Vacunas y fronteras

El sarampión, una infección infantil causada por un virus, puede ser grave e, incluso, mortal para los niños pequeños. Es una enfermedad muy contagiosa a pesar de que las tasas de mortalidad se han reducido en todo el mundo. Según datos de la Mayo Clinic, la enfermedad aún mata a más de 100 mil personas cada año, la mayoría menores de 5 años de edad. Los síntomas del sarampión aparecen, por lo general, unos siete a 14 días después de que la persona se infecta

Generalmente, se presenta fiebre alta, tos, ojos rojos y llorosos y, a veces, puntitos blancos dentro de la boca. Después de que comienzan los síntomas, se produce un sarpullido en todo el cuerpo. En México, el sarampión está controlado y el virus no circula en el país, pues el último caso autóctono se registró en 1995.

Hay que destacar que las fronteras de los países son permeables a los virus, ya lo padecimos en la epidemia de influenza por el virus H1N1, en el año 2009. Y lo confirmamos con los tres casos de sarampión en la Ciudad de México que se reportaron en abril del año pasado. Una enfermedad prevenible casi erradicada en nuestro país, pero que entró a través de una persona que estuvo en contacto con otra de origen italiano, un país con uno de los movimientos antivacunas más fuertes a nivel mundial.

La permeabilidad de las fronteras debe mantenernos en alerta. Hace unas semanas, se declaró un brote de sarampión en el estado de Washington, en Estados Unidos, específicamente, en el condado de Clark, donde las autoridades sanitarias ya han declarado una emergencia de salud pública. A la fecha, se han confirmado al menos 50 casos de sarampión, de personas que no habían sido vacunadas, principalmente niños de entre uno y diez años de edad. Adicionalmente a este brote reciente, el estado de New York, desde el otoño pasado, hace frente al que se considera el peor brote en su historia reciente. Las autoridades atribuyen esta epidemia al rechazo a las vacunas y la importación del virus desde otros países.

Algunos padres de familia se rehúsan a que sus hijos sean vacunados sobre la base de afirmaciones erróneas en diversas partes del mundo, las cuales relacionan a las vacunas con el autismo, con cuestiones religiosas ortodoxas, otros, señalan que las vacunas contienen sustancias peligrosas; también, defienden el argumento de que la protección natural es mejor que la inducida por las vacunas, y que las vacunas provocan alergias, asma y reacciones muy graves.

En líneas generales, se puede concluir que el auge de los movimientos antivacunas está provocando que aparezcan brotes importantes de enfermedades que han sido tradicionalmente controladas con la vacunación. Tal es el caso, en Estados Unidos y en Europa en donde los casos por sarampión ya se han convertido en emergencias de salud pública. Para tener una idea acerca de qué tan contagioso es el virus del sarampión, una persona no vacunada o inmune que comparte un espacio cercano con una persona infectada que estornuda o tose, tiene una probabilidad del 90 por ciento de contraer la enfermedad. A lo largo de la historia, se han presentado eventos que han impactado en la salud de la población mexicana, por lo que nuestra meta es alcanzar la equidad inmunológica y para ello es indispensable cuidar la salud de toda la población: niños, adolescentes y grupos vulnerables, principalmente en las zonas rurales, fronterizas y comunidades indígenas. No obstante, existe el riesgo de que en México, también aparezca algún brote de sarampión ante el desabasto de la vacuna triple viral que presenta nuestro país. Según declaraciones de las autoridades de la Secretaría de Salud federal, están tratando de comprar un lote de los biológicos, pero del laboratorio hay que hacerlo llegar a las clínicas y a los niños.

Las vacunas son, en efecto, una decisión individual, pero con un alto impacto para la salud de las comunidades y los países. La fiebre amarilla, la tuberculosis, el paludismo, y el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida son una muestra de cómo las enfermedades no tienen fronteras. Las fronteras constituyen una viva expresión de una multiplicidad de condiciones sanitarias y problemas de salud con características que deben enfrentarse con un reforzamiento del sistema de vigilancia epidemiológica. La frontera norte de México, añade, además, peculiaridades para configurar una problemática muy puntual: indocumentados, transculturación de los estilos de vida, adicciones, cruce y tránsito intenso de personas y, ahora, hasta una enfermedad altamente contagiosa en un estado donde viven muchos mexicanos.

Finalmente, reitero que la mayoría de quienes contrajeron sarampión no estaban vacunados. El sarampión, desafortunadamente sigue siendo común en muchas partes del mundo y es muy contagioso. Es prevenible en los niños desde los 15 meses de edad y se aplica un refuerzo entre los cuatro y seis años. Las vacunas son la medida preventiva por excelencia y sí funcionan si se aplican. Son seguras, efectivas y gratuitas.

Temas: