A votar por Kamala

¿Tiene usted un tío Pancho que vive en Lubbock, Texas? Una prima Brenda que vive en Galveston. Un amigo del alma, Arnulfo, que vive en Tucson, otro, Jimmy, que vive en Phoenix, más y más primas y primos políticos que viven regados en Arizona; los amigos sindicalistas ...

¿Tiene usted un tío Pancho que vive en Lubbock, Texas? Una prima Brenda que vive en Galveston. Un amigo del alma, Arnulfo, que vive en Tucson, otro, Jimmy, que vive en Phoenix, más y más primas y primos políticos que viven regados en Arizona; los amigos sindicalistas de Chicago. Seguro también tiene conocidos en California o Nueva York, pero esos estados se inclinan claramente por la candidata demócrata, Kamala Harris. Hágale usted un favor a México y un favor al mundo, movilizando a sus parientes, amigos, clientes y contactos en los estados claves de la Unión Americana para que voten por Kamala Harris y eviten que los Estados Unidos, ese país que se autodescribe como un “faro de esperanza” (a beacon of hope), se precipite como una manada de lemmings por la senda del fascismo y el autoritarismo bajo la presidencia de Donald Trump.

En marzo de 1997, en México hicimos algo bien, el Congreso hizo algo correcto: reformó el artículo 32 de la Constitución para permitir que los ciudadanos mexicanos que radicaran fuera del país pudieran adquirir una segunda nacionalidad sin perder la mexicana. De esta manera podrían adquirir derechos políticos e influir en las comunidades de las que formaban parte en el país en el que residían. Esta reforma trascendental estaba obviamente pensada principalmente para las comunidades de mexicanos en los Estados Unidos, muchos de ellos reacios a perder la ciudadanía mexicana, como mi tío Pancho “Speedy” González que vivió 50 años en Estados Unidos y se negó a tramitar la ciudadanía estadounidense para no perder el pasaporte mexicano. Muy respetables los sentimientos nacionalistas del tío Pancho pero había que votar y elegir legisladores locales y federales que pudieran proteger derechos e intereses de las comunidades de origen migrante o influir en políticas que pudieran afectar a México. Votar y ser votado como Jesús “Chuy” García, originario de Durango y hoy legislador en la Cámara de Representantes federal por el cuarto distrito electoral de Chicago.

Donald Trump no es un tigre de papel, cuyo lenguaje sea apenas retórica electoral. Sólo recuérdese la frialdad del entonces presidente observando el 6 de enero de 2021, desde la televisión del comedor del Casa Blanca, cómo una turba tomaba violentamente el Capitolio, sede del Congreso e intentaba encontrar al Vicepresidente, Mike Pence, para “colgarlo” si certificaba el triunfo electoral del presidente Biden. Como se ha comentado ampliamente, Trump no tendría en esta ocasión el incentivo de contenerse para asegurar la reelección y todos los “adultos en el cuarto” que lo acompañaron en su primera presidencia y que permanecieron en su equipo con el objetivo de evitar locuras mayores, lo han abandonado y denunciado. Sólo lo acompañan fanáticos y radicales como su actual candidato a la vicepresidencia, J.D. Vance. Trump ha prometido doce millones de deportaciones de migrantes a los que describe como “invasores”. Esto dijo en Aurora, Colorado: “En el mundo entero se nos conoce como una nación ocupada…y aquí en Colorado, les hago una promesa, el 5 de noviembre del 2024 será celebrado como el Día de la Liberación de EU. Rescataré a Aurora y a toda ciudad que haya sido invadida y conquistada y meteré a la cárcel a esos delincuentes sedientos de sangre o los sacaré a patadas de nuestro país…Para hacer expedita la salida de esta pandilla salvaje invocaré la Ley de los Enemigos Extranjeros de 1798 para ubicar y desmantelar toda red migrante criminal que opera en el Suelo Americano”.

Y al referirse a las raíces migrantes de la actual Vicepresidenta remató: “Nadie que haya infligido la violencia y terror con la que Kamala Harris ha afectado a esta comunidad podrá convertirse en la Presidenta de los Estados Unidos”.

Aunque Kamala Harris tiene una ligera ventaja nacional, dado que la elección se decide indirectamente por el voto de los estados hasta reunir 270 votos electorales, todo indica que la elección se decidirá por un voto absurdamente pequeño en los siete estados que ninguno de los dos candidatos tiene seguros: Georgia, Michigan, Arizona, Nevada, Carolina del Norte, Pensilvania y Wisconsin. Los rusos intervienen masivamente por el lado de la propaganda, siempre a favor de Trump. ¿Por qué no intervenimos nosotros, desde la ciudadanía, moviendo las redes familiares, de amistad y amable compadrazgo para evitar la mayor tragedia del siglo 21: que un fascista confeso, desequilibrado mental y violador de mujeres llegue a la Casa Blanca? Se vale.

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