Claudia, como Labastida
Mi solidaridad con el pueblo de Israel;repudio y condeno el terrorismo de Hamás. La campaña de Claudia Sheinbaum cada vez se parece más a la del PRI de la elección del año 2000, con la candidatura de Francisco Labastida. Grandes concentraciones, multitud de ...
Mi solidaridad con el pueblo de Israel;
repudio y condeno el terrorismo de Hamás.
La campaña de Claudia Sheinbaum cada vez se parece más a la del PRI de la elección del año 2000, con la candidatura de Francisco Labastida. Grandes concentraciones, multitud de encuestas compradas o equivocadas y oídos sordos al rumor que venía de abajo. En esa elección se realizaron cerca de 100 encuestas, pero sobresalían 24; de éstas, 20 daban el triunfo incuestionable al candidato del PRI. Sólo cuatro se atrevieron a publicar un probable triunfo de Vicente Fox. Una de ellas, la más acertada de todas, la de Demotecnia, de María de las Heras, se tuvo que publicar en el Dallas Morning News, porque aquí no encontró medio que se atreviera.
A diferencia de las campañas del PRI de antaño, en los actos de Sheinbaum la protagonista no es ella, sino el Presidente. Por ello, se repiten los lemas del honor de estar con López Obrador y la casi candidata promete una y otra vez que continuará con el legado de su mentor. El PRI de antes de la derrota del 2000 preparaba, desde la campaña, el traspaso del poder al seguro triunfador y la transmutación del otrora poderoso tlatoani, en modesto director del FCE, escritor de autobiografías o inquieto, pero pacífico exlíder tercermundista. En los actos proselitistas, el protagonista era el candidato, no el presidente. Esto es complicado, por no decir imposible, en el caso del proselitismo morenista: aunque la experiencia indica que es difícil heredar el carisma de un candidato al sucesor o sucesora escogida, vale la pena intentarlo. Sobre todo cuando la mitad de los electores desconoce a quien encabezará a la coalición opositora.
El objetivo, tan viejo como las lecciones sobre El arte de la guerra de Sun Tzu, es muy sencillo: ganar la guerra sin disparar un tiro, o como decía el sabio chino: “la suprema excelencia consiste en romper la resistencia del enemigo sin luchar”. Sólo que, en las batallas electorales, se aprende. Y ya que estamos citando a estrategas recurro a Von Clausewitz, quien tuvo que reflexionar mucho después de que Napoleón le diera una paliza al ejército prusiano en la batalla de Jena, en 1806. “No repitas las mismas tácticas con el mismo adversario, porque las adivinará”, escribió posteriormente. Y así ha sido: después de las elecciones del Estado de México, donde la saturación de encuestas con diferencias exageradas a favor de Morena fue uno de los factores de la desmotivación del electorado de oposición, el truquito resulta poco creíble. Y abusar de la herramienta también desgasta: encuestas que predicen 70 puntos, 50 puntos, 30 puntos a favor de la adversaria morenista son poco creíbles y, en cambio, proporcionan motivos para memes hilarantes. La risa y la burla hacen que la angustia inicial que pudo haber causado una encuesta desfavorable en la primera plana de un diario de circulación nacional se desvanezca e invite a mejores memes. Y este momento liberador lo provocaron los publicistas bien financiados de Morena, sin que de este lado se hubiera gastado un peso. Se les pasó la dosis.
Hay que saber leer la estrategia de inflar desproporcionadamente a la inminente candidata de Morena: si Xóchitl Gálvez no fuera una adversaria formidable no invirtieran en este intento de ganar de antemano. Tienen miedo. En la encuesta de GEA-ISA de septiembre, con números muy favorables al Presidente y a su Eliza Doolittle, hay sin embargo un empate entre quienes consideran que el país debe continuar por el mismo camino (49%) y quienes opinan que hay que modificarlo (44%). Independientemente de cierta sensación de bienestar económico y de apreciar como moderadamente positiva la labor del Presidente, casi la mitad reflexiona sobre el otro poder que va ganando territorio: la delincuencia autorizada, como bien la llamara mi amigo Guadalupe Acosta Naranjo. Los jóvenes asesinados en Lagos de Moreno y en Zacatecas, los feminicidios que no cesan, el campeonato de este gobierno en número de asesinatos y desaparecidos, mueven a preguntar ¿es esto lo que se nos prometió, lo que queremos para las generaciones futuras?
La candidata oficialista promete seguir por el mismo camino: profundizar la militarización regresando a la GN al mando de la Sedena, aceptar ampliar las alianzas regionales con la delincuencia para asegurar triunfos electorales y asfixiar al Poder Judicial, que podría poner un alto a este camino de no retorno. Las iniciativas de ley que buscan desaparecer 14 de los 15 fideicomisos del Consejo de la Judicatura, de la SCJN y del TEPJF tienen como objetivos debilitar al Poder Judicial, atemorizarlo y rendirlo. Nadie que se llame demócrata puede favorecer un voto legislativo que apruebe este atentado contra el acceso a la justicia. Que hagan su luchita, se vale. De este lado preparamos la columna cívica del Frente Amplio por México, la fuerza rosa que quiere democracia, prosperidad y paz para este país.
