Una pandemia sin control
En los últimos 30 años, México se ha convertido en uno de los países del mundo más afectados por los índices de obesidad, las altas tasas de enfermedades cardiovasculares y con un gasto público en salud insuficiente para atender su problemática
En la última semana, cada 2 minutos murió un mexicano por covid-19, mientras que cada 14 segundos una persona se contagió. Bajo este obvio descontrol, muchos hospitales en el país comenzaron a reportar saturación y falta de personal médico. México ha superado ya a España, Italia, Francia en número de defunciones. Ascendimos al sexto lugar de defunciones por millón de habitantes. Y también somos el 5º lugar mundial por muertes de personal médico. Estamos frente a una pandemia sin control.
El 28 de febrero se confirmó en México el primer caso de covid-19. Desde entonces, hace 141 días, se ha registrado una progresión acelerada de la pandemia, que ha puesto en evidencia la fragilidad de nuestro sistema público de salud y las malas decisiones de las autoridades sanitarias federales. Se han registrado, hasta el día de ayer, más de 331, 298 casos confirmados reportados por la Secretaría de Salud, y más de 38 mil 310 defunciones con una tasa de letalidad del 12 por ciento. Las entidades con mayor número de contagios son Ciudad de México, Estado de México, Tabasco, Puebla y Veracruz. Mientras que las que reportaron lamentablemente el mayor número de defunciones son Ciudad de México, Estado de México, Veracruz, Puebla y Sinaloa
Las pandemias son eventos impredecibles, pero recurrentes que pueden tener consecuencias graves para la salud humana y el bienestar económico. La planificación y los preparativos anticipados eran fundamentales a fin de atenuar el impacto de la pandemia por coronavirus. Es evidente que esta administración ha actuado erráticamente ante esta emergencia sanitaria. Se ha perdido casi un millón de empleos formales registrados ante el IMSS. Y se habla de que como resultado de la crisis, casi 12 millones de personas dejaron de estar ocupadas o dejaron de tener una fuente de ingresos.
El tema de la pandemia sin control se agrava aún más cuando el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que, supuestamente, iba a brindar un mejor esquema de salud que el Seguro Popular, lo que ha hecho es debilitar la prestación de los servicios de salud estatales, y recortar el presupuesto de los Institutos Nacionales de Salud. Ni siquiera se han publicado las reglas de operación que le darían certeza jurídica y administrativa a sus actos. La realidad es que la desaparición del Seguro Popular y la creación del Insabi han traído incertidumbre a los usuarios y a los contribuyentes. Esta reforma legal no debió ocurrir sin antes tener los andamios administrativos y financieros muy claros. Tampoco se tomó en cuenta el desarrollo demográfico de México, ni tampoco se consideraron las condiciones de salud actuales de la población.
En México hay 12 por ciento de personas con hipertensión arterial, o quizás más si tomamos en cuenta que es una enfermedad silenciosa. También desafortunadamente hay 14% de mexicanos que padecen diabetes. El 75% de la población en México padece obesidad. El cambio en el perfil de usuarios no se ha acompañado de un cambio a la misma velocidad en la organización de los servicios. Y lo que es peor, ahora las consultas médicas para el tercer nivel son más caras para los pacientes y tampoco están disponibles las camas de hospital, equipamiento y los medicamentos en los hospitales de alta especialidad en el país, como antes. El recorte presupuestal, la desinformación y la desaparición del fondo de gastos catastróficos han provocado esta crisis en el acceso efectivo a los servicios.
El panorama de la salud pública en México no es halagador. En los últimos 30 años, México se ha convertido en uno de los países del mundo más afectados por los índices de obesidad, las altas tasas de enfermedades cardiovasculares y con un gasto público en salud insuficiente para atender su problemática. Así lo confirmó la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2018, presentada por el Inegi, la Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Salud Pública. Las cifras hablan de que ambos padecimientos se incrementaron en los últimos seis años. Y el covid-19 ha puesto en evidencia que los casos graves de la infección están concentrados en personas con esos padecimientos.
La única forma para detener los contagios, si, además, eres población de riesgo, es el distanciamiento social, lavarte las manos frecuentemente y el uso de cubrebocas. Todas estas medidas son individuales y de empatía con los demás. No dependen de las decisiones gubernamentales.
