Con la “A” de amplio
A la memoria de Porfirio Muñoz Ledo, el más radical de los reformadores. Hace dos semanas, el Frente Amplio por México no existía. Y, sin embargo, ayer 9 de julio, 14 días después de su creación, 33 ciudadanas y ciudadanos acudieron a su invitación para ser quien ...
A la memoria de Porfirio Muñoz Ledo,
el más radical de los reformadores.
Hace dos semanas, el Frente Amplio por México no existía. Y, sin embargo, ayer 9 de julio, 14 días después de su creación, 33 ciudadanas y ciudadanos acudieron a su invitación para ser quien encabece los esfuerzos para la construcción nacional del frente. Además de las siete u ocho personalidades más conocidas que se inscribieron, levantaron la mano otras 25 personas, deseosas de participar y dar a conocer sus ideas, buenas o malas, relevantes o no, pero preocupadas por no quedarse fuera de un proceso que promete cambiar a México. El frente no existía, pero ahora lo que hace o deja de hacer es el tema de noticieros, redes sociales y la preocupación obsesiva de la Presidencia.
El alto número de participantes revela la confianza que suscita su invitación. Y la confianza está sustentada en la letra A, de Frente Amplio. Es decir, no se trata de una simple reedición de la alianza Va por México, integrada por los partidos PAN, PRI y PRD, sino del protagonismo de la sociedad civil en esta nueva iniciativa. Este protagonismo se revela en la formación de su Comité Organizador, integrado por siete expertos en materia organizativa, sin filiación partidaria y seis representantes de los partidos políticos. Neutralizados los reflejos condicionados de los partidos a la hora de decidir cómo se conformaría el comité, la mayoría ciudadana en éste es el factor determinante en la generación de la confianza. Los partidos políticos tendrán que demostrar, una y otra vez, que entendieron el recado de la ciudadanía en las megamarchas del 13 de noviembre y 26 de febrero, pues es esta la pregunta con la que se interroga a los aspirantes: “¿Permitirán los partidos que llegue alguien a quien ellos no controlen?, ¿usarán los partidos sus estructuras para manipular el método a su favor?”. Para ganar la elección del 2024 tendrán que confiar en la A de Amplio, pues no basta su voto, aun el muy exitoso de 2021.
El método que se elaboró en el frente, con la participación terca e insistente de las organizaciones que participamos en la plataforma Unid@s (que yo sepa, sólo nosotros presentamos propuestas concretas) es novedosa e ingeniosa. Combina herramientas de demoscopia, como las encuestas, con una aduana un tanto ambiciosa —la recolección de 150 mil firmas— que demuestre que quien quiere competir tiene arraigo y capacidad de convocatoria social. Esta cifra también busca la elaboración de un padrón muy robusto de ciudadanos que el domingo 3 de septiembre puedan expresar su preferencia en urnas. Algo muy parecido a las elecciones primarias que se acostumbran en varios países y que ha sido una de las banderas del Frente Cívico Nacional, integrante de Unid@s. Si tenemos aproximadamente un 50% de abstencionistas, ¿por qué no incentivar su participación demostrándole que su opinión importa y puede ser determinante para el rumbo que decida el país? Veo varias muestras de confianza en nuestra propuesta: la participación de ciudadanos sin partido, como Xóchitl Gálvez, que antes de decidirse dudaba del piso parejo para todos los participantes, especialmente para aquellos que no tenían militancia partidaria. Se decidió porque vio condiciones en las que no se ignoraría la opinión de las y los ciudadanos. También es muestra de confianza la participación de varios militantes de los partidos políticos, es decir, confían en que, gracias al método, las cúpulas no podrán imponer a su favorito. De Acción Nacional se inscribieron dos: Santiago Creel y Francisco García Cabeza de Vaca. Dos del PRI: Beatriz Paredes y Enrique de la Madrid, y dos del PRD, Miguel Ángel Mancera y Silvano Aureoles. Mi impresión es que se trata de una mano con posible flor imperial, muy superior a la oferta gobiernista.
Pero quizá la mayor muestra de algo que se puede parecer a la confianza es el debate al interior de Movimiento Ciudadano para discutir y reflexionar la conveniencia de participar en este proceso y, al hacerlo, poder incidir en éste. El jueves pasado, en mi carácter de presidenta del Consejo Nacional del Frente Cívico Nacional, envié una carta al coordinador nacional de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, invitándolo a él y a integrantes de su partido a conversar públicamente sobre la posibilidad de ir juntos. No queremos ir a cualquier esquina. Nos interesa la de la Plaza de la Constitución, en donde se sitúa el Palacio Nacional. Nos interesa también la de Emiliano Zapata y avenida de Congreso de la Unión, donde se encuentra la sede de la Cámara de Diputados, y también la de Insurgentes y Paseo de la Reforma, donde está la Cámara de Senadores. Tres esquinas a conquistar por todas y todos quienes estamos convencidos de que el amor a México es superior a las fobias y recuento de daños del pasado. Gracias, senador Clemente Castañeda. Gracias, gobernador Enrique Alfaro. Porque, como dijera Heberto Castillo, lo que importa es a dónde vamos, no de dónde venimos.
