¿Colabora el gobierno de México con el narco?

Alguien del PRD recordaba recientemente que cuando AMLO toma la presidencia de ese partido comunicó a sus cercanos que el partido tendría que cambiar. Que había que ganar elecciones y no sólo protestar postelectoralmente. Que las elecciones se ganaban con dinero y que ...

Alguien del PRD recordaba recientemente que cuando AMLO toma la presidencia de ese partido comunicó a sus cercanos que el partido tendría que cambiar. Que había que ganar elecciones y no sólo protestar postelectoralmente. Que las elecciones se ganaban con dinero y que lo más importante era tener candidaturas que llevaran a la victoria. “Si el candidato más popular es un payaso, ese payaso será nuestro candidato” fue la frase que impresionó a mi confidente. Eso fue hacia 1996. Durante los casi 25 años que han pasado, el PRD, pero especialmente Morena, a partir de su debut electoral en 2015, hizo gala de guardar los principios y candidatear a quien pudiera ganar las elecciones y, sobre todo, financiarlas. Fuera payaso o narco.

La culminación de esa filosofía política, para llamarla de alguna manera, fueron las elecciones federales —y algunas estatales— de 2021. Morena se entregó al crimen organizado con singular alegría. En los estados de la costa del Pacífico hasta Jalisco y Guerrero, la participación del crimen organizado para financiar, decidir candidaturas y operar a favor del partido guinda fue escandalosa. La alianza non sancta no se limitó al Pacífico, el Estado de México, Zacatecas, Chiapas, Tamaulipas y otros. El caso paradigmático fue el de Sinaloa, en donde, como se ha documentado ampliamente, el narco secuestró a más de cien responsables electorales de la Alianza Va por México 48 horas antes de la elección, destruyó material electoral y amenazó a los ciudadanos de distritos con simpatías opositoras a no salir a votar. Un día antes de la elección, secuestraron a los organizadores electorales de la candidata aliancista a presidenta municipal de Badiraguato, Guadalupe Iribe Gascón: con un mensaje, que renuncie a la candidatura. Unas horas antes de la elección secuestraron al hermano de la candidata. Éste apareció, después de cerradas las casillas y después de que se le habló al candidato a gobernador, Rocha Moya, pidiendo que intercediera ante los delincuentes para que lo soltaran. Y lo soltaron.

Recuerdo esto porque la Presidenta se sulfuró con la acusación vertida en el comunicado original de la Casa Blanca del 3 de febrero que incluía el siguiente párrafo: “Las organizaciones mexicanas de narcotraficantes mantienen una alianza intolerable con el gobierno de México. El gobierno de México ha proporcionado refugios para que los cárteles se dediquen a la fabricación de narcóticos peligrosos que, en conjunto, han provocado la muerte por sobredosis a cientos de miles de estadunidenses”. ¿De verdad no sabía?

Como jefa de Gobierno, la hoy Presidenta participó durante cinco años en las reuniones diarias del Gabinete de Seguridad en Palacio Nacional. Desde 2019, la Sedena informó de la existencia de laboratorios de fentanilo en Sinaloa. Pero el 20 de diciembre de 2024 la Presidenta refutó y se burló del reportaje de The New York Times que documentó la existencia de laboratorios caseros productores de fentanilo en Sinaloa. Tampoco puede argumentar que no supo de las elecciones de 2021. Los presidentes de los partidos de la alianza Va Por México tuvieron que acudir a la OEA, en Washington, a interponer una denuncia ante la Comisión de Derechos Humanos sobre la participación del crimen organizado a favor de Morena. Hubo también la famosa protesta solitaria del entonces gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, esperando inútilmente ser recibido en Palacio Nacional para entregar la documentación de la participación del narco a favor de Morena en su estado.

A partir de la llegada de Trump y de su amenaza de imponer aranceles de 25% a las exportaciones mexicanas, fue imposible mantener la charada de la negación ante lo evidente. Para calmar al gobierno americano, aparecen y se desmantelan decenas de laboratorios de fentanilo, se traslada a EU a 29 narcos al estilo “haiga sido como haiga sido”. Pero los 29 delincuentes detenidos, todos en gobiernos anteriores a Morena, no desmienten el uso del tiempo presente en el comunicado estadunidense del 3 de febrero: “mantiene una alianza intolerable”, no mantuvo. ¿Dónde están los funcionarios que llegaron gracias al apoyo del crimen organizado? En las filas de Morena, en la Cámara de Diputados, en los actos oficiales, acompañados orgullosamente por los abogados del crimen organizado.

No cabe duda que el pueblo es sabio. En la manifestación del 26 de febrero de 2024 los organizadores nos quedamos helados cuando algún orador mencionó el nombre de Andrés Manuel López Obrador y una sola voz se alzó: “Narcopresidente, narcopresidente”. Yo preferí callar y pensé que cuando se cambiaron los candidatos payasos por los comprados por el crimen organizado se colaboraba, de facto, con éste.

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