Dos biografías: Xóchitl y Claudia
¿Cuáles cualidades de carácter debería tener quien conduzca al país en los tiempos tan conturbados que se avecinan internacionalmente? Algunos expertos los describen incluso como de preguerra. ¿Nos encaminamos nuevamente a una conflagración que involucre a grandes ...
¿Cuáles cualidades de carácter debería tener quien conduzca al país en los tiempos tan conturbados que se avecinan internacionalmente? Algunos expertos los describen incluso como de preguerra. ¿Nos encaminamos nuevamente a una conflagración que involucre a grandes regiones o incluso de dimensiones globales? ¿Qué fortalezas debe tener quien busque recuperar el control territorial de aquellas regiones del país controladas por la delincuencia organizada? ¿Quién podrá unir nuevamente a las y los mexicanos y reavivar el sentimiento de fraternidad que se diluye y se aleja y parece congelarse en un repudio hacia el que piensa diferente? Mexicanos contra mexicanos es la herencia terrible del presidente López Obrador.
Leí la biografía que la estupenda periodista Ivonne Melgar escribió sobre Xóchitl Gálvez. Escuché y vi varios discursos y entrevistas a Claudia Sheinbaum, así como el documental Claudia. Ninguna de las lecturas puede ser definitiva, pero sí indicativa. Las dos, Xóchitl y Claudia, conocen el mundo. La segunda hizo un doctorado en California y seguramente ha viajado a varios continentes. Xóchitl también es muy viajada. Hizo una maestría en Japón y otra en Francia, y por razones de trabajo y de reconocimientos ha viajado muchas veces a Estados Unidos, a Europa y a otros países. Congresos, cumbres temáticas, consultorías las han llevado a las dos fuera de México. Al parecer ninguna de las dos le tiene miedo al mundo —como es el caso del actual Presidente—, condición mínima para actuar correctamente en una crisis internacional.
Veo, sin embargo, una ventaja insuperable para mi candidata. Xóchitl no le tiene miedo a su pasado. Lo ha enfrentado, lo ha sufrido, lo ha resuelto. No hay demonios escondidos que la hagan cometer un error fatal porque se niegue a reconocerlos. El alcoholismo y violencia de su padre; la acusación y encarcelamiento de su hermana menor presuntamente por secuestro. Su primer matrimonio fracasado y abandonada con seis meses de embarazo. Tan los ha enfrentado que el testimonio que recoge Ivonne Melgar es transparente y franco.
No es el caso de Claudia. Como cuando en la Unión Soviética, durante el estalinismo, se eliminaban de los libros los nombres de los enemigos de Stalin y se les borraban de las fotografías –en especial a Trotsky– así el documental Claudia, elimina totalmente a su primer esposo, Carlos Imaz, caído en desgracia a partir de un video en 2003 en el que aparece recibiendo dinero de Carlos Ahumada. La hija e hijastro de Claudia –figuras amables y simpáticas– aparecen sin que el guion mencione al padre. En los videos del movimiento estudiantil de 1986, aparece ella y no él, que era quien tenía un liderazgo indiscutible. En el caso de Xóchitl hay redención: perdona al padre y lo lleva a vivir a su casa; visita religiosamente a su hermana en la cárcel, aun pensando inicialmente que es culpable. No es así con Claudia. Ni el nombre o figura del carismático líder del CEU, padre de sus hijos, tienen cabida en el video biográfico de la candidata morenista.
Claudia repite el mito fundacional de Morena: que AMLO ganó las elecciones de 2006. Voy a suponer, sin conceder, que ella sinceramente cree en ese dogma. El documental incluye la foto en la explanada del IFE en la que Claudia acompaña un cargamento de cajas que supuestamente contenían las pruebas. Cuando se le pidió que las abrieran, estaban vacías. ¿Se puede confiar en alguien que se presta a la mentira? El PRD tenía, si acaso, 60% de las actas. ¿Puede unir al país quien desde hace 18 años lo divide entre quienes votaron por su mentor y quienes, supuestamente, le hicieron fraude? ¿Puede tener el temple para enfrentar situaciones límite quien ha sido salvada una y otra vez por su protector, el Presidente? El colapso de la escuela Rébsamen con 26 muertos en la delegación que ella presidia; la caída de la Línea 12 que causó 27 muertos. ¿Tiene las cualidades para dirigir un país quien se niega a reconocer la realidad de dolor, miedo e inseguridad que prevalecen en el país, como lo hizo con la Agenda para la Paz, presentada por el Episcopado y la Compañía de Jesús y que recoge los testimonios y contribuciones de más de 20 mil personas?
El libro de Ivonne Melgar describe, en cambio, el trayecto de formación autónoma de Xóchitl Gálvez como funcionaria pública y como legisladora. Sus equipos de colaboradores que busca que sean de altísima calidad y que sean capaces de señalarle errores. Su pasión por la causa de los indígenas. Sus discrepancias públicas con el Partido Acción Nacional, hasta con el presidente Fox y con Felipe Calderón. Sus soluciones innovadoras y persistentes hasta lograr lo que cree necesario. Su trabajo como legisladora, descrito por cronistas parlamentarios muy experimentados, que se expresan con admiración de su dedicación, capacidad de estudio y cabildeo entre colegas, aun de otros partidos.
Con Xóchitl sabremos a quién elegiremos. Vamos a la segura. Con Claudia no sabemos qué es verdad y qué es mentira.
