De la marea al tsunami rosa

Con mi solidaridad para María Amparo Casar y Ceci Flores, hoy acosadas desde la Presidencia. La Marea Rosa, el fenómeno político que emergió el 13 de noviembre de 2022, con la primera marcha ciudadana convocada por ...

           Con mi solidaridad para María Amparo Casar

                y Ceci Flores, hoy acosadas desde la Presidencia.

La Marea Rosa, el fenómeno político que emergió el 13 de noviembre de 2022, con la primera marcha ciudadana convocada por una cincuentena de organizaciones sociales, hace honor a su nombre. Plácida y discreta durante la mayor parte del tiempo —la gente ocupada en una miríada de ocupaciones personales—, engaña y hace creer en su inexistencia. Las encuestas del oficialismo dicen “todo tranquilo, aquí no hay nada". Pero, como dice la canción, nomás “deja que salga la luna" y emerge, poderosa, contestataria, inundando avenidas y plazas, derramando humor e ingenio, castigando a los tibios y premiando a los audaces. La “luna" de ese noviembre fue el infame plan A, la iniciativa del Presidente que buscaba desaparecer al INE y regresarlo a Gobernación. Más allá de los tecnicismos de la iniciativa, la gente tenía su credencial del INE y la iniciativa la haría inservible. ¡A las calles!

A raíz de la convocatoria de las organizaciones que integramos UNIDOS para una nueva concentración en el Zócalo de la Ciudad de México, el próximo domingo 19 de mayo, Morena ha entrado en estado de alerta. Sucede que mientras que ellos pagan para que la gente vaya a los mítines de Claudia, los y las integrantes de la Marea Rosa pagan por ir a llenar plazas. Se organizan coperachas para pagar su transporte, agua, gorras; cooperan también para imprimir camisetas y volantes. Se reúnen para idear frases y lemas dibujados con esmero en cartones, inundan chats y redes con invitaciones, etcétera. La comparación es terrible para los guindas: centenas de camiones pagados con recursos públicos, integrantes de sindicatos obligados a asistir so pena de que les descuenten el día o no ganen un ascenso, asistentes que abandonan el acto en cuanto les pasan lista. Y, de este lado, una ola gigantesca de gente que asiste voluntariamente, con algarabía.

Se enojaron porque invitamos como oradores a la ingeniera Xóchitl Gálvez, candidata a la Presidencia de la República, y a Santiago Taboada, candidato a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, por la coalición Fuerza y Corazón por México y Vamos x la CDMX, respectivamente. Siempre dijimos que se trataba de concentraciones ciudadanas. Pero ciudadanas no quiere decir ajenas a lo político. Por el contrario. En la Marea Rosa convergen ciudadanos que no militan en partidos, ya sea porque no les había interesado la actividad política o porque los aleja la mala fama de éstos; también participan militantes partidarios que buscan que sus organizaciones apoyen causas de la insurgencia ciudadana; exmilitantes de partidos (como es mi caso) que, ante la amenaza a la vida democrática que representa Morena y la candidatura de Sheinbaum, hemos vuelto a la política y miles de personas que pertenecen a pequeñas o grandes organizaciones sociales, tradicionales, muy antiguas o recién formadas con causas muy diversas. La Marea Rosa no es, por definición, apartidaria y menos apolítica.

Ninguna de las organizaciones convocantes y menos ningún individuo puede ostentarse como dueño de la Marea Rosa. Integrada por ciudadanos y ciudadanas libres, acudirán el 19 de mayo a escuchar a Xóchitl Gálvez y a Santiago Taboada, ya sea para ratificar el apoyo a sus candidaturas porque representan la vía democrática frente a la alternativa autocrática, por simpatía, por curiosidad o para decidir su voto, que será libre como ellos. Asistirán también militantes de los partidos que integran la coalición PAN, PRI y PRD para apoyar sus candidaturas y porque su militancia no les quita el carácter de ciudadanos preocupados por el futuro de nuestro país.

Hablé de la atracción gravitacional de distintas lunas que sacan a la Marea Rosa de su anonimato para surgir protagónica. La de estas semanas es una luna mayor que Júpiter: las elecciones en las que se juega el fortalecimiento y evolución progresiva de la democracia que hemos venido construyendo los últimos 30 años o su desaparición, para regresar al México de un solo partido, con una Presidencia que anula a estados y municipios, controla el Congreso, somete o destruye a la Suprema Corte y cogobierna con las Fuerzas Armadas.

Tenemos la rara suerte de ver nuestro futuro en el pasado de Venezuela. Paso a paso, este gobierno ha intentado seguir el guion antidemocrático implementado en Caracas: destituir a la autoridad electoral, colonizar la Corte Suprema y a otros contrapesos, acallar a los medios críticos, aliarse con la delincuencia, encarcelar, perseguir u obligar al exilio a los dirigentes de oposición. No necesitamos experimentar lo que a todas luces es un experimento fallido. Hoy tenemos alternativa: inundar calles y plazas este próximo 19 de mayo, con ciudadanos y partidos trabajando al unísono para lograr una jornada electoral ejemplar el próximo 2 de junio, nutrida, observada, vigilada y bien cuidada. Que la Marea Rosa se convierta en un tsunami de votos a favor de la democracia.

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