Ella y ella
CAhí las tiene. Con suerte no necesita más para decidir su voto. Ni saber si proponen o no una reforma fiscal, si se inclinan por elegir vía tómbola a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación o si les darían a los militares la reconstrucción de ...
CAhí las tiene. Con suerte no necesita más para decidir su voto. Ni saber si proponen o no una reforma fiscal, si se inclinan por elegir vía tómbola a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación o si les darían a los militares la reconstrucción de Acapulco. Tampoco necesitaría saber quiénes serían los integrantes de su probable gabinete.
En la respuesta de ambas candidatas al comunicado de la UNAM sobre los casos de plagio en sus tesis de licenciatura, tiene usted algo más valioso que declaraciones sobre sus intenciones de gobierno. Sus reacciones son una lupa aplicada al carácter y personalidad de cada una. De qué madera están hechas, cómo han lidiado con sus problemas de ego, si es que lo han hecho.
Breve resumen de los hechos. Un examen del informe de Xóchitl para obtener su título como ingeniera encontró que, como dice Guillermo Sheridan, “Gálvez incorporó a su trabajo, como si fuera propio, material originado por otras personas, sin entrecomillarlo y sin las referencias necesarias… Eso es plagio, mal hecho”. Una revisión de la tesis de licenciatura de Claudia Sheinbaum encontró lo mismo para todo un capítulo, con una diferencia: tradujo tal cual los textos de otra persona, sin entrecomillarlos ni dar referencia alguna. “El lector debe saber que no se trata de un plagio copy-paste, sino de uno que traduce y glosa un texto que, además, está en inglés”, y el multicitado Sheridan proporciona varios ejemplos que el lector podrá cotejar en el vínculo que proporciono más abajo.
Con Xóchitl, su caso fue enviado a la Facultad de Ingeniería y al Comité de Ética de la UNAM. En el caso de Sheinbaum, nada se supo hasta que la UNAM emitió el comunicado al que me refiero. En éste, informa de la determinación de la Facultad de Ingeniería sobre el escrito presentado por Xóchitl Gálvez: “Se trata de un trabajo original” y “solicita a la autora envíe las precisiones a las citas ausentes en su informe profesional”. Para la tesis de Claudia Sheinbaum, la UNAM no acude a la Facultad de Ciencias, ante la cual presentó su tesis, sino, sorprendentemente, a la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información; ésta a su vez informa que “no hallaron similitudes ni omisiones mayores en el reconocimiento de otros autores en la tesis analizada”, aunque el artículo de Guillermo Sheridan documenta un capítulo entero traducido sin dar referencias del autor verdadero (para consultar a Sheridan: https://latinus.us/2023/09/29/el-triste-caso-de-las-candidatas-plagariosas).
Xóchitl inmediatamente admite que se equivocó y exclama “la pendejeé” y se somete a lo que digan las autoridades de la UNAM, aun si éstas le piden que vuelva a escribir su informe. En contraste, Claudia exclama “nosotros no plagiamos”, en referencia a ella y al movimiento al que pertenece, cuando en la Suprema Corte está sentada la ministra Yazmín Esquivel, cuyas tesis de licenciatura y doctorado exhiben más de 90% de plagio. Y ante el comunicado de la UNAM, la exjefa de Gobierno se molesta porque revisaron su tesis: “Hay dos cosas que llaman la atención ... La primera es que hayan metido a evaluación mi tesis de licenciatura cuando nunca lo pedí”. Es cierto, ella no lo pidió. Lo pidió un denunciante a raíz de la publicación del artículo mencionado.
Imagínenlas en la Presidencia: la una responde con humildad y apertura ante la evidencia de que se equivocó y busca corregir. La otra responde con soberbia ante la misma evidencia: ¿cómo se atreven a revisar mi tesis, si yo no lo pedí? No sólo eso. En el mismo tuit, Sheinbaum se queja de que la Facultad de Ingeniería le dé a Xóchitl Gálvez la oportunidad de corregir; olvida que la Dirección de Bibliotecas miente para protegerla a ella, Claudia Sheinbaum, al afirmar que no encontró evidencia de plagio en su tesis. Niega lo evidente.
De nuevo imagínelas en la Presidencia: Sheinbaum se queja porque no hubo castigo para su adversaria. Xóchitl no la menciona y pasa a otra cosa.
Todos los presidentes dejan traslucir a lo largo del ejercicio del poder las luces y sombras de su carácter. Pero quizá nunca como antes las sombras del actual Presidente fueron tan determinantes para la política pública. Sus resentimientos se convirtieron en iniciativas de ley contra el INE, contra los organismos autónomos. Su ánimo de venganza en órdenes de arresto, auditorías del SAT, etcétera. Sus sueños infantiles en obra pública.
Es la hora de tener una presidencia diferente, en la que los inevitables defectos de la titular del Ejecutivo sean paliados por el trabajo en equipo, por la escucha atenta a los argumentos contrarios, a la evidencia de estudios y proyectos. Y todo eso empieza por la humildad que da el autoconocimiento de méritos y limitaciones. Eso sólo lo veo en Xóchitl Gálvez.
