron de mujeres, sea un importante paso para igualar las oportunidades para las mujeres. En Quintana Roo, las dos principales candidaturas fueron de mujeres, y en Hidalgo y en Durango se enfrentaron candidato y candidata. En general, la confianza en las mujeres es creciente cuando se trata de puestos en los que se toman decisiones colectivas como la Cámara de Diputados y la de Senadores o los cabildos. En cambio, la confianza en las mujeres como titulares del Ejecutivo es menor, pues por siglos los hombres son los que han tomado las “decisiones importantes”. De ahí la importancia de que aumenten gobernadoras y presidentas municipales.
3.- Ganó la persistencia ciudadana, a pesar de la mediocridad de los partidos políticos. Todos. La asistencia a las urnas no se desplomó a pesar de los dimes y diretes de los partidos y el reciclaje de nombres y la falta de renovación.
4.- Ganó la lógica estatal. En la ENCUCI 2022 del Inegi la preocupación por los asuntos locales está 26 puntos arriba de la preocupación por los asuntos de la República, 84.1% frente a 58 por ciento. Las preocupaciones locales tienen que ver con los servicios básicos: alumbrado, pavimento, agua, precios de los productos básicos, muy por arriba de temas nacionales como corrupción, igualdad, pobreza. Ello explica uno de los factores de los triunfos en gubernaturas de Morena o las pérdidas de tantas gubernaturas del PRI: gobernaban bien o mal, pero el electorado quería un cambio, especialmente por la experiencia de cambio en 2018. En un contexto económico de pobreza fiscal, difícil que los beneficios puedan llegar a todos y competir con los programas sociales presentados como dádiva del Presidente. En las elecciones de 2024, los gobernadores de Morena enfrentarán el mismo juicio del electorado, ¿les llevaron el alumbrado? ¿Disminuyó la inseguridad en mi barrio? ¿Me sometiste al tandeo del agua?
5.- Aunque todavía no se confirman los resultados oficiales, me quedo con el anticipado por los conteos rápidos del INE: 4 triunfos de Morena por 2 de la alianza. Bueno para Morena, regular para la alianza. Sin embargo, no creo que este resultado anuncie un triunfo inminente e ineluctable de Morena y aliados para las elecciones presidenciales de 2024. Son dinámicas muy diferentes. En lo local, el electorado vota por el pavimento, el servicio de basura y de la policía local; en lo federal, por un nombre que le dé esperanza, orgullo y confianza: por un hombre o mujer que puedan devolver la paz al país y el crecimiento a la economía. El tsunami electoral de 2018 es irrepetible. El carisma del Presidente no se hereda. Sí habrá, sin duda, la intervención gubernamental ilegal semejante a la que realizó en su beneficio el presidente Peña Nieto. Pero contará también la experiencia de las personas al comprobar la inflación, la falta de empleos de calidad, los triunfos constantes del crimen organizado y el desastre en la atención a la salud. Hagamos todo para ganar.
